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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 12 de agosto, 2026
Ciudad de México Nota 14 de julio de 2026

Un cocodrilo de concreto se muda a Iztapalapa y ya paga menos renta que tú

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Un cocodrilo de concreto se muda a Iztapalapa y ya paga menos renta que tú
Buenas noticias para la fauna urbana: la Ciudad de México estrenó reptil. En la calle Manuel Calero, esquina con calzada Ignacio Zaragoza, en la colonia Santa Martha Acatitla, se abrió una grieta de unos quince metros por la fractura de una red de drenaje que derivó en socavón. Y no es cualquier hoyo: los propios vecinos describen que los bloques de concreto desplazados y los hundimientos del estacionamiento asemejan, por su forma, la mandíbula de un cocodrilo. Bienvenido a Iztapalapa, donde ni el drenaje se rompe de forma discreta: se rompe con carisma.

Lo bello del asunto es la ubicación. La abertura está justo frente a la plaza Los Arcos y a la altura de la estación Peñón Viejo del Metro, es decir, en pleno corredor de gente que solo quería ir a hacer sus compras y regresó con una anécdota de Discovery Channel. El animal se extiende cómodamente desde una gasolinera hasta el acceso del centro comercial, con más frente de calle que muchos changarros de la zona. Ubicación privilegiada, servicios a la mano, transporte a un costado: el cocodrilo eligió mejor colonia que la mayoría de los recién casados.

La cronología es de manual de tragedia lenta. Empezó el jueves pasado con una simple fuga que generó un encharcamiento dentro de la plaza. Con el paso de los días, la banqueta empezó a separarse del inmueble, la calle se deformó y los adoquines se levantaron y hundieron a su gusto, como si el suelo hubiera decidido estirarse después de una larga siesta. Nadie apuró nada. El socavón, como buen capitalino, se tomó su tiempo para consolidarse.

Uno agradece, al menos, la creatividad involuntaria del subsuelo. En otras ciudades los socavones son aburridos, redondos, sin personalidad. Aquí no: aquí el drenaje esculpe. Le da forma, le da fauna, le da narrativa. Y mientras la alcaldía habla de 'primeras versiones' sobre el origen del daño, la mandíbula de concreto sigue abierta, esperando a que alguien confunda el mantenimiento preventivo con una leyenda urbana.

Que conste el dato duro para los optimistas: el bicho no muerde, pero tampoco se va. Y a diferencia de todo lo demás en la ciudad, este cocodrilo llegó sin avisar, sin cobrar y sin pedir aumento. Casi casi el mejor inquilino del oriente.