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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Nuevo León Nota 9 de julio de 2026

En el cruce de Uranio y Azufre, San Pedro encontró lo que no buscaba

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En el cruce de Uranio y Azufre, San Pedro encontró lo que no buscaba
Si un guionista entregara esta escena, el productor se la regresaría por inverosímil: en el municipio con el ingreso per cápita más alto de México, una cuadrilla municipal hace trabajos de desazolve en un predio y encuentra un cráneo humano de varios años de antigüedad. La calle donde ocurre se llama Uranio. La que cruza se llama Azufre. A unos metros hay un parque y canchas de basquetbol.

Uranio y Azufre. Los urbanistas de mediados del siglo pasado tenían un sentido del humor que hoy sería objeto de una consultoría de branding.

La colonia se llama San Pedro 400 y su existencia es, ella misma, un dato incómodo: es la parte de San Pedro que no sale en los reportajes sobre el Nuevo Sur ni en las notas de Valle Oriente, la que queda del otro lado de la narrativa. En el mismo municipio donde esta semana se anunció un programa para "reactivar" el Centrito Valle —dos sábados al mes, activaciones de fin de semana, música, comercio, gastronomía— hay un arroyo donde se hacen labores de desazolve y sale un cráneo entre la tierra.

Dos San Pedros. Un mismo código postal. Presupuestos que se conocen de vista.

Lo que sigue es el protocolo, que aquí funciona con eficiencia razonable: los empleados suspenden maniobras, avisan, llega la policía municipal como primer respondiente, se resguarda el área, se da parte a la Fiscalía y se abre carpeta. Todo correcto. Todo documentado. Un cráneo de años de antigüedad, dice el reporte, lo cual quiere decir que ese cráneo estuvo ahí mientras nosotros discutíamos el tráfico de Gómez Morín, mientras alguien inauguraba un restaurante de autor, mientras una encuestadora nacional colocaba al gobernador de Nuevo León entre los mejor evaluados del país en materia de seguridad. Estuvo ahí durante todos esos titulares. Nadie lo desazolvó antes porque nadie desazolvó antes.

Y esa es la parte que debería quitarnos el sueño más que el hallazgo: no lo que encontraron, sino cuánto tiempo llevaba esperando que a alguien se le ocurriera meter la pala. Los desaparecidos de este estado no siempre están lejos. A veces están a cien metros de una cancha de basquet, debajo de la tierra que pisamos para ir a la tienda, en un arroyo que nadie limpia porque limpiar arroyos no corta listones.

El mismo día, en otra parte del área metropolitana, las autoridades emitieron fichas de búsqueda de tres jóvenes de entre 16 y 17 años desaparecidos en García y Santa Catarina, y de una adolescente de 17 en Apodaca. Cuatro fichas. Cuatro fotografías tamaño credencial. Cuatro familias que hoy revisan su teléfono cada once segundos.

Aquí conviene detenerse. Porque el reflejo local, el nuestro, el bien entrenado, es correr a decir que "eso no pasa aquí", que San Pedro es seguro, que las estadísticas nos favorecen, que somos la excepción. Y sí: probablemente lo somos, en muchos indicadores. Pero un cráneo no es un indicador. Es un ser humano al que alguien buscó, o al que nadie buscó, y que reapareció por un accidente administrativo llamado mantenimiento urbano.

La Fiscalía investiga. Habrá peritajes, pruebas genéticas, cotejos con bases de datos, si sirve de algo, si hay quién compare. Ojalá tenga nombre pronto. Ojalá alguien pueda por fin dejar de esperar.

Mientras tanto, en Centrito Valle las activaciones arrancan el 25 de julio, dos sábados al mes hasta diciembre. Se recomienda asistir. También se recomienda, con la misma insistencia, seguir desazolvando.