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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 12 de agosto, 2026
Chihuahua Nota 13 de julio de 2026

Guerra de espectaculares: doce lonas, una demanda y dos políticos con licencia peleando por quién trabaja menos

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Guerra de espectaculares: doce lonas, una demanda y dos políticos con licencia peleando por quién trabaja menos
El verano político en Chihuahua arrancó no con debates de altura, sino con una batalla campal de cartón corrugado. El PAN estatal colocó doce anuncios espectaculares con la frase 'IMSS y nada es lo mismo' para presumir las bondades de su Medichihuahua frente al Seguro Social. Morena, lejos de responder con otro espectacular, respondió con lo que mejor sabe hacer en época electoral: una denuncia ante el Instituto Estatal Electoral, acusando 'campaña de desprestigio y de odio'.

Doce lonas y un expediente jurídico. Nunca tan poca publicidad generó tanto papeleo. La presidenta del PAN estatal, por cierto, ni siquiera negó la campaña: la reconoció orgullosa como 'jornada de concientización'. Es decir, ambas partes están de acuerdo en que hay doce anuncios; la única discusión es si eso es información ciudadana o crimen electoral. Chihuahua, tierra donde hasta la lona provoca litigio.

El telón de fondo es todavía más sabroso. El director nacional del IMSS visitó la ciudad con tal discreción que el propio Consejo Coordinador Empresarial se quejó del hermetismo: vino, no avisó a nadie, y se marchó dejando al sector privado hablando solo, justo cuando le insisten en un nuevo hospital para aliviar la saturación del Morelos. Un funcionario federal que pasa por la capital como fantasma de película: nadie lo vio llegar, nadie lo vio irse, pero todos sintieron el frío.

Y como cereza, la gran paradoja institucional del momento: Cruz Pérez Cuéllar, alcalde con licencia de Ciudad Juárez, le exige a la gobernadora que pida licencia porque, según él, 'ya no está gobernando' de tanto meterse en campaña. Que un político con licencia le reclame a otra por no gobernar es un nivel de ironía que ni la mejor telenovela local alcanza. Dos figuras públicas, ambas oficialmente ausentes de sus cargos, discutiendo con pasión sobre quién trabaja menos.

Mientras las lonas cuelgan, las denuncias se redactan y los cargos se toman licencia, el ciudadano común mira todo desde abajo, con su cita médica pendiente y su hospital saturado, preguntándose una sola cosa: entre tanto espectacular, ¿quién está gobernando de verdad? La respuesta, como el Seguro Social de la frase, tampoco es la misma.