La Selección más cara del mundo y el aficionado más vivo: crónica del Tri a 350 pesos
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Si el Mundial 2026 nos enseñó algo, no fue táctica: fue economía aplicada. Resulta que la camiseta oficial de la Selección Mexicana cuesta 1,999 pesos en tiendas autorizadas. Mil novecientos noventa y nueve. Por una playera. Que uno se va a sudar gritándole a una pantalla. Ante semejante cifra, el aficionado chihuahuense hizo lo que mejor sabe hacer: buscar la versión 'equivalente'.
Y vaya que hay catálogo. La réplica de aficionado se consigue en 350 pesos; la 'de jugador', blanca o verde, en 500; y el modelo negro, para los que le entran al drama, en 700. Es decir, por el precio de una sola original puede usted vestir a toda la familia, al compadre y todavía le sobra para las chelas del partido del jueves. La Canaco calcula una derrama de 500 millones de pesos para la capital gracias al furor mundialista; lo que no aclara es cuántos de esos millones llevan costura reforzada y cuántos se destiñen en el primer lavado.
El detalle entrañable es la modernización del gremio: para no perder clientes, los comerciantes informales ya traen terminal bancaria. Así es la frontera del progreso: puede usted comprar una camiseta pirata y pagarla con tarjeta, contactless, como en cualquier boutique. Falta que den factura y ya serían más formales que muchos changarros con local.
Que nadie se haga el ofendido. Cuando el patriotismo cuesta dos mil pesos y la quincena no estira, el verde se vuelve negociable. El Tri puede jugar como juegue, pero el aficionado mexicano siempre gana por economía doméstica: apoya a la Selección, esquiva la inflación y se ahorra el equivalente a media despensa, esa que según los números ya anda por los 3,556 pesos. Vestir 'la verde'... aunque salga piratona, es el deporte nacional que de verdad practicamos todos. Y en ese, México sí está calificado a la final.
Y vaya que hay catálogo. La réplica de aficionado se consigue en 350 pesos; la 'de jugador', blanca o verde, en 500; y el modelo negro, para los que le entran al drama, en 700. Es decir, por el precio de una sola original puede usted vestir a toda la familia, al compadre y todavía le sobra para las chelas del partido del jueves. La Canaco calcula una derrama de 500 millones de pesos para la capital gracias al furor mundialista; lo que no aclara es cuántos de esos millones llevan costura reforzada y cuántos se destiñen en el primer lavado.
El detalle entrañable es la modernización del gremio: para no perder clientes, los comerciantes informales ya traen terminal bancaria. Así es la frontera del progreso: puede usted comprar una camiseta pirata y pagarla con tarjeta, contactless, como en cualquier boutique. Falta que den factura y ya serían más formales que muchos changarros con local.
Que nadie se haga el ofendido. Cuando el patriotismo cuesta dos mil pesos y la quincena no estira, el verde se vuelve negociable. El Tri puede jugar como juegue, pero el aficionado mexicano siempre gana por economía doméstica: apoya a la Selección, esquiva la inflación y se ahorra el equivalente a media despensa, esa que según los números ya anda por los 3,556 pesos. Vestir 'la verde'... aunque salga piratona, es el deporte nacional que de verdad practicamos todos. Y en ese, México sí está calificado a la final.