Hasta los patos ya quieren salir de la CFE: un lunes bochornoso en el reino de la Nacional
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Amaneció Nuevo León con la promesa meteorológica más honesta del año: calor, bochorno y una probabilidad de lluvia que, según de qué app le crea, va del 70 por ciento a que mejor lleve paraguas y bloqueador al mismo tiempo. Meteored, AccuWeather y el Servicio Meteorológico Nacional coincidieron en algo pocas veces visto: en que no coinciden. Cada quien pronosticó su propia intensidad, su propia hora y su propio viento, dejando al regiomontano en la eterna disyuntiva de si tender la ropa o resignarse a que el clima local siga gobernándose solo, como todo por acá.
La estampa que resume la semana, sin embargo, no la dio el cielo sino una familia de patos que decidió mudarse a una planta de la Comisión Federal de Electricidad en Guadalupe. Protección Civil los rescató a petición del propio personal, y uno no puede evitar leer la metáfora: cuando hasta los patos entran a la CFE y lo primero que hacen los humanos es organizar su salida urgente, algo nos está diciendo la naturaleza sobre las ganas colectivas de escapar de ciertos lugares. Los patos, al menos, tuvieron brigada de auxilio. El resto de los usuarios seguimos esperando que nos rescaten del recibo.
Hablando de rescates y evacuaciones, decenas de usuarios del Metro de la Línea 3 vivieron la modalidad turística no anunciada: bajarse del vagón varado cerca de Santa Lucía y caminar por la orilla de las vías, como excursión guiada por el inframundo del transporte público. El tren se detuvo 'inesperadamente', palabra que en el diccionario regio ya perdió todo elemento sorpresa. Nada como estrenar la semana estirando las piernas entre durmientes, respirando ese aire subterráneo que sabe a promesa de campaña.
Arriba, a nivel de calle, el espectáculo tampoco falló. Un camión de la ruta 114 se estrelló contra un muro y, ya encarrerado, contra un remolque de hamburguesas en la colonia 15 de Septiembre. El chofer, fiel a la tradición de la responsabilidad express, abandonó la unidad y se esfumó antes de que llegaran las autoridades, dejando a una pasajera lesionada y a una vulcanización de la fe pública. Que el transporte urbano termine impactando el puesto de hamburguesas es, tal vez, la única integración real entre movilidad y gastronomía que ha logrado el área metropolitana.
En el capítulo de emprendedores non gratos, San Pedro detuvo a un chofer de aplicación al que le encontraron 47 tarjetas bancarias que, presumiblemente, no eran todas suyas. Cuarenta y siete. El hombre convirtió el 'viaje seguro' en un tour por las finanzas ajenas. Y en el centro de Monterrey, otra persona fue detenida por salir de una tienda departamental con seis mochilas valuadas en casi seis mil pesos, en lo que las autoridades no llamaron, pero pudieron, 'compras de pánico anticipadas al regreso a clases'.
Y ya que tocamos el regreso a clases: padres de familia denunciaron que varias escuelas públicas condicionan la inscripción al pago de las cuotas 'voluntarias'. Voluntarias, esa hermosa palabra que en Nuevo León significa 'obligatorias con una sonrisa'. Décadas llevamos con el eufemismo y nadie ha tenido el valor de traducirlo. La ley dice que no se puede condicionar; la ventanilla dice traiga su comprobante. Democracia participativa en su máxima expresión: usted participa, ellos deciden.
En el frente deportivo-burocrático, la Secretaría Anticorrupción multó a la Federación Mexicana de Futbol con casi 43 millones de pesos por no aclarar que en el sistema FAN ID recababa datos sensibles, fotografías incluidas. La Federación quería saberlo todo del aficionado, pero al aficionado se le olvidó decirle qué haría con su cara. Justo cuando Nuevo León presume una derrama de 10 mil millones de pesos por el Mundial 2026, resulta que el rostro del fan valía más que el boleto.
