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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Michoacán Nota 9 de julio de 2026

En La Piedad los monos araña salen a pasear y el zoológico es la banqueta

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En La Piedad los monos araña salen a pasear y el zoológico es la banqueta
Detectaron al menos quince monos araña y aulladores adquiridos ilegalmente en La Piedad. Quince. Y el detalle que convierte la nota en un documento antropológico es este: a las personas que los tienen bajo su propiedad se les ha visto traerlos por las calles del municipio. Paseándolos. Como quien saca al schnauzer.

Algo pasó en La Piedad y nadie nos avisó. Uno se imagina la banqueta de la plaza principal, el helado de garrafa, la novia esperando afuera de la farmacia, y de pronto un señor en camisa de vestir avanzando con un mono araña sobre el hombro y saludando como si nada, porque en la vida hay que tener personalidad. El aullador, mientras tanto, cumple con su nombre a las seis de la mañana y despierta a tres cuadras. Los vecinos ya ni se asoman: creen que es el camión del gas.

Hay algo profundamente mexicano en esto. Otros países tienen tráfico de fauna clandestino, discreto, escondido en bodegas. Aquí lo sacamos a la calle. Aquí lo exhibimos. Porque de qué sirve tener un primate en peligro de extinción si el compadre no lo ve. La ilegalidad silenciosa es de gente sin ambición; nosotros la queremos con público, con vueltita al kiosco, con foto.

El mono araña, además, es un animal social, inteligente, que en la naturaleza vive en grupos y se cuelga de los árboles del bosque tropical. En La Piedad se cuelga del brazo de un señor que le enseñó a dar la pata. Es como comprar un Stradivarius para usarlo de charola. Y aquí conviene apuntar que estas especies están protegidas por la ley, y que quienes las tienen no las están cuidando: las están coleccionando, que no es lo mismo, aunque duela.

No es un caso aislado en la región. La FGR mantiene abierta una investigación por un tigre y una leona rescatados en Ecuandureo y Jiquilpan, encontrados en condiciones inadecuadas que afectaron su desarrollo. Los trasladaron a zoológicos donde ahora sí los resguardan. Es decir: hay un tramo de Michoacán donde la fauna africana y la amazónica se dan cita como si esto fuera una expedición del siglo XIX con muy mala logística. El único que no ha aparecido es el elefante, y solo porque no cabe en la Nissan.

Alguien dirá que hay temas más importantes. Los hay, y en esta misma edición los contamos. Pero conviene retener la postal: en un estado donde miles de personas se desplazan huyendo de la violencia, donde hay comunidades que no pueden salir a sus parcelas, quince monos de selva pasean tranquilos por el centro de La Piedad al lado de su dueño. La libertad de tránsito está bien repartida. Solo que le tocó a la especie equivocada.

Por lo pronto, las autoridades saben dónde están y quiénes los traen. Es un buen comienzo. Ojalá el operativo sea de día, porque ya vimos lo que pasa en Michoacán con lo que se hace de noche.