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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 12 de agosto, 2026
Ciudad de México Nota 13 de julio de 2026

La república del melón: austeridad con charola de frutas

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La república del melón: austeridad con charola de frutas
Hay noticias que uno lee dos veces para asegurarse de que no se coló un guion de telenovela. Esta es una de ellas. El exdirector de Petróleos Mexicanos, Víctor Rodríguez Padilla, habría protagonizado un episodio de alta gastronomía carcelaria en el Centro de Reinserción Social de Atlacholoaya, en Morelos, donde, según versiones extraoficiales, reclamó que su comida no incluía fruta. Melón, concretamente. La inconformidad, cuentan, no fue de los custodios, sino de los otros internos, quienes señalaron que ciertos alimentos están reservados para quienes tienen una dieta médica específica.

Detengámonos en la escena. Un hombre que dirigió la empresa energética más grande del país, la misma que acaba de acaparar el 78.2% de la importación de combustibles y que emite listas negras de gasolineras "careras", ahora presuntamente pelea por una rebanada de melón en el Centro de Observación y Clasificación del penal, adonde ingresó por su presunta responsabilidad en delitos de violencia familiar y violencia vicaria.

La Cuarta Transformación construyó todo un imaginario sobre la austeridad republicana: nada de lujos, nada de excesos, primero los pobres. Y de pronto la austeridad se materializa en su forma más poética y más ridícula: la disputa por una fruta de temporada. Uno imagina el pliego petitorio: papaya los martes, sandía los jueves, y para las fiestas patrias, quizá una tunita.

Lo mejor es el detalle sociológico. En un país donde el melón cuesta lo que cuesta, resulta que dentro de la prisión el melón se volvió símbolo de estatus, moneda de distinción, el reloj suizo de las charolas. Los otros internos, con razón, protestaron: si aquí el privilegio se mide en gramos de fruta, cualquier melón mal repartido es un escándalo de Estado.

Que conste: nadie ha comprobado oficialmente el trato preferente, todo son "reportes extraoficiales". Pero la sola imagen —un exfuncionario de altísimo nivel reclamando postre— dice más sobre nuestras jerarquías que cualquier informe de transparencia. Aquí la caída no se mide en pisos, sino en frutas. Ayer, importaciones millonarias; hoy, la eterna pregunta: ¿y mi melón?