Samuel va a Escobedo, dice que Escobedo es lo peor y se va tan tranquilo
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Existe un arte muy fino en la política mexicana: el de ir a la casa de alguien, criticar la decoración, insultar al anfitrión y retirarte antes del postre. El gobernador Samuel García lo ejecutó con maestría este martes en Escobedo, adonde acudió a entregar tarjetas del programa 'Ayudamos a las Mujeres' y, de pasada, a informarles a los escobedenses que viven en el municipio más violento de todo Nuevo León.
El detalle es delicioso: no lo dijo en un despacho lejano ni en un tuit madrugador. Lo dijo ahí, en Escobedo, rodeado de escobedenses, mientras repartía apoyos a escobedenses. Es el equivalente político de llegar a una fiesta, aceptar el plato de comida y anunciar en voz alta que la casa está fea. Ah, y de paso llamó 'malagradecido' al alcalde con licencia Andrés Mijes y anunció que le hará una auditoría a él y a su encargado de despacho.
Mijes, que casualmente anda recorriendo Mina e Hidalgo con cara de precandidato a la gubernatura por Morena, respondió con la elegancia del que ya ensayó el discurso: negó haber abandonado a la gente, aseguró que dejó 'finanzas sanas' y —aquí viene lo bueno— exigió al estado que le pague los recursos comprometidos para la obra del Triángulo Norte. Es decir, mientras uno amenaza con auditar, el otro pasa la factura. Un intercambio de cortesías donde el único perdedor es el Triángulo Norte, esa obra que existe más en los boletines de prensa que en el asfalto.
Lo verdaderamente cómico es el momento del calendario. El mismo día en que Escobedo era condecorado como 'el más violento', Nuevo León presumía estar en el Top 10 nacional de reducción de homicidios. La misma administración que celebra la baja de la violencia usa la violencia de un municipio como arma arrojadiza contra un rival político. Es un malabarismo estadístico digno de circo: aquí bajan los muertos, allá suben, y todo depende de a quién le convenga qué cifra ese día.
Y así seguimos, con dos figuras públicas midiéndose el tamaño de la administración —quién dejó más limpia la casa, quién debe qué a quién— mientras el ciudadano de Escobedo, que solo fue por su tarjeta de dos mil pesos, se enteró de rebote que vive en el municipio más peligroso del estado. Feliz martes, vecino. Aquí tiene su apoyo y su etiqueta. Que le dure.
El detalle es delicioso: no lo dijo en un despacho lejano ni en un tuit madrugador. Lo dijo ahí, en Escobedo, rodeado de escobedenses, mientras repartía apoyos a escobedenses. Es el equivalente político de llegar a una fiesta, aceptar el plato de comida y anunciar en voz alta que la casa está fea. Ah, y de paso llamó 'malagradecido' al alcalde con licencia Andrés Mijes y anunció que le hará una auditoría a él y a su encargado de despacho.
Mijes, que casualmente anda recorriendo Mina e Hidalgo con cara de precandidato a la gubernatura por Morena, respondió con la elegancia del que ya ensayó el discurso: negó haber abandonado a la gente, aseguró que dejó 'finanzas sanas' y —aquí viene lo bueno— exigió al estado que le pague los recursos comprometidos para la obra del Triángulo Norte. Es decir, mientras uno amenaza con auditar, el otro pasa la factura. Un intercambio de cortesías donde el único perdedor es el Triángulo Norte, esa obra que existe más en los boletines de prensa que en el asfalto.
Lo verdaderamente cómico es el momento del calendario. El mismo día en que Escobedo era condecorado como 'el más violento', Nuevo León presumía estar en el Top 10 nacional de reducción de homicidios. La misma administración que celebra la baja de la violencia usa la violencia de un municipio como arma arrojadiza contra un rival político. Es un malabarismo estadístico digno de circo: aquí bajan los muertos, allá suben, y todo depende de a quién le convenga qué cifra ese día.
Y así seguimos, con dos figuras públicas midiéndose el tamaño de la administración —quién dejó más limpia la casa, quién debe qué a quién— mientras el ciudadano de Escobedo, que solo fue por su tarjeta de dos mil pesos, se enteró de rebote que vive en el municipio más peligroso del estado. Feliz martes, vecino. Aquí tiene su apoyo y su etiqueta. Que le dure.