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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Michoacán Nota 9 de julio de 2026

El único programa nocturno que sí funciona en Tierra Caliente: reinstalar minas

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El único programa nocturno que sí funciona en Tierra Caliente: reinstalar minas
La diputada Sandra Olimpia Garibay soltó una frase que debería detener el tránsito, cancelar reuniones y sacar a todo el mundo de la conferencia matutina: ya hay maquinaria para retirar minas en la región de Apatzingán, pero los delincuentes las vuelven a instalar por las noches. Repita conmigo, con calma: se retiran de día, se reponen de noche.

Es, hay que decirlo, el único servicio público de Michoacán con horario garantizado, cobertura rural y cero ausentismo. Mientras el alumbrado parpadea, la basura se recoge cuando Dios quiere y las brechas se reparan en periodo electoral, alguien allá afuera cumple religiosamente su turno nocturno. Ni lluvia, ni asueto, ni puente. La maquinaria del Estado trabaja de ocho a tres; la otra, de tres a ocho.

A esta escena de eficiencia invertida hay que sumarle el otro dato de la misma denuncia: el gobernador sigue sin asistir a las mesas de seguridad de Apatzingán, pese a la crisis de desplazados. Las mesas de seguridad son ese formato donde varias autoridades se sientan a decir cifras y luego se levantan. Que alguien falte a una mesa suena menor. No lo es cuando la región de la que se habla tiene familias que dejaron su casa, su parcela y su perro, y cuya principal preocupación no es la agenda del ejecutivo estatal sino no pisar el camino equivocado al ir por tortillas.

Los desplazados de Tierra Caliente son, seguramente, la población más móvil y menos incluida en el "principio de electromovilidad" que el Congreso reconoció esta semana con enorme convicción. Ellos también se mueven, pero sin auto eléctrico y sin licencia digital. Se mueven con lo que traen puesto y sin destino, que es una modalidad de movilidad sustentable que nadie quiere.

Y sí, en la misma semana Apatzingán registró su quinto hecho violento de julio: un hombre encobijado, amarrado de los pies, tirado en una brecha entre la colonia El Paraíso y Los Puertecitos. Un hombre de entre veinte y veinticinco años. El nombre de la colonia lo puso alguien que tenía esperanza. Ahí van, entonces, los dos Michoacanes: el que aprueba reformas para 2030 y el que cuenta muertos por semana; el que digitaliza tarjetas de circulación y el que no puede circular.

La parte más cruel del asunto no es el crimen, que es crimen y ya. Es la asimetría administrativa. Del lado del gobierno hay maquinaria, hay presupuesto, hay comunicados, hay una mesa con sillas y una silla vacía. Del otro lado hay quien vuelve, cada noche, a hacer su trabajo. Cuando en un territorio el sector privado ilegal tiene mejor cumplimiento de metas que el sector público, no estamos ante un problema de seguridad. Estamos ante una comparación de nóminas.

Ojalá alguien lleve una lona a la próxima mesa de seguridad de Apatzingán y anote la única pregunta pendiente: si sabemos a qué hora las reponen, ¿por qué solo trabajamos de día? No la respondan hoy. Respóndanla en 2030, como todo lo demás.