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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Jalisco Nota 16 de julio de 2026

Cuarenta y tres mil pesos de agua: la familia que sin saberlo llenó una alberca olímpica

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Cuarenta y tres mil pesos de agua: la familia que sin saberlo llenó una alberca olímpica
A la familia Quintero, de la calle Rivera del Río en la colonia Emiliano Zapata, le llegó el recibo del agua de Seapal Vallarta por 43 mil 297 pesos. No es un error de dedo: cuarenta y tres mil doscientos noventa y siete. El consumo registrado fue de 616 metros cúbicos, a una tarifa de 43.28 pesos el metro. Y ellos dicen que no tienen ninguna fuga detectada.

Seiscientos dieciséis metros cúbicos son seiscientos dieciséis mil litros. Para poner en contexto: eso es un cuarto de alberca olímpica. Es también, más o menos, lo que se necesita para