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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Nuevo León Nota 7 de julio de 2026

El rayo que dejó marcador de 38 a 0 en Galeana

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El rayo que dejó marcador de 38 a 0 en Galeana
Mientras la Selección Mexicana se despedía del Mundial con la frente en alto y el marcador en contra, en el sur del estado ocurría el partido más desigual de la jornada: un rayo contra 38 cabras. Resultado final, 38 a 0. En la comunidad de Loba Grande, ejido del municipio de Galeana, una tormenta eléctrica de esas típicas de zona montañosa provocó una descarga que, en apariencia, acabó de un solo golpe con más de tres docenas de estos animales, además de otros semovientes de la zona.

Uno lee la nota y no sabe si compadecer al ganadero o rendir un minuto de respeto ante la puntería del cielo. Porque hay que decirlo con la crudeza que merece: rara vez se ve tanta efectividad concentrada en tan poco tiempo. La naturaleza, cuando quiere, no falla penales ni pierde en los últimos minutos; llega, cobra y se va, dejando el campo en silencio.

La escena tiene, además, un componente casi bíblico. En los ejidos serranos de Galeana, las tormentas eléctricas no son novedad, pero un rayo con este saldo recuerda que en el campo mexicano el clima sigue siendo juez, jurado y, a veces, verdugo. No hay seguro que reponga fácilmente ese golpe: para un pequeño productor, 38 cabras no son una estadística, son meses de trabajo evaporados en un chispazo.

Y es aquí donde la sátira se detiene y baja la voz, porque detrás del titular pintoresco hay una economía rural frágil que depende de un cielo cada vez más impredecible. El mismo lunes en que Protección Civil advertía tormentas, canales de baja presión y circulación ciclónica para media entidad, allá en la sierra ya se cobraban las primeras facturas. Las alertas meteorológicas se leen bonito en el celular de la ciudad; en el ejido se miden en cabezas de ganado perdidas.

Así que va sin ironía esta parte: ojalá al productor de Loba Grande le llegue algún apoyo que no requiera 133 mil copias ni una cuota de trámite. Porque si el cielo ya cobró de contado, lo menos que puede hacer la burocracia es no cobrar por atender. El resto —la puntería divina, el marcador implacable, la ironía de un rayo más certero que cualquier delantero— déjenselo a los cronistas. En Galeana, hoy, lo único seguro es que llovió, tronó, y alguien amaneció con el corral vacío.