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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Guanajuato Nota 14 de junio de 2026

El halcón quebrantahuesos del ZooIra: clase de biología o espejo del Bajío

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El halcón quebrantahuesos del ZooIra: clase de biología o espejo del Bajío
El Zoológico de Irapuato nos quiso dar una lección de naturaleza y, sin proponérselo, nos entregó la mejor columna política de la semana. Presentaron al Halcón CaraCara, también conocido como quebrantahuesos, un ave rapaz que, según describió con toda honestidad uno de los veterinarios del ZooIra, tiene un currículum fascinante: es carnívora pero no del todo cazadora, es de vuelo lento, incluye carroña en su dieta y —esta es la joya— se le considera "oportunista", porque le roba la presa a otros depredadores.

Uno lee la ficha técnica y no sabe si está frente a una jaula o frente a un organigrama. De vuelo lento pero siempre presente a la hora del reparto. No caza, pero come. No hace el trabajo sucio, pero llega justo cuando la comida ya está servida. Y si hace falta, le quita el bocado a quien sí se esforzó. Señoras y señores, la naturaleza es sabia y, de vez en cuando, también es bromista.

Lo más generoso del CaraCara es su sinceridad evolutiva: no finge ser águila. No anda presumiendo cacerías heroicas ni vuelos majestuosos. Sabe lo que es y lo asume con una dignidad que, francamente, en ciertos ambientes escasea. Vive de 10 a 15 años en libertad y hasta el doble bajo cuidado profesional, lo cual confirma una ley universal: el oportunista, bien cuidado, dura el doble. Que cada quien aplique la enseñanza donde le acomode.

Más allá de la chunga, hay que reconocerle al ZooIra que estas aves son un atractivo real y que la divulgación está bien hecha. Está bonito que en Irapuato uno pueda llevar a los niños a conocer una especie que va desde Sudamérica hasta el sur de Canadá, con ese rostro que cambia de amarillo a anaranjado según lo que come —porque hasta en eso el quebrantahuesos es transparente: se le nota en la cara de qué se ha estado alimentando. Ya quisiéramos esa transparencia en otros gremios.

Así que la próxima vez que alguien le diga que en Guanajuato no hay vida silvestre digna de estudio, mándelo al ZooIra a observar al CaraCara. Que lo vea planear despacito, esperar pacientemente y, en el momento justo, aparecer para quedarse con lo ajeno sin despeinarse. Es educativo, es local y, sobre todo, es revelador. La naturaleza no miente: solo nos pone enfrente, con plumas, lo que ya conocíamos sin ellas.