Nuevo León: donde la zanja es eterna, el amparo es sagrado y hasta el Tesla se estrella
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Hay estados que se definen por su gastronomía, por su música o por sus paisajes. Nuevo León se define por el hoyo. No el existencial, aunque también, sino el literal: esa zanja de Agua y Drenaje que un día abrieron con la promesa de terminarla "la próxima semana" y que hoy es prácticamente patrimonio urbano. En Mitras Centro llevan más de cinco meses esquivando una obra inconclusa que dejó la calle Yuriria intransitable; en la Venustiano Carranza, los vecinos ya se organizaron para colocar trafitambos, porque cuando la autoridad no señaliza, el ciudadano regiomontano hace lo que mejor sabe: resolverlo él mismo y de coraje. En Guadalupe, el alcalde tuvo que sentarse a "gestionar prontitud" con Agua y Drenaje y con la CFE, que es la manera institucional de decir "por favor, ya". El trafitambo debería ir en el escudo del estado, junto al Cerro de la Silla.
Mientras la ciudadanía practica parkour entre zanjas, la clase política practica su deporte favorito: el amparo. El gobernador Samuel García, según denunció la diputada Lorena de la Garza, anda tramitando suspensiones para frenar el juicio político que le impulsa el Congreso. La legisladora soltó la frase que todo abuelo mexicano ha usado para acorralar a un nieto con cara de culpable: "el que nada debe, nada teme". Y ahí quedó flotando la pregunta más incómoda del sexenio local: si tan seguro está de haber actuado conforme a la ley, ¿por qué no deja los amparos y da la cara? Es la misma lógica con la que uno se pregunta por qué el que dice que no le importan los chismes es el que más los lee.
Para no quedarse atrás en el concurso de reclamos, el morenista Waldo Fernández acusó al Gobierno estatal de retener recursos federales que le tocan a los municipios y ya de plano invitó a proceder legalmente. Traducción para el que no habla político: nos peleamos por la lana, pero elegantemente, con oficio y comunicado. En Nuevo León nadie discute de dinero: se "deslindan responsabilidades".
Hablando de lana, la nota que merece un premio a la peor administración financiera del semestre viene del robo al Banco del Bienestar: presuntos familiares de la gerente, en supuesta complicidad con ella, se llevaron cinco millones de pesos y —aquí está el arte— con parte del botín se compraron al menos seis carros. Seis. No uno discreto para no llamar la atención: media agencia. Si vas a delinquir, al menos hazlo con el bajo perfil de quien no quiere que lo detecte la Agencia Estatal de Investigaciones a la primera semana. Ya detuvieron al cuarto implicado. La lección de educación financiera es clara: el dinero mal habido se va en mensualidades igual de rápido que el bien habido.
El futuro tampoco perdona. Tesla abrió en México una vacante para liderar sus campañas en Latinoamérica, justo la misma semana en que en Monterrey un Tesla chocó contra una moto en Gonzalitos y Morones Prieto y mandó al hospital al motociclista. El auto del mañana ya llegó a la ciudad, y lo primero que hizo fue integrarse plenamente a la cultura vial regia. Bienvenido, robot: aquí el contraflujo de Garza Sada te va a enseñar humildad.
Y luego está la sociología pura. Un estudio revela que los jóvenes regios tardan cada vez más en irse de casa: apenas el 14% se independiza antes de los 18, por debajo del promedio nacional, y el motivo es el costo de vida. La nota retrata a doña Rosa Mar, que se emancipó a los 16 en los ochenta, frente a Nalley, de 30, que por más que quiere no puede salir del cuarto de siempre. Normal: entre la renta imposible y las calles con zanja, ¿para qué mudarse? La casa de los papás sigue siendo el único bien raíz de Nuevo León sin obra inconclusa.
En el rubro de heroísmo verdadero, sí hay buenas noticias: los binomios caninos de Santa Catarina y el Grupo Jaguares regresaron de Venezuela tras nueve días sacando víctimas de los escombros de los sismos. "Las películas se quedan cortas", dijeron. Perros y rescatistas cruzaron medio continente para hacer lo que aquí no logramos ni con presupuesto: terminar el trabajo. Cairo, Lucas y Hope trabajan más que muchos oficios de la burocracia.
Mientras tanto, en la presa La Boca sacaron 172 toneladas de lirio acuático y van al 60%. Es la única obra del estado que sí avanza, aunque sea contra una planta. Y en Montemorelos tembló 3.7 grados, tan suave que "pocos lo percibieron", igual que la gestión de las zanjas. Nuevo León tiembla, se ampara, se estrella, no se muda y sigue esquivando el mismo hoyo de siempre. Pero eso sí: con trafitambo puesto y el orgullo intacto.
Mientras la ciudadanía practica parkour entre zanjas, la clase política practica su deporte favorito: el amparo. El gobernador Samuel García, según denunció la diputada Lorena de la Garza, anda tramitando suspensiones para frenar el juicio político que le impulsa el Congreso. La legisladora soltó la frase que todo abuelo mexicano ha usado para acorralar a un nieto con cara de culpable: "el que nada debe, nada teme". Y ahí quedó flotando la pregunta más incómoda del sexenio local: si tan seguro está de haber actuado conforme a la ley, ¿por qué no deja los amparos y da la cara? Es la misma lógica con la que uno se pregunta por qué el que dice que no le importan los chismes es el que más los lee.
Para no quedarse atrás en el concurso de reclamos, el morenista Waldo Fernández acusó al Gobierno estatal de retener recursos federales que le tocan a los municipios y ya de plano invitó a proceder legalmente. Traducción para el que no habla político: nos peleamos por la lana, pero elegantemente, con oficio y comunicado. En Nuevo León nadie discute de dinero: se "deslindan responsabilidades".
Hablando de lana, la nota que merece un premio a la peor administración financiera del semestre viene del robo al Banco del Bienestar: presuntos familiares de la gerente, en supuesta complicidad con ella, se llevaron cinco millones de pesos y —aquí está el arte— con parte del botín se compraron al menos seis carros. Seis. No uno discreto para no llamar la atención: media agencia. Si vas a delinquir, al menos hazlo con el bajo perfil de quien no quiere que lo detecte la Agencia Estatal de Investigaciones a la primera semana. Ya detuvieron al cuarto implicado. La lección de educación financiera es clara: el dinero mal habido se va en mensualidades igual de rápido que el bien habido.
El futuro tampoco perdona. Tesla abrió en México una vacante para liderar sus campañas en Latinoamérica, justo la misma semana en que en Monterrey un Tesla chocó contra una moto en Gonzalitos y Morones Prieto y mandó al hospital al motociclista. El auto del mañana ya llegó a la ciudad, y lo primero que hizo fue integrarse plenamente a la cultura vial regia. Bienvenido, robot: aquí el contraflujo de Garza Sada te va a enseñar humildad.
Y luego está la sociología pura. Un estudio revela que los jóvenes regios tardan cada vez más en irse de casa: apenas el 14% se independiza antes de los 18, por debajo del promedio nacional, y el motivo es el costo de vida. La nota retrata a doña Rosa Mar, que se emancipó a los 16 en los ochenta, frente a Nalley, de 30, que por más que quiere no puede salir del cuarto de siempre. Normal: entre la renta imposible y las calles con zanja, ¿para qué mudarse? La casa de los papás sigue siendo el único bien raíz de Nuevo León sin obra inconclusa.
En el rubro de heroísmo verdadero, sí hay buenas noticias: los binomios caninos de Santa Catarina y el Grupo Jaguares regresaron de Venezuela tras nueve días sacando víctimas de los escombros de los sismos. "Las películas se quedan cortas", dijeron. Perros y rescatistas cruzaron medio continente para hacer lo que aquí no logramos ni con presupuesto: terminar el trabajo. Cairo, Lucas y Hope trabajan más que muchos oficios de la burocracia.
Mientras tanto, en la presa La Boca sacaron 172 toneladas de lirio acuático y van al 60%. Es la única obra del estado que sí avanza, aunque sea contra una planta. Y en Montemorelos tembló 3.7 grados, tan suave que "pocos lo percibieron", igual que la gestión de las zanjas. Nuevo León tiembla, se ampara, se estrella, no se muda y sigue esquivando el mismo hoyo de siempre. Pero eso sí: con trafitambo puesto y el orgullo intacto.