El Pollo Loco irá en el short de Rayados: la sagrada nalga albiazul ya tiene dueño
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Se firmó. El Pollo Loco es patrocinador oficial de Rayados de Monterrey por los próximos dos años y su logotipo lucirá, textualmente, en el short del uniforme a partir del 17 de julio, cuando arranque el Apertura 2026. El director comercial del club destacó que se trata de una marca con gran arraigo entre los regiomontanos y agradeció la confianza depositada en la institución albiazul.
Arraigo. Confianza. Institución. Estamos hablando de un pollo en la pierna.
Y sin embargo, hay que decirlo con la solemnidad que merece: no existe alianza más honesta en la historia del futbol regiomontano. Un club que se dice de la gente, una cadena de pollo asado que efectivamente es de la gente, y un espacio corporal —el short— donde ambas cosas se encuentran sin intermediarios. La camiseta es para los bancos y las cerveceras. El short es para el pueblo. El short es donde vive la verdad.
Pensemos en la mecánica. Cada vez que un defensa albiazul se agache a atarse la agujeta, ahí estará el pollo. Cada vez que un delantero se levante la playera para secarse el sudor, el pollo asomará. Cada barrida, cada zapatazo, cada celebración con deslizamiento sobre el pasto: pollo. Es publicidad de contacto. Es la marca metiéndose en el cuerpo del jugador, que es lo que en el fondo siempre quiso el marketing.
El comunicado dice que ambas partes esperan construir una relación a largo plazo. Uno quisiera saber qué significa el largo plazo aquí. ¿Que el pollo suba a la playera? ¿Que baje a las calcetas? ¿Que en 2035 el estadio se llame como el pollo y los aficionados canten desde una grada llamada Pechuga Norte? Todo es posible. En Nuevo León todo espacio superficial es, tarde o temprano, un espacio comercial. Nuestras montañas ya tienen antenas. Nuestros ríos ya tienen concreto. Faltaba el short.
Lo bonito es la sinceridad del intercambio. Rayados le da al pollo su muslo más visible. El pollo le da a Rayados dinero. Y el aficionado, que ya pagó boleto, ya pagó abono, ya pagó cerveza y ya pagó la camiseta original que cuesta lo que una quincena, ahora también recibirá, gratis y sin pedirlo, la sugerencia visual de que después del partido sería una excelente idea cenar pollo. Innovación pura: publicidad que uno defiende con el corazón y grita con el alma.
Hay quien dirá que es una banalidad, que hay cosas más importantes en el estado. Y es cierto: hay 172 toneladas de lirio en La Boca, hay seis colonias con aguas negras y hay jóvenes de treinta años que no pueden salir de casa de sus papás. Pero mientras eso se resuelve —o sea, nunca—, hay que reconocer que lo del short es la única obra que sí se va a entregar completa y a tiempo. El 17 de julio. Con el arranque del torneo. Sin retrasos, sin observaciones técnicas, sin proyecto ejecutivo pendiente.
Que nadie diga que en este estado no se cumple nada. Se cumple el pollo.
Arraigo. Confianza. Institución. Estamos hablando de un pollo en la pierna.
Y sin embargo, hay que decirlo con la solemnidad que merece: no existe alianza más honesta en la historia del futbol regiomontano. Un club que se dice de la gente, una cadena de pollo asado que efectivamente es de la gente, y un espacio corporal —el short— donde ambas cosas se encuentran sin intermediarios. La camiseta es para los bancos y las cerveceras. El short es para el pueblo. El short es donde vive la verdad.
Pensemos en la mecánica. Cada vez que un defensa albiazul se agache a atarse la agujeta, ahí estará el pollo. Cada vez que un delantero se levante la playera para secarse el sudor, el pollo asomará. Cada barrida, cada zapatazo, cada celebración con deslizamiento sobre el pasto: pollo. Es publicidad de contacto. Es la marca metiéndose en el cuerpo del jugador, que es lo que en el fondo siempre quiso el marketing.
El comunicado dice que ambas partes esperan construir una relación a largo plazo. Uno quisiera saber qué significa el largo plazo aquí. ¿Que el pollo suba a la playera? ¿Que baje a las calcetas? ¿Que en 2035 el estadio se llame como el pollo y los aficionados canten desde una grada llamada Pechuga Norte? Todo es posible. En Nuevo León todo espacio superficial es, tarde o temprano, un espacio comercial. Nuestras montañas ya tienen antenas. Nuestros ríos ya tienen concreto. Faltaba el short.
Lo bonito es la sinceridad del intercambio. Rayados le da al pollo su muslo más visible. El pollo le da a Rayados dinero. Y el aficionado, que ya pagó boleto, ya pagó abono, ya pagó cerveza y ya pagó la camiseta original que cuesta lo que una quincena, ahora también recibirá, gratis y sin pedirlo, la sugerencia visual de que después del partido sería una excelente idea cenar pollo. Innovación pura: publicidad que uno defiende con el corazón y grita con el alma.
Hay quien dirá que es una banalidad, que hay cosas más importantes en el estado. Y es cierto: hay 172 toneladas de lirio en La Boca, hay seis colonias con aguas negras y hay jóvenes de treinta años que no pueden salir de casa de sus papás. Pero mientras eso se resuelve —o sea, nunca—, hay que reconocer que lo del short es la única obra que sí se va a entregar completa y a tiempo. El 17 de julio. Con el arranque del torneo. Sin retrasos, sin observaciones técnicas, sin proyecto ejecutivo pendiente.
Que nadie diga que en este estado no se cumple nada. Se cumple el pollo.