Ingresar | Crear cuenta

El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 12 de agosto, 2026
Ciudad de México Nota 12 de julio de 2026

El IMSS confiesa que tiene pulgas, pero jura que el culpable es un mapache

Tamaño de letra
El IMSS confiesa que tiene pulgas, pero jura que el culpable es un mapache
Hay confesiones que absuelven y confesiones que hunden. La del IMSS esta semana pertenece a una tercera categoría inédita: la confesión que da ternura por lo desesperada. Ante la denuncia de que en su Unidad de Medicina Familiar de Matamoros hay pulgas y garrapatas, la institución no negó nada. Al contrario: reconoció la presencia de los inquilinos de seis y ocho patas. Lo verdaderamente memorable fue el señalamiento del responsable. No la falta de fumigación, no el presupuesto, no el mantenimiento pendiente. La culpa, según la explicación oficial, es de los mapaches.

Uno imagina la reunión donde se aprobó ese comunicado. Alguien, con corbata y credencial, pronunció la frase "le echamos la culpa a los mapaches" y en lugar de reírse, todos asintieron. Nació así el nuevo servidor público mexicano por excelencia: el mapache, ese ser que no cotiza, no marca tarjeta, no tiene RFC, pero carga con la responsabilidad de una unidad médica entera. Un chivo expiatorio con antifaz, literalmente disfrazado para el papel.

El detalle fino es que el Instituto asegura no tener registro de afectaciones a pacientes ni a trabajadores, mientras los propios empleados dicen que sí han resultado afectados en su salud. O sea: la versión oficial es que no pasa nada, salvo por las pulgas que sí hay, pero que puso un animal que nadie vio, en una unidad donde nadie se enfermó, según quienes se enfermaron. Es un koan zen aplicado a la burocracia sanitaria.

Uno entiende la tentación. El mapache es el sospechoso perfecto: nocturno, escurridizo, con carita de "yo no fui" incluso cuando claramente fue. No puede dar entrevistas, no tiene sindicato, no va a salir a desmentir en redes sociales. Es el proveedor externo ideal de todo problema institucional. Se le puede achacar la plaga hoy y mañana el desabasto de medicamentos, la falta de agua caliente y por qué no llegó la refacción del elevador.

El problema, claro, es que los pacientes que acuden a una unidad de salud no van buscando fauna silvestre, van buscando que los curen sin llevarse un souvenir con patas. Y una institución que dedica más ingenio a redactar el culpable que a fumigar el consultorio manda un mensaje involuntario pero nítido: aquí las plagas tienen mejor departamento de comunicación social que los derechohabientes. Ojalá el próximo comunicado incluya la fecha de la fumigación y no la ficha biológica del acusado. Aunque, para ser justos, si el mapache confiesa, que sea con abogado.