Mientras tanto, el Gobierno estatal arrancó su Programa de Mejoramiento Genético del Ganado, porque si de algo entiende esta administración es de mejorar razas y presumir pedigrí. Y Servicios de Agua y Drenaje, entre patos y bochornos, lanzó la campaña 'Al Drenaje No', suplicándole a los comercios que dejen de tratar la red sanitaria como bote de basura líquido. La consigna es noble, aunque uno sospecha que el drenaje regio ya escuchó tantas promesas que también quiere, como los patos, que lo rescaten. Feliz lunes, Nuevo León: aquí hasta el aire pesa, pero el humor aguanta.
La estampa que resume la semana, sin embargo, no la dio el cielo sino una familia de patos que decidió mudarse a una planta de la Comisión Federal de Electricidad en Guadalupe. Protección Civil los rescató a petición del propio personal, y uno no puede evitar leer la metáfora: cuando hasta los patos entran a la CFE y lo primero que hacen los humanos es organizar su salida urgente, algo nos está diciendo la naturaleza sobre las ganas colectivas de escapar de ciertos lugares. Los patos, al menos, tuvieron brigada de auxilio. El resto de los usuarios seguimos esperando que nos rescaten del recibo.
Hablando de rescates y evacuaciones, decenas de usuarios del Metro de la Línea 3 vivieron la modalidad turística no anunciada: bajarse del vagón varado cerca de Santa Lucía y caminar por la orilla de las vías, como excursión guiada por el inframundo del transporte público. El tren se detuvo 'inesperadamente', palabra que en el diccionario regio ya perdió todo elemento sorpresa. Nada como estrenar la semana estirando las piernas entre durmientes, respirando ese aire subterráneo que sabe a promesa de campaña.
Arriba, a nivel de calle, el espectáculo tampoco falló. Un camión de la ruta 114 se estrelló contra un muro y, ya encarrerado, contra un remolque de hamburguesas en la colonia 15 de Septiembre. El chofer, fiel a la tradición de la responsabilidad express, abandonó la unidad y se esfumó antes de que llegaran las autoridades, dejando a una pasajera lesionada y a una vulcanización de la fe pública. Que el transporte urbano termine impactando el puesto de hamburguesas es, tal vez, la única integración real entre movilidad y gastronomía que ha logrado el área metropolitana.
En el capítulo de emprendedores non gratos, San Pedro detuvo a un chofer de aplicación al que le encontraron 47 tarjetas bancarias que, presumiblemente, no eran todas suyas. Cuarenta y siete. El hombre convirtió el 'viaje seguro' en un tour por las finanzas ajenas. Y en el centro de Monterrey, otra persona fue detenida por salir de una tienda departamental con seis mochilas valuadas en casi seis mil pesos, en lo que las autoridades no llamaron, pero pudieron, 'compras de pánico anticipadas al regreso a clases'.
Y ya que tocamos el regreso a clases: padres de familia denunciaron que varias escuelas públicas condicionan la inscripción al pago de las cuotas 'voluntarias'. Voluntarias, esa hermosa palabra que en Nuevo León significa 'obligatorias con una sonrisa'. Décadas llevamos con el eufemismo y nadie ha tenido el valor de traducirlo. La ley dice que no se puede condicionar; la ventanilla dice traiga su comprobante. Democracia participativa en su máxima expresión: usted participa, ellos deciden.
En el frente deportivo-burocrático, la Secretaría Anticorrupción multó a la Federación Mexicana de Futbol con casi 43 millones de pesos por no aclarar que en el sistema FAN ID recababa datos sensibles, fotografías incluidas. La Federación quería saberlo todo del aficionado, pero al aficionado se le olvidó decirle qué haría con su cara. Justo cuando Nuevo León presume una derrama de 10 mil millones de pesos por el Mundial 2026, resulta que el rostro del fan valía más que el boleto.
Mientras tanto, el Gobierno estatal arrancó su Programa de Mejoramiento Genético del Ganado, porque si de algo entiende esta administración es de mejorar razas y presumir pedigrí. Y Servicios de Agua y Drenaje, entre patos y bochornos, lanzó la campaña 'Al Drenaje No', suplicándole a los comercios que dejen de tratar la red sanitaria como bote de basura líquido. La consigna es noble, aunque uno sospecha que el drenaje regio ya escuchó tantas promesas que también quiere, como los patos, que lo rescaten. Feliz lunes, Nuevo León: aquí hasta el aire pesa, pero el humor aguanta.