La epidemia del 'me hackearon': Guanajuato descubre que en internet también hay quien te clona
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Hay estados que enfrentan crisis de agua, de seguridad o de basura. Guanajuato, siempre a la vanguardia, enfrenta ahora una crisis de identidad. Literal.
En Pénjamo, la presidenta municipal denunció que sus cuentas oficiales de Facebook y TikTok son objeto de intentos de clonación para suplantar su identidad, y pidió a la ciudadanía verificar siempre la autenticidad de los perfiles. Consejo razonable, salvo por un detalle: en la política local, el perfil verdadero y el falso suben exactamente el mismo contenido —el listón cortado, la obra inaugurada, el hashtag de gobierno—, así que distinguirlos requiere ya un peritaje forense. Si el perfil promete puntualidad y transparencia, sospeche: probablemente es el pirata.
En León la cosa escala a nivel superproducción. La presidenta municipal denunció ataques con bots y hasta 40 páginas falsas en su contra. Cuarenta imitaciones: un número que cualquier influencer envidiaría. Con la nobleza del que aclara demasiado, precisó que ella solo paga UNA página, la suya, y que desconoce quién pagó cierta nota en un medio digital nacional. Nada como un comunicado que detalla milimétricamente lo que uno sí financia para que flote en el aire la pregunta de todo lo demás.
El problema es que, mientras se combaten enemigos invisibles, el enemigo real sí entró por la puerta: el portal del Gobierno de León fue hackeado de verdad, la Fiscalía investiga, el sitio se restablece 'poco a poco' y el propio director de Tecnologías de la Información reconoció que se vieron 'sobrepasados'. Un regidor de Morena ya pidió reestructurar toda el área tecnológica. Resulta que la muralla digital del municipio tenía la consistencia de una gelatina.
El retrato es completo: en el Guanajuato de 2026, los funcionarios temen que los suplanten en TikTok mientras la página oficial se cae solita. Nos preocupan los clones y descuidamos el original. Verifiquen los perfiles, ciudadanos; y de paso, alguien verifique el servidor.
En Pénjamo, la presidenta municipal denunció que sus cuentas oficiales de Facebook y TikTok son objeto de intentos de clonación para suplantar su identidad, y pidió a la ciudadanía verificar siempre la autenticidad de los perfiles. Consejo razonable, salvo por un detalle: en la política local, el perfil verdadero y el falso suben exactamente el mismo contenido —el listón cortado, la obra inaugurada, el hashtag de gobierno—, así que distinguirlos requiere ya un peritaje forense. Si el perfil promete puntualidad y transparencia, sospeche: probablemente es el pirata.
En León la cosa escala a nivel superproducción. La presidenta municipal denunció ataques con bots y hasta 40 páginas falsas en su contra. Cuarenta imitaciones: un número que cualquier influencer envidiaría. Con la nobleza del que aclara demasiado, precisó que ella solo paga UNA página, la suya, y que desconoce quién pagó cierta nota en un medio digital nacional. Nada como un comunicado que detalla milimétricamente lo que uno sí financia para que flote en el aire la pregunta de todo lo demás.
El problema es que, mientras se combaten enemigos invisibles, el enemigo real sí entró por la puerta: el portal del Gobierno de León fue hackeado de verdad, la Fiscalía investiga, el sitio se restablece 'poco a poco' y el propio director de Tecnologías de la Información reconoció que se vieron 'sobrepasados'. Un regidor de Morena ya pidió reestructurar toda el área tecnológica. Resulta que la muralla digital del municipio tenía la consistencia de una gelatina.
El retrato es completo: en el Guanajuato de 2026, los funcionarios temen que los suplanten en TikTok mientras la página oficial se cae solita. Nos preocupan los clones y descuidamos el original. Verifiquen los perfiles, ciudadanos; y de paso, alguien verifique el servidor.