El Bajío del día: tacos que emigran a Noruega, un estacionamiento con 20 meses de vacaciones y una Elektra que apaga la luz a lo grande
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Buenos días, Guanajuato, donde hoy amanecimos con la noticia de que allá en Noruega, tierra de bacalao, fiordos y suéteres carísimos, existe una tradición sagrada llamada Tacofredag: el viernes de tacos. Sí, mientras nosotros discutimos si la salsa pica o no pica, los vikingos modernos apagan la estufa del salmón cada viernes para armarse su tacada. Todo empezó, dicen, porque en los años sesenta llegaron unos texanos a las plataformas petroleras y sembraron la semilla del Tex-Mex. Cincuenta años después, Noruega adora un platillo que ni siquiera es nuestro del todo, pero que lleva nuestro apellido. Nada más falta que nos cobren regalías por la palabra 'taco' y que en Salamanca tengamos que pedir permiso a Oslo para abrir una taquería.
De las tierras heladas volvemos a Celaya, donde el gobierno acumula un logro histórico: 20 meses sin cobrar un solo peso por el estacionamiento del Parque Morelos. Veinte meses. Casi dos años de estacionamiento gratuito involuntario, no por generosidad, sino porque el inmueble está descompuesto y la constructora debe soltar entre tres y cuatro millones para revivirlo. Es el único caso conocido en que un municipio presume déficit por no funcionar. En el mismo parque, eso sí, el equipo Robakillers acaba de coronarse campeón del futbolito. Uno espera que el nombre sea pura coincidencia y no una descripción del presupuesto.
Y hablando de energía —o de la falta de ella—, en Celaya Protección Civil clausuró una tienda Elektra porque operaba un generador de diésel sin las medidas de seguridad. Salió humo, evacuaron a clientes y trabajadores, y la tienda que vende de todo terminó apagada. Que la palabra 'Elektra' y la palabra 'apagón' vivan en la misma nota es de esas poesías involuntarias que solo el Bajío entrega gratis, sin garantía extendida.
En materia electoral, dos noticias que se dan la mano. Por un lado, el nuevo partido Somos México llegó a Guanajuato prometiendo, con la mano en el pecho, acabar con el 'dedazo' y elegir candidatos por elecciones primarias abiertas. Aplausos. Por otro lado, se abrió la convocatoria para ser consejero electoral distrital o municipal, con sueldos de hasta 54 mil pesos. O sea: mientras un partido jura que ya nadie escogerá a dedo, la fila para el puesto bien pagado se forma solita. Nada moviliza tanto la vocación democrática como un buen tabulador.
Pasemos a Cuerámaro, municipio esquizofrénico por un día. La Secretaria del Nuevo Comienzo, Rosario Corona, anunció que el Gobierno del Estado ya está listísimo para atender a las familias que se inunden, con reposición de muebles y enseres incluida. Muy previsor. El detalle es que casi al mismo tiempo el alcalde 'Profe Beto' salió a jurar que Cuerámaro no tiene riesgo de inundación, que fue a recorrer los puntos críticos y 'está todo bien'. Traducción: tenemos todo preparado para una emergencia que oficialmente no va a pasar. Es el equivalente municipal a comprar extintor y anunciar que en esta casa nunca habrá fuego.
En Celaya también hubo drama sobre ruedas: un taxista presuntamente embistió de forma intencional a un agente de Tránsito frente al Mercado Morelos y terminó detenido por tentativa de homicidio. Y en Salamanca, los taxistas concesionados abrieron debate sobre lo inseguro que es viajar en auto por aplicación. El gremio del taxímetro reclamando cátedra de seguridad vial la misma semana en que un colega usó el coche como ariete: el universo tiene un sentido del humor muy fino y muy local.
Cerramos con la agenda etílica del estado. La SATEG presumió multas por más de 35 millones de pesos en operativos contra la venta clandestina de alcohol. Justo cuando dos cantinas históricas, El Nopal de Salamanca y el Jardín Corona de Irapuato, se aferran a no desaparecer tras ocho décadas de servicio. O sea, mientras el fisco persigue al que vende chupe sin papeles, las cantinas de toda la vida sobreviven a puro carácter y botana. Que quede claro: en Guanajuato el pecado no es beber, es no tener el permiso foliado. Feliz semana, y si va a tomar, que sea el viernes; pregúntele a Noruega, ellos ya lo tienen agendado.
De las tierras heladas volvemos a Celaya, donde el gobierno acumula un logro histórico: 20 meses sin cobrar un solo peso por el estacionamiento del Parque Morelos. Veinte meses. Casi dos años de estacionamiento gratuito involuntario, no por generosidad, sino porque el inmueble está descompuesto y la constructora debe soltar entre tres y cuatro millones para revivirlo. Es el único caso conocido en que un municipio presume déficit por no funcionar. En el mismo parque, eso sí, el equipo Robakillers acaba de coronarse campeón del futbolito. Uno espera que el nombre sea pura coincidencia y no una descripción del presupuesto.
Y hablando de energía —o de la falta de ella—, en Celaya Protección Civil clausuró una tienda Elektra porque operaba un generador de diésel sin las medidas de seguridad. Salió humo, evacuaron a clientes y trabajadores, y la tienda que vende de todo terminó apagada. Que la palabra 'Elektra' y la palabra 'apagón' vivan en la misma nota es de esas poesías involuntarias que solo el Bajío entrega gratis, sin garantía extendida.
En materia electoral, dos noticias que se dan la mano. Por un lado, el nuevo partido Somos México llegó a Guanajuato prometiendo, con la mano en el pecho, acabar con el 'dedazo' y elegir candidatos por elecciones primarias abiertas. Aplausos. Por otro lado, se abrió la convocatoria para ser consejero electoral distrital o municipal, con sueldos de hasta 54 mil pesos. O sea: mientras un partido jura que ya nadie escogerá a dedo, la fila para el puesto bien pagado se forma solita. Nada moviliza tanto la vocación democrática como un buen tabulador.
Pasemos a Cuerámaro, municipio esquizofrénico por un día. La Secretaria del Nuevo Comienzo, Rosario Corona, anunció que el Gobierno del Estado ya está listísimo para atender a las familias que se inunden, con reposición de muebles y enseres incluida. Muy previsor. El detalle es que casi al mismo tiempo el alcalde 'Profe Beto' salió a jurar que Cuerámaro no tiene riesgo de inundación, que fue a recorrer los puntos críticos y 'está todo bien'. Traducción: tenemos todo preparado para una emergencia que oficialmente no va a pasar. Es el equivalente municipal a comprar extintor y anunciar que en esta casa nunca habrá fuego.
En Celaya también hubo drama sobre ruedas: un taxista presuntamente embistió de forma intencional a un agente de Tránsito frente al Mercado Morelos y terminó detenido por tentativa de homicidio. Y en Salamanca, los taxistas concesionados abrieron debate sobre lo inseguro que es viajar en auto por aplicación. El gremio del taxímetro reclamando cátedra de seguridad vial la misma semana en que un colega usó el coche como ariete: el universo tiene un sentido del humor muy fino y muy local.
Cerramos con la agenda etílica del estado. La SATEG presumió multas por más de 35 millones de pesos en operativos contra la venta clandestina de alcohol. Justo cuando dos cantinas históricas, El Nopal de Salamanca y el Jardín Corona de Irapuato, se aferran a no desaparecer tras ocho décadas de servicio. O sea, mientras el fisco persigue al que vende chupe sin papeles, las cantinas de toda la vida sobreviven a puro carácter y botana. Que quede claro: en Guanajuato el pecado no es beber, es no tener el permiso foliado. Feliz semana, y si va a tomar, que sea el viernes; pregúntele a Noruega, ellos ya lo tienen agendado.