Vallarta compra la caja antes que el camión y las comisiones descansan en paz
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En Puerto Vallarta las finanzas municipales tienen su propia poética. El alcalde Luis Munguía anunció que gestionará un adelanto de participaciones federales de hasta 100 millones de pesos para cerrar el año con dignidad: pagar el bono del sindicato, garantizar gasolina para la flotilla y comprar chasis para renovar los camiones de la basura. Un adelanto idéntico al que ya pidió el año pasado, porque si algo funcionó una vez, ¿para qué inventar?
Y aquí viene lo bueno: mañana el Cabildo votará destinar 25 millones de pesos para comprar alrededor de diez chasis, ya que el municipio —según explicó el propio alcalde— "cuenta con cajas compactadoras". Es decir, primero adquirieron las cajas y ahora buscan con qué rodarlas. Es el urbanismo del revés: tener el moño antes que el regalo, la compactadora antes que el camión, el bailarín antes que la música. Uno imagina las cajas ahí, estacionadas, mirando el horizonte, esperando su chasis como quien espera el amor de su vida.
Mientras la administración hace estas cuentas de fin de año, un medio local se dio a la tarea —agotadora, al parecer— de revisar qué hacen las comisiones edilicias, esos espacios donde en teoría se analizan iniciativas y se construyen acuerdos. El hallazgo: varias llevan meses sin sesionar, algunas más de un año. La perla mayor es la Comisión de Transparencia y Combate a la Corrupción, que no se reúne desde noviembre de 2025 y acumula alrededor de seis meses de plácido silencio. Como bono, el enlace del informe de otra de las comisiones que preside el mismo síndico simplemente no abre. Transparencia tan transparente que atraviesa la pantalla y no deja rastro.
Mención honorífica para la Comisión de Asuntos Metropolitanos, presidida nada menos que por el alcalde, que celebró su sesión de instalación en octubre de 2024 y desde entonces no ha vuelto a reunirse. Se instaló y ahí se quedó, como mueble nuevo que da miedo estrenar.
El retrato queda completo: un municipio que pide adelantos para pagar bonos y comprar chasis, con comisiones que sesionan menos que el termómetro en Mazamitla, y una ocupación hotelera que cayó más de siete puntos en el semestre. Vallarta, nos dicen, "está avanzando en el progreso". Habrá que creerles. Eso sí, cuando llegue el chasis —y sesione la comisión de transparencia— avísennos, que queremos verlo con nuestros propios ojos.
Y aquí viene lo bueno: mañana el Cabildo votará destinar 25 millones de pesos para comprar alrededor de diez chasis, ya que el municipio —según explicó el propio alcalde— "cuenta con cajas compactadoras". Es decir, primero adquirieron las cajas y ahora buscan con qué rodarlas. Es el urbanismo del revés: tener el moño antes que el regalo, la compactadora antes que el camión, el bailarín antes que la música. Uno imagina las cajas ahí, estacionadas, mirando el horizonte, esperando su chasis como quien espera el amor de su vida.
Mientras la administración hace estas cuentas de fin de año, un medio local se dio a la tarea —agotadora, al parecer— de revisar qué hacen las comisiones edilicias, esos espacios donde en teoría se analizan iniciativas y se construyen acuerdos. El hallazgo: varias llevan meses sin sesionar, algunas más de un año. La perla mayor es la Comisión de Transparencia y Combate a la Corrupción, que no se reúne desde noviembre de 2025 y acumula alrededor de seis meses de plácido silencio. Como bono, el enlace del informe de otra de las comisiones que preside el mismo síndico simplemente no abre. Transparencia tan transparente que atraviesa la pantalla y no deja rastro.
Mención honorífica para la Comisión de Asuntos Metropolitanos, presidida nada menos que por el alcalde, que celebró su sesión de instalación en octubre de 2024 y desde entonces no ha vuelto a reunirse. Se instaló y ahí se quedó, como mueble nuevo que da miedo estrenar.
El retrato queda completo: un municipio que pide adelantos para pagar bonos y comprar chasis, con comisiones que sesionan menos que el termómetro en Mazamitla, y una ocupación hotelera que cayó más de siete puntos en el semestre. Vallarta, nos dicen, "está avanzando en el progreso". Habrá que creerles. Eso sí, cuando llegue el chasis —y sesione la comisión de transparencia— avísennos, que queremos verlo con nuestros propios ojos.