El SIAPA le debe a usted, usted le debe al SIAPA y el agua no le debe nada a nadie
Tamaño de letra
Hay días en que la administración pública alcanza la perfección circular, y este es uno de ellos.
La Secretaría de Salud de Jalisco recomienda no usar el agua de la llave para beber, cocinar ni cepillarse los dientes en el Área Metropolitana de Guadalajara. Recomienda garrafón. Para el cepillado. No hay alerta sanitaria, aclaran, porque una alerta sanitaria implicaría que hay algo alarmante, y lo único alarmante aquí es que a nadie le parezca alarmante.
El director del SIAPA, por su parte, hizo un llamado a la integración y al "pago responsable". No a los usuarios: a los siete ayuntamientos metropolitanos, que le deben. Guadalajara encabeza el ranking con unos 700 millones de pesos. La cartera vencida total del organismo supera los 20 mil millones. Es decir, el SIAPA es simultáneamente el acreedor más grande y el cobrador menos eficaz del estado. Un banco que presta agua y recibe, a cambio, comunicados.
En ese contexto, la alcaldesa de Guadalajara —cuyo municipio lidera la lista de morosos, insistimos, porque el dato es demasiado bueno para soltarlo una sola vez— exige que el Gobierno federal intervenga, reactive el Fondo Metropolitano y aporte los más de cinco mil millones necesarios para renovar las redes hidrosanitarias. La lógica es impecable si uno no la piensa. Debo la renta, pero el problema estructural es que el casero no ha cambiado las tuberías, y además el casero es de otro partido.
Del otro lado del espectro, una diputada federal acusa a Movimiento Ciudadano de incapacidad para resolver la crisis y se opone, faltaba más, a endeudar al SIAPA. Perfecto. Ni deuda, ni presupuesto, ni fondo metropolitano. La solución, entonces, es la fe. En Jalisco tenemos mucha, y además es gratis.
Mención honorífica para el regidor que propone exentar del pago a las viviendas que reciben agua de mala calidad. Es una idea noble, casi conmovedora, y también un plan de negocios suicida: aplicada con seriedad en las más de 600 colonias afectadas, el SIAPA terminaría facturándole al Bosque de la Primavera.
¿Y cuándo mejora? El propio director lo dice: hacia finales de 2026. Están construyendo un nuevo tren de potabilización en la Planta 1 de Miravalle, con una inversión cercana a los dos mil 500 millones de pesos, para potabilizar dos mil litros por segundo. La obra existe, es real, y probablemente sirva. El problema es la palabra "paulatino", que en el idioma del funcionariado significa: usted siga comprando garrafón, joven.
Así que hagamos cuentas de casa, que son las únicas que aquí cuadran. Una familia tapatía promedio gastando en garrafones para beber, cocinar y ahora también para el cepillado, durante seis meses, mientras paga puntualmente un servicio de agua que no puede usar. Eso no es una crisis hídrica. Eso es una suscripción.
Lo verdaderamente admirable es la coreografía: cada actor cumple su papel con disciplina prusiana. El estado recomienda. El municipio exige. La oposición acusa. El organismo llama a la integración. Y el ciudadano, ese señor invisible al que nadie le habla de tú, carga veinte litros por la escalera. Al menos hace ejercicio. Algo bueno tenía que salir.
La Secretaría de Salud de Jalisco recomienda no usar el agua de la llave para beber, cocinar ni cepillarse los dientes en el Área Metropolitana de Guadalajara. Recomienda garrafón. Para el cepillado. No hay alerta sanitaria, aclaran, porque una alerta sanitaria implicaría que hay algo alarmante, y lo único alarmante aquí es que a nadie le parezca alarmante.
El director del SIAPA, por su parte, hizo un llamado a la integración y al "pago responsable". No a los usuarios: a los siete ayuntamientos metropolitanos, que le deben. Guadalajara encabeza el ranking con unos 700 millones de pesos. La cartera vencida total del organismo supera los 20 mil millones. Es decir, el SIAPA es simultáneamente el acreedor más grande y el cobrador menos eficaz del estado. Un banco que presta agua y recibe, a cambio, comunicados.
En ese contexto, la alcaldesa de Guadalajara —cuyo municipio lidera la lista de morosos, insistimos, porque el dato es demasiado bueno para soltarlo una sola vez— exige que el Gobierno federal intervenga, reactive el Fondo Metropolitano y aporte los más de cinco mil millones necesarios para renovar las redes hidrosanitarias. La lógica es impecable si uno no la piensa. Debo la renta, pero el problema estructural es que el casero no ha cambiado las tuberías, y además el casero es de otro partido.
Del otro lado del espectro, una diputada federal acusa a Movimiento Ciudadano de incapacidad para resolver la crisis y se opone, faltaba más, a endeudar al SIAPA. Perfecto. Ni deuda, ni presupuesto, ni fondo metropolitano. La solución, entonces, es la fe. En Jalisco tenemos mucha, y además es gratis.
Mención honorífica para el regidor que propone exentar del pago a las viviendas que reciben agua de mala calidad. Es una idea noble, casi conmovedora, y también un plan de negocios suicida: aplicada con seriedad en las más de 600 colonias afectadas, el SIAPA terminaría facturándole al Bosque de la Primavera.
¿Y cuándo mejora? El propio director lo dice: hacia finales de 2026. Están construyendo un nuevo tren de potabilización en la Planta 1 de Miravalle, con una inversión cercana a los dos mil 500 millones de pesos, para potabilizar dos mil litros por segundo. La obra existe, es real, y probablemente sirva. El problema es la palabra "paulatino", que en el idioma del funcionariado significa: usted siga comprando garrafón, joven.
Así que hagamos cuentas de casa, que son las únicas que aquí cuadran. Una familia tapatía promedio gastando en garrafones para beber, cocinar y ahora también para el cepillado, durante seis meses, mientras paga puntualmente un servicio de agua que no puede usar. Eso no es una crisis hídrica. Eso es una suscripción.
Lo verdaderamente admirable es la coreografía: cada actor cumple su papel con disciplina prusiana. El estado recomienda. El municipio exige. La oposición acusa. El organismo llama a la integración. Y el ciudadano, ese señor invisible al que nadie le habla de tú, carga veinte litros por la escalera. Al menos hace ejercicio. Algo bueno tenía que salir.