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El Destiempo

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Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Jalisco Nota 14 de junio de 2026

La República en lista de espera: del abecedario del Bienestar al plantón que no afloja

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La República en lista de espera: del abecedario del Bienestar al plantón que no afloja
Hay dos maneras de formarse en México: la de quien aguarda que le depositen y la de quien aguarda que lo reciban. Esta semana ambas filas dieron función, aunque ninguna alcanzó a verse a la cara.

Por un lado, la Secretaría de Bienestar alista la dispersión del cuarto bimestre, ese julio-agosto en que millones de abuelos revisan la tarjeta del Banco del Bienestar con la misma fe devota con que uno checa si ya cargó el WhatsApp en la fila de la torta ahogada. El detalle poético es que se cobra por orden alfabético: el apellido decide quién pasa primero. Así, la patria reparte la dignidad como lista de asistencia de secundaria, y los Aguilar miran con sospecha a los Zúñiga, que aprendieron desde niños que la paciencia es un apellido con Z. Las fechas, eso sí, son tentativas. El calendario definitivo se publicará, palabras textuales, en los próximos días, esa unidad de tiempo nacional que no aparece en ningún reloj pero cabe en todos.

Del otro lado del mostrador, la CNTE decidió la madrugada de este domingo, y por unanimidad, seguir esperando. Acordaron mantener la huelga nacional, reforzar el plantón del Zócalo y no levantar campamento hasta obtener respuesta a sus demandas: una reunión con la Presidenta Claudia Sheinbaum y la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007. Los contingentes consideraron que las propuestas del gobierno, tanto en la reforma educativa como en la ley del ISSSTE, no alcanzan. Es decir: una asamblea entera votó, sin un solo voto en contra, por seguir formada. Si eso no es disciplina cívica, no sé qué lo sea.

Y aquí se cruzan las dos filas en un mismo tema: el país convertido en sala de espera con tarjeta de turno. Unos aguardan un depósito que llega por letra; otros, una llamada que llega por antigüedad del agravio. A unos les prometen que el calendario sale pronto; a otros, que la mesa sigue abierta. En ambos casos, la palabra mágica es la misma: pronto. Pronto es donde la burocracia guarda lo que no piensa entregar hoy.

En Guadalajara entendemos de esperas con honores. Aquí aguantamos el sol de junio en la parada del camión, las obras eternas de cualquier línea y el clásico cierre de Avenida Vallarta sin que nadie nos avise por qué. Tenemos doctorado en paciencia tapatía, así que vemos el panorama nacional con solidaridad de cofrades: todos formados, todos confiando en que el próximo bimestre, la próxima mesa, los próximos días traerán el milagro.

Mientras tanto, el abuelo refresca el saldo, el maestro acomoda la casa de campaña y el resto del país practica el deporte oficial: esperar de pie, con la esperanza intacta y la fila, también, intacta. Que conste que nadie se sale de la cola. Sería perder el lugar, y en México perder el lugar duele más que esperar.