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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Guanajuato Digest 9 de julio de 2026

Guanajuato mide el huachicol en vueltas a la Tierra y la justicia en vueltas al calendario

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Guanajuato mide el huachicol en vueltas a la Tierra y la justicia en vueltas al calendario
Hay estados que presumen resultados. Guanajuato prefiere presumir unidades de medida.

La Secretaría de Seguridad y Paz informó que este año se han asegurado millones de litros de hidrocarburo, y por si a alguien no le decía nada la cifra, la tradujo a algo entrañable: equivalen a 826 vueltas a la Tierra. Uno se imagina al funcionario en la oficina, calculadora en mano, buscando la conversión que haga sentir seguro al ciudadano. Litros: aburrido. Pesos: incómodo. ¿Vueltas al planeta? Perfecto. Nadie sabe qué significa, todos aplauden. Si la próxima vez nos dicen que el aseguramiento equivale a llenar el Estadio León de gasolina hasta la butaca de arriba, ahí sí que dormimos tranquilos.

La aritmética creativa no acaba ahí. En León faltan diez psicólogos para atender a adolescentes en Prevención del Delito. Diez. La dirección cuenta con tres. Tres psicólogos para un municipio que aprueba 4.4 millones de pesos en botas y uniformes nuevos para la policía, lo cual es útil, faltaba más: los adolescentes en riesgo verán pasar a agentes impecablemente calzados que, eso sí, no traen cita disponible. Mientras tanto, el Instituto Electoral repartirá más de 4.8 millones de pesos para financiar a dos partidos recién registrados. Bolsas distintas, presupuestos distintos, prioridades idénticas: la vida institucional guanajuatense siempre encuentra dinero para lo que se cuelga de una lona, y siempre encuentra recorte para lo que se cuelga de un diván.

El mismo Instituto Electoral, por cierto, ya resolvió el gran atentado a la democracia del semestre: una diputada difundió su informe de labores fuera del plazo permitido. Infracción confirmada. En un estado donde una familia entera puede pasar meses buscando a alguien, el sistema demostró que es capaz de una precisión relojera cuando lo que está en riesgo es un calendario de propaganda. Aquí no se pierde un minuto. Los minutos, cuando conviene, se cuentan.

Hablando de plazos: la Suprema Corte le puso a Guanajuato fecha límite hasta septiembre para resolver el tema del aborto, y el Congreso, disciplinadísimo, celebró su tercera mesa de trabajo. Dos sesiones apasionadas, una por bando, cada quien hablando por separado —el diálogo guanajuatense en su forma más pura: dos monólogos con testigos— y una tercera con autoridades. Falta poco para septiembre y la Comisión de Justicia va a ritmo de procesión: avanza, se detiene, avanza. Uno sospecha que la estrategia legislativa consiste en esperar a que el calendario se despenalice solo.

Mientras tanto, la gobernadora anda ocupada en varios frentes. Preguntó por qué se demora la resolución de su denuncia por violencia política, luego de que un sacerdote la amenazara desde el púlpito allá por noviembre. Es una pregunta razonable, aunque suena rara viniendo del mismo estado donde el IEEG tarda lo mismo en todo, salvo en los informes de labores. También defendió su iniciativa para que la Fiscalía estatal atienda delitos del crimen organizado, propuesta que el delegado de la FGR calificó de "improcedente". Traducción del intercambio: dos fiscalías discutiendo cuál de las dos merece hacerse cargo de lo que ninguna ha resuelto.

Y en Silao, la nota que a nadie le gusta leer: un hombre detenido por agentes estatales, llevado al Pentágono municipal por protocolo, luego reportado como liberado antes de tiempo, y después hallado sin vida. La familia llegó a recogerlo y le informaron que ya no estaba. Ese "ya se fue" burocrático debería tener su propia entrada en el diccionario del Bajío.

En Salamanca murió Lupita Santibáñez, madre buscadora, sin encontrar a su hijo Julio César. Siete años buscando. Sus compañeras del colectivo prometieron terminar el trabajo. Nótese quién hizo la promesa. No fue una secretaría. No fue una fiscalía. Fue un grupo de señoras con palas, fichas de búsqueda y el hígado destrozado. Las mismas señoras que, cuando las autoridades no traen orden de cateo, se quedan afuera de las casas esperando —según explicó el secretario de Gobierno— porque la Fiscalía no pudo entrar. Ellas sí entran. Al infierno, todos los días, sin oficio ni sello.

Para aligerar, León tuvo su propio drama tecnológico: hackearon el portal del municipio y la fracción panista respondió con lo único que la política mexicana sabe fabricar en serie: un reglamento. Un Reglamento de Gobierno Digital, con protocolos de actuación y comunicación ante ciberataques. Los hackers, temblando. Nada detiene un ransomware como un artículo transitorio.

Y en el rubro de rescates exitosos —porque los hubo— Protección Civil salvó a un pelícano golpeado en Celaya, presuntamente ofrecido a la venta en una casa de la colonia División del Norte. En Salvatierra, otro pelícano ya fue liberado tras curarse el ala y un ojo. Guanajuato es tierra generosa: si eres un ave marina extraviada a cientos de kilómetros del mar, aquí hay un equipo entero que te repara y te devuelve al cielo.

Si eres un ciudadano, mejor aprende a volar.

Ah, y este fin de semana en Acámbaro caen 500 mil piezas de pan desde el aire. Al menos algo llueve del cielo.