Menos muertos, más ladrones: el arte de festejar con asterisco
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Hay estadísticas que uno debería leer con champaña y otras con la mano en la cartera. La de hoy exige las dos cosas al mismo tiempo, que es la especialidad de la casa en Guanajuato.
La titular del Secretariado Ejecutivo, Marcela Figueroa, anunció una caída del 68% en el promedio diario de homicidios dolosos: de 12.7 al día en febrero de 2025 a cuatro en junio de 2026, el mes más bajo desde 2024. La cifra es genuinamente buena y merece reconocimiento; nadie con corazón celebra que cuatro sea el nuevo piso, pero cualquiera con memoria sabe que veníamos de mucho más arriba.
El problema es el asterisco, ese acompañante fiel de las buenas noticias guanajuatenses. En la misma jornada, el Consejo Coordinador Empresarial de Celaya aplaudió la baja y, sin soltar el aplauso, recordó dos cosas incómodas: que Guanajuato sigue encabezando el ranking nacional del delito y que en el municipio crecen los robos a casas, negocios y vehículos. Es el aplauso con el codo levantado, el elogio que viene con recibo.
Y para que el cuadro quede completo, en Salamanca las extorsiones subieron 45.82% en los primeros cinco meses del año, con 31 privaciones de la libertad relacionadas. En Irapuato, sujetos dispararon sin mediar palabra afuera de una vulcanizadora. La violencia, al parecer, no desapareció: cambió de giro comercial, como esos negocios que un día venden tacos y al siguiente amanecen de estética.
Es la eterna paradoja del Bajío: nos matan menos, pero nos cobran piso más; hay menos plomo en la calle, pero más candado en la puerta. El delito no se fue, se reorganizó, migró de un municipio a otro cuando aprieta el operativo, tal como advirtió la propia Coparmex al pedir coordinación regional para que los extorsionadores no jueguen a las traes entre ciudades.
La gobernadora Libia Dennise, mientras tanto, reunió a fiscales de siete estados en la Conferencia Nacional de Procuración de Justicia de la Región Occidente para presumir coordinación, inteligencia operativa y voluntad institucional. Muy bien todo, en el papel. Ojalá el crimen respetara los boletines tan puntualmente como los respetamos nosotros.
Así que celebremos el 68%, sinceramente. Es una baja real y detrás de cada punto hay familias que hoy amanecieron completas. Pero guardemos la champaña a la mano y la cartera más cerca todavía, porque en Guanajuato aprendimos que toda buena noticia trae, escondida en la letra chiquita, su propio pero.
La titular del Secretariado Ejecutivo, Marcela Figueroa, anunció una caída del 68% en el promedio diario de homicidios dolosos: de 12.7 al día en febrero de 2025 a cuatro en junio de 2026, el mes más bajo desde 2024. La cifra es genuinamente buena y merece reconocimiento; nadie con corazón celebra que cuatro sea el nuevo piso, pero cualquiera con memoria sabe que veníamos de mucho más arriba.
El problema es el asterisco, ese acompañante fiel de las buenas noticias guanajuatenses. En la misma jornada, el Consejo Coordinador Empresarial de Celaya aplaudió la baja y, sin soltar el aplauso, recordó dos cosas incómodas: que Guanajuato sigue encabezando el ranking nacional del delito y que en el municipio crecen los robos a casas, negocios y vehículos. Es el aplauso con el codo levantado, el elogio que viene con recibo.
Y para que el cuadro quede completo, en Salamanca las extorsiones subieron 45.82% en los primeros cinco meses del año, con 31 privaciones de la libertad relacionadas. En Irapuato, sujetos dispararon sin mediar palabra afuera de una vulcanizadora. La violencia, al parecer, no desapareció: cambió de giro comercial, como esos negocios que un día venden tacos y al siguiente amanecen de estética.
Es la eterna paradoja del Bajío: nos matan menos, pero nos cobran piso más; hay menos plomo en la calle, pero más candado en la puerta. El delito no se fue, se reorganizó, migró de un municipio a otro cuando aprieta el operativo, tal como advirtió la propia Coparmex al pedir coordinación regional para que los extorsionadores no jueguen a las traes entre ciudades.
La gobernadora Libia Dennise, mientras tanto, reunió a fiscales de siete estados en la Conferencia Nacional de Procuración de Justicia de la Región Occidente para presumir coordinación, inteligencia operativa y voluntad institucional. Muy bien todo, en el papel. Ojalá el crimen respetara los boletines tan puntualmente como los respetamos nosotros.
Así que celebremos el 68%, sinceramente. Es una baja real y detrás de cada punto hay familias que hoy amanecieron completas. Pero guardemos la champaña a la mano y la cartera más cerca todavía, porque en Guanajuato aprendimos que toda buena noticia trae, escondida en la letra chiquita, su propio pero.