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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Jalisco Nota 8 de julio de 2026

Bajaron las fotoinfracciones, pero alguien pasó a 231 por hora rumbo a la gloria

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Bajaron las fotoinfracciones, pero alguien pasó a 231 por hora rumbo a la gloria
Buenas noticias para el ego colectivo: las fotoinfracciones en el Área Metropolitana de Guadalajara cayeron a su nivel más bajo desde 2019, con unas 878 mil sanciones. Las autoridades lo atribuyen a la mayor conciencia ciudadana y a la mejora de las políticas públicas. Es decir, ahora manejamos mejor. Aplausos. Somos, oficialmente, un pueblo reflexivo al volante.

El único inconveniente de esta hermosa narrativa es que las mismas cámaras que celebran nuestra madurez documentaron, entre 2024 y 2026, al menos una decena de vehículos circulando arriba de los 200 kilómetros por hora. El récord absoluto lo puso un conductor que alcanzó 231 km/h en Periférico, de madrugada, en una vialidad cuyo límite es 80. Casi el triple. Ese señor no tiene conciencia ciudadana: tiene aspiraciones de Fórmula 1 y un Periférico vacío que confundió con autódromo.

De manera que el retrato del automovilista tapatío promedio queda así: cada vez más prudente, salvo por una minoría que trata el asfalto como si le fueran a dar bandera de cuadros al llegar a la Calzada. La disminución de sanciones, dicen, coincide con una menor mortalidad en accidentes viales, lo cual sí es una buena noticia de verdad y no la vamos a estropear con sarcasmo. Lo que sí da para reírse es la idea de que 231 kilómetros por hora sea compatible con el concepto de conciencia.

La moraleja institucional llegó puntual: el Gobierno de Jalisco planea instalar 76 nuevos radares en los próximos años. Y aquí está el pequeño secreto de la conciencia ciudadana en materia vial: florece maravillosamente cuando hay una cámara enfrente. Somos disciplinadísimos mientras nos vigilan; en cuanto la vialidad se despeja de madrugada, algunos descubren su vocación de piloto. Así que bienvenidos los nuevos radares. No porque manejemos mal —eso jamás lo admitiríamos—, sino para seguir cultivando esa conciencia que, al parecer, funciona con lente y flash.