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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 12 de agosto, 2026
Nuevo León Nota 12 de julio de 2026

Monterrey vuelve a descubrir, con asombro, que el agua moja

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Monterrey vuelve a descubrir, con asombro, que el agua moja
Cada temporada de lluvias, Monterrey enfrenta un fenómeno meteorológico y también existencial: la revelación, siempre novedosa, de que cuando cae agua del cielo las calles se llenan de agua. Este sábado no fue la excepción. Protección Civil de Nuevo León emitió un aviso por lluvias de moderadas a fuertes, con hasta 70% de probabilidad, actividad eléctrica y rachas de viento. Vigencia: de las 12:00 a las 20:00. Ocho horas de suspenso hidrológico programado.

Por si el aviso no bastaba, la maquinaria informativa se puso creativa. Hubo pronóstico extendido, hubo nota preguntándose '¿a qué hora empiezan los chubascos?' y, cuando la lluvia finalmente hizo lo que se le pidió, hubo alerta oficial por riesgo de inundaciones en la zona norte del municipio. El detalle que estremece: bastaron poco más de 45 minutos de lluvia continua para provocar encharcamientos 'de moderados a importantes'. Cuarenta y cinco minutos. Hay elotes que tardan más en hervir.

La recomendación de las autoridades fue de un pragmatismo conmovedor: 'evitar calles anegadas y conducir con precaución'. Consejo impecable, salvo por un detalle: para evitar las calles anegadas primero habría que saber cuáles son, y en la zona norte esa lista cambia cada temporal como si fuera cartelera de cine. El regio promedio ya desarrolló un sexto sentido: distingue por el olor cuál avenida se va a convertir en río antes de que Protección Civil termine de teclear el tuit.

Lo notable no es que llueva —esto es el semidesierto, un aguacero es casi una fiesta—, sino que la ciudad reaccione siempre igual, con la misma cara de sorpresa de quien nunca ha visto un charco. Se emiten avisos, se piden precauciones, se colapsan los mismos pasos a desnivel de siempre y, al día siguiente, sale el sol y todos fingimos que no pasó nada hasta la próxima nube. Es un ciclo tan confiable como el clima mismo.

Que quede claro: la lluvia es bienvenida, las presas lo agradecen y nadie está pidiendo que Protección Civil controle el cielo. Lo único que uno se atreve a sugerir, temporada tras temporada, es que quizá el problema no sea el agua que cae, sino el drenaje que no traga. Pero eso ya no cabe en un aviso meteorológico. Mientras tanto, saque el paraguas, respete los charcos y desconfíe de toda avenida que ayer estaba seca. En Monterrey, el agua siempre encuentra el camino; lástima que casi siempre sea el suyo.