El arte de reaparecer en la conferencia de tu tocayo y llamarlo 'unidad'
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Hay reapariciones discretas y hay reapariciones con coreografía. La del exfiscal César Jáuregui Moreno fue de las segundas: volvió a la vida pública nada menos que en la conferencia de su homónimo, César Jáuregui Robles, en un giro digno de telenovela donde dos personajes comparten nombre para mantener al espectador en suspenso. Allí advirtió que sobre Chihuahua se ciernen 'muchas amenazas' y que la más grave es caer en un 'centralismo asfixiante y castrante'. Adjetivos potentes; el diccionario tembló.
Para completar el cuadro, hizo 'un llamado a la unidad' de quienes participan en la vida pública. Traducido del dialecto político chihuahuense, eso suele significar todo y nada al mismo tiempo: júntense, cierren filas, ámense los unos a los otros... preferentemente detrás de mí. La aparición, dicho sea, ocurre días después de que difundiera un video en redes reafirmando su intención de 'seguir trabajando por Chihuahua capital' rumbo a 2027. O sea: no es un anuncio, pero tampoco no lo es.
Lo bonito del asunto es la negación elegante. Cuestionado sobre el significado de su mensaje, aseguró que 'más que un anuncio personal' representa un llamado a la unidad. Es la versión política del 'no es por presumir, pero...': la frase que existe precisamente para presumir. Todos en la sala entendieron, todos asintieron, y nadie dijo en voz alta lo que ya sabía: faltan apenas un par de años para la elección y los caballos empiezan a calentar sin que nadie haya disparado la salida.
Mientras tanto, el ciudadano de a pie, ese que paga la canasta de 3,556 pesos y esquiva Mercedes en sentido contrario, escucha lo del 'centralismo castrante' y piensa en sus propias amenazas: el recibo de la luz, el litro de gasolina y la lona que le puede amanecer colgada en la barda. Pero qué bueno que ya hay quien se preocupa por la unidad. Aunque sea, por ahora, la unidad de criterios para reaparecer en la conferencia ajena. Bienvenido de vuelta, licenciado; lo extrañábamos casi tanto como el sentido contrario extraña los frenos.
Para completar el cuadro, hizo 'un llamado a la unidad' de quienes participan en la vida pública. Traducido del dialecto político chihuahuense, eso suele significar todo y nada al mismo tiempo: júntense, cierren filas, ámense los unos a los otros... preferentemente detrás de mí. La aparición, dicho sea, ocurre días después de que difundiera un video en redes reafirmando su intención de 'seguir trabajando por Chihuahua capital' rumbo a 2027. O sea: no es un anuncio, pero tampoco no lo es.
Lo bonito del asunto es la negación elegante. Cuestionado sobre el significado de su mensaje, aseguró que 'más que un anuncio personal' representa un llamado a la unidad. Es la versión política del 'no es por presumir, pero...': la frase que existe precisamente para presumir. Todos en la sala entendieron, todos asintieron, y nadie dijo en voz alta lo que ya sabía: faltan apenas un par de años para la elección y los caballos empiezan a calentar sin que nadie haya disparado la salida.
Mientras tanto, el ciudadano de a pie, ese que paga la canasta de 3,556 pesos y esquiva Mercedes en sentido contrario, escucha lo del 'centralismo castrante' y piensa en sus propias amenazas: el recibo de la luz, el litro de gasolina y la lona que le puede amanecer colgada en la barda. Pero qué bueno que ya hay quien se preocupa por la unidad. Aunque sea, por ahora, la unidad de criterios para reaparecer en la conferencia ajena. Bienvenido de vuelta, licenciado; lo extrañábamos casi tanto como el sentido contrario extraña los frenos.