Se nos quemaron 300 mil llantas, pero salvamos tres millones y medio: el heroísmo según Juárez
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Hay maneras y maneras de contar una tragedia. En Ciudad Juárez optaron por la optimista. Durante más de 18 horas, decenas de bomberos, personal de Protección Civil, el Comité Local de Ayuda Mutua y operadores de maquinaria pesada lucharon contra un incendio en el centro de acopio de neumáticos del Relleno Sanitario que consumió entre 250 mil y 300 mil llantas en una superficie de 100 por 200 metros. El comunicado oficial destacó, con orgullo de padre en junta escolar, que la intervención evitó que las llamas se propagaran a los otros 3.5 millones de neumáticos almacenados en el sitio.
Detengámonos en la cifra, porque es teología pura: teníamos 3.8 millones de llantas apiladas. Casi cuatro millones. Un archivo nacional del caucho. Y la noticia no es por qué acumulamos semejante volcán inflamable en un solo lugar, sino que solo se nos quemó el 8%. En Juárez el vaso no está medio lleno: está medio vulcanizado y echando humo negro que se ve a kilómetros.
Como el fuego no basta para calentar los ánimos, llegó la política a poner más leña. El alcalde Héctor Ortiz Orpinel aseguró que el incendio fue provocado y anunció denuncias. La legisladora Xóchitl Contreras rechazó los señalamientos y le exigió que presente pruebas. Y así, mientras los bomberos respiraban combustóleo, arrancó el verdadero incendio: el de los comunicados. Aquí las llamas se apagan con agua, pero las declaraciones se propagan solas.
Lo más elocuente es el timing cósmico: justo esta semana, en el Congreso impulsan que los municipios destinen el 2% de su presupuesto a los cuerpos de Bomberos. O sea que hasta hoy, con casi cuatro millones de llantas dormidas como un dragón, financiábamos a nuestros bomberos con rifas y buena fe. Nada como una fogata histórica para recordar que a los que apagan el fuego conviene pagarles. Bienvenidos a la planeación chihuahuense: reactiva, ardiente y siempre puntualmente tarde.
Detengámonos en la cifra, porque es teología pura: teníamos 3.8 millones de llantas apiladas. Casi cuatro millones. Un archivo nacional del caucho. Y la noticia no es por qué acumulamos semejante volcán inflamable en un solo lugar, sino que solo se nos quemó el 8%. En Juárez el vaso no está medio lleno: está medio vulcanizado y echando humo negro que se ve a kilómetros.
Como el fuego no basta para calentar los ánimos, llegó la política a poner más leña. El alcalde Héctor Ortiz Orpinel aseguró que el incendio fue provocado y anunció denuncias. La legisladora Xóchitl Contreras rechazó los señalamientos y le exigió que presente pruebas. Y así, mientras los bomberos respiraban combustóleo, arrancó el verdadero incendio: el de los comunicados. Aquí las llamas se apagan con agua, pero las declaraciones se propagan solas.
Lo más elocuente es el timing cósmico: justo esta semana, en el Congreso impulsan que los municipios destinen el 2% de su presupuesto a los cuerpos de Bomberos. O sea que hasta hoy, con casi cuatro millones de llantas dormidas como un dragón, financiábamos a nuestros bomberos con rifas y buena fe. Nada como una fogata histórica para recordar que a los que apagan el fuego conviene pagarles. Bienvenidos a la planeación chihuahuense: reactiva, ardiente y siempre puntualmente tarde.