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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Chihuahua Nota 10 de julio de 2026

El Partido Verde descubre el amor condicionado y lo llama coalición

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El Partido Verde descubre el amor condicionado y lo llama coalición
Existe un género literario poco estudiado que florece cada seis años en Chihuahua: el ultimátum sentimental disfrazado de posicionamiento político.

Su obra cumbre se presentó esta semana en una asamblea informativa del Partido Verde Ecologista de México en la capital del estado. Ahí, el coordinador político nacional del partido, Arturo Escobar, cerró filas con Cruz Pérez Cuéllar rumbo a la encuesta interna que definirá quién coordina al movimiento de la Cuarta Transformación en la entidad. Pero no cerró filas de cualquier manera. Estableció una condición, con la contundencia de quien deja las llaves sobre la mesa:

**"Si es Cruz, sí; si no, no".**

La permanencia del Verde en la coalición con Morena y el PT, explicó, depende exclusivamente de que el alcalde con licencia de Ciudad Juárez encabece el proyecto. Exclusivamente. Ninguna otra variable. Ni programa, ni plataforma, ni ese medio ambiente que aparece en el nombre del partido como aparecen los buenos propósitos de enero en la puerta del refrigerador.

Hay que reconocerle la honestidad brutal. Otros partidos tardan tres asambleas, dos foros ciudadanos y un desayuno con empresarios para decir lo mismo. El Verde lo resolvió en cuatro palabras y dos comas. Es el haiku del pragmatismo mexicano.

La respuesta no se hizo esperar. El senador Javier Corral, quien no ha dejado pasar un micrófono sin usarlo desde la administración de Felipe Calderón, calificó el movimiento como un intento de **chantajear a Morena**. Y aprovechó el impulso para señalar que el espaldarazo también deja al descubierto —según él— que la gobernadora Maru Campos busca imponer a un candidato para sucederla. Es decir: en la lectura corralista, el Verde es un caballo de Troya y el caballo viene con placas de Chihuahua.

Mientras los adultos discutían, Cruz Pérez Cuéllar hacía lo que hace todo político que recibe un abrazo demasiado apretado: **hablar de unidad**. Agradeció las muestras de respaldo, dijo que su prioridad es fortalecer al movimiento y que hay que privilegiar la suma de esfuerzos por encima de las diferencias internas. La suma de esfuerzos. Justo lo que uno diría si su nuevo aliado acabara de amenazar públicamente con romper la coalición si a usted no lo eligen.

Y entonces apareció el tercer acto. La diputada local del PT, América Victoria Aguilar Gil, salió a recordarle al mundo que su partido también respira: **"Los petistas vamos a decidir a quién apoyamos"**. Una frase que, traducida del petista al español, significa aproximadamente: *aquí seguimos, por favor no cierren la puerta*.

Y así quedó el tablero. Un partido que condiciona. Un senador que grita chantaje. Un aspirante que pide unidad mientras lo jalan de los dos brazos. Y un cuarto invitado tocando la ventana para que lo dejen entrar a la fiesta.

Mientras tanto, en Chihuahua hubo 415 apagones en pozos de agua potable durante junio, la presa La Boquilla anda al 22.76% y en Cinco Llagas hay más de 150 personas desplazadas de sus casas. Pero descuiden: lo importante es que ya sabemos, con precisión gramatical, bajo qué condiciones el Partido Verde acepta querernos.

Si es Cruz, sí. Si no, no. Y si es el agua, ya veremos.