Vecino pasa la noche perdido en el cerro y descubre que ni la salida de su propia colonia tiene certeza jurídica
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Hay hazañas silenciosas que la historia no registra pero El Destiempo sí. Un hombre de 32 años salió de su domicilio en la capital rumbo al Tajo de Adjuntas y, en una demostración de tenacidad digna de mejor causa, caminó toda la noche buscando la salida sin encontrarla nunca. No lo detuvo el cansancio, no lo detuvo el frío: lo detuvo, finalmente, la Policía Municipal y Protección Civil, que lo localizaron en la parte alta de la Viña de las Antenas después de que el buen hombre le hablara al 911 para reportar, básicamente, que Guanajuato lo había derrotado en su propio terreno.
Uno quisiera burlarse, pero primero hay que rendir tributo. ¿Quién de nosotros no ha salido con un rumbo claro en la vida para terminar, horas después, dando vueltas en un cerro emocional sin encontrar la salida? Este señor simplemente lo hizo de manera literal y geográfica. Es, sin proponérselo, el ciudadano guanajuatense promedio: sale con un plan, la topografía lo traiciona, y acaba pidiendo auxilio a las tres de la mañana.
Hay que reconocer, además, la nobleza del terreno. La Viña de las Antenas y la zona serrana de la capital son de esos lugares donde uno entra de día como turista y sale de noche como expedicionario. Que exista una parte 'alta' donde localizar gente perdida confirma lo que todos sospechábamos: en Guanajuato hasta perderse tiene desnivel. Aquí no te extravías en plano, te extravías cuesta arriba, con todo y esfuerzo cardiovascular.
Lo verdaderamente reconfortante de la nota es que el sistema funcionó: llamó, lo buscaron, lo hallaron, lo bajaron. Un final feliz que en estos tiempos hay que celebrar con confeti. Protección Civil y la Municipal se organizaron, montaron operativo y cumplieron. Ojalá el resto del estado se dejara rescatar con la misma docilidad: la política, las presas, el transporte público, todos andan igual de perdidos en el cerro, pero ninguno tiene la humildad de marcar el 911 y admitir que ya no encuentran la salida.
Moraleja provinciana: si va a salir de noche rumbo a Adjuntas, lleve linterna, agua y, sobre todo, un poco de fe en que alguien le conteste. Este vecino la tuvo, y por eso hoy está en su casa y no de leyenda urbana. Bienvenido de vuelta, caminante. Descanse. Y la próxima, use el mapa del teléfono antes de usar la llamada de emergencia.
Uno quisiera burlarse, pero primero hay que rendir tributo. ¿Quién de nosotros no ha salido con un rumbo claro en la vida para terminar, horas después, dando vueltas en un cerro emocional sin encontrar la salida? Este señor simplemente lo hizo de manera literal y geográfica. Es, sin proponérselo, el ciudadano guanajuatense promedio: sale con un plan, la topografía lo traiciona, y acaba pidiendo auxilio a las tres de la mañana.
Hay que reconocer, además, la nobleza del terreno. La Viña de las Antenas y la zona serrana de la capital son de esos lugares donde uno entra de día como turista y sale de noche como expedicionario. Que exista una parte 'alta' donde localizar gente perdida confirma lo que todos sospechábamos: en Guanajuato hasta perderse tiene desnivel. Aquí no te extravías en plano, te extravías cuesta arriba, con todo y esfuerzo cardiovascular.
Lo verdaderamente reconfortante de la nota es que el sistema funcionó: llamó, lo buscaron, lo hallaron, lo bajaron. Un final feliz que en estos tiempos hay que celebrar con confeti. Protección Civil y la Municipal se organizaron, montaron operativo y cumplieron. Ojalá el resto del estado se dejara rescatar con la misma docilidad: la política, las presas, el transporte público, todos andan igual de perdidos en el cerro, pero ninguno tiene la humildad de marcar el 911 y admitir que ya no encuentran la salida.
Moraleja provinciana: si va a salir de noche rumbo a Adjuntas, lleve linterna, agua y, sobre todo, un poco de fe en que alguien le conteste. Este vecino la tuvo, y por eso hoy está en su casa y no de leyenda urbana. Bienvenido de vuelta, caminante. Descanse. Y la próxima, use el mapa del teléfono antes de usar la llamada de emergencia.