La CDMX estrena puerto marítimo y nadie cortó el listón
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Hay ciudades que se preparan para la temporada de lluvias y hay ciudades que la enfrentan como quien descubre que existe el mes de julio. La Ciudad de México pertenece orgullosamente al segundo grupo.
El saldo de la noche del miércoles: Alerta Roja activada en Álvaro Obregón, Benito Juárez y Gustavo A. Madero. El Gran Canal desbordado en el cruce de San Juan de Aragón. Insurgentes Sur convertido en cuerpo de agua navegable a la altura de La Joya. Cinco estaciones de la Línea 5 del Metro cerradas, con servicio provisional de Politécnico a La Raza y de Oceanía a Pantitlán, lo que en términos prácticos significa que si usted vivía en medio, vivía mal. El Tren Ligero suspendido por acumulación de agua en Calzada de Tlalpan. La Línea 3 del Cablebús detenida por tormenta eléctrica, decisión sensata porque lo único peor que un cable colgando sobre la ciudad es un cable colgando sobre la ciudad con rayos.
La Secretaría de Gestión Integral del Agua informó que cayeron 21.2 millones de metros cúbicos y que se desplegaron 115 elementos y 41 equipos de maquinaria. Es una cifra que suena a mucho hasta que uno la divide. Cada elemento se hizo cargo, en promedio, de una alberca olímpica multiplicada por setenta y tres. Ahí no falta voluntad: falta física.
El detalle poético del día ocurrió en San Lázaro, donde las intensas lluvias provocaron inundaciones en la Cámara de Diputados y en distintas bodegas del recinto. No hay comentarista en este país capaz de superar ese hecho. El agua entró primero al lugar donde se legisla sobre el agua. Si algún día se aprueba una ley hidráulica ambiciosa, sabremos con exactitud qué la inspiró.
Las autoridades, con toda razón, piden reportar al 911, a Locatel al 55 5658 1111 o a la Línea H2O de SEGIAGUA marcando *426. Son canales reales y funcionan. Pero conviene decirlo con claridad: la existencia de tres líneas telefónicas para reportar que su casa se está llenando de agua no es infraestructura hidráulica. Es servicio al cliente.
Mientras tanto, en la misma capital, el gobierno inauguró una Casa de las 3R’s en Xochimilco, se anunció el arranque de la Línea 5 del Cablebús con recorrido de cuarenta minutos entre Oyamel y Mixcoac, y la Sedema suspenderá diez días la atención de verificación vehicular. Todo eso está bien. Todo eso sirve. Y todo eso comparte una característica: nada de eso desagua nada.
El pronóstico advierte que las lluvias continúan este jueves. La recomendación oficial es no salir si no es necesario. La recomendación de esta casa es más modesta: aprenda a nadar, memorice el asterisco cuatro-dos-seis, y guarde el recibo del predial. Algún día servirá de comprobante de que usted pagaba por vivir en tierra firme.
El saldo de la noche del miércoles: Alerta Roja activada en Álvaro Obregón, Benito Juárez y Gustavo A. Madero. El Gran Canal desbordado en el cruce de San Juan de Aragón. Insurgentes Sur convertido en cuerpo de agua navegable a la altura de La Joya. Cinco estaciones de la Línea 5 del Metro cerradas, con servicio provisional de Politécnico a La Raza y de Oceanía a Pantitlán, lo que en términos prácticos significa que si usted vivía en medio, vivía mal. El Tren Ligero suspendido por acumulación de agua en Calzada de Tlalpan. La Línea 3 del Cablebús detenida por tormenta eléctrica, decisión sensata porque lo único peor que un cable colgando sobre la ciudad es un cable colgando sobre la ciudad con rayos.
La Secretaría de Gestión Integral del Agua informó que cayeron 21.2 millones de metros cúbicos y que se desplegaron 115 elementos y 41 equipos de maquinaria. Es una cifra que suena a mucho hasta que uno la divide. Cada elemento se hizo cargo, en promedio, de una alberca olímpica multiplicada por setenta y tres. Ahí no falta voluntad: falta física.
El detalle poético del día ocurrió en San Lázaro, donde las intensas lluvias provocaron inundaciones en la Cámara de Diputados y en distintas bodegas del recinto. No hay comentarista en este país capaz de superar ese hecho. El agua entró primero al lugar donde se legisla sobre el agua. Si algún día se aprueba una ley hidráulica ambiciosa, sabremos con exactitud qué la inspiró.
Las autoridades, con toda razón, piden reportar al 911, a Locatel al 55 5658 1111 o a la Línea H2O de SEGIAGUA marcando *426. Son canales reales y funcionan. Pero conviene decirlo con claridad: la existencia de tres líneas telefónicas para reportar que su casa se está llenando de agua no es infraestructura hidráulica. Es servicio al cliente.
Mientras tanto, en la misma capital, el gobierno inauguró una Casa de las 3R’s en Xochimilco, se anunció el arranque de la Línea 5 del Cablebús con recorrido de cuarenta minutos entre Oyamel y Mixcoac, y la Sedema suspenderá diez días la atención de verificación vehicular. Todo eso está bien. Todo eso sirve. Y todo eso comparte una característica: nada de eso desagua nada.
El pronóstico advierte que las lluvias continúan este jueves. La recomendación oficial es no salir si no es necesario. La recomendación de esta casa es más modesta: aprenda a nadar, memorice el asterisco cuatro-dos-seis, y guarde el recibo del predial. Algún día servirá de comprobante de que usted pagaba por vivir en tierra firme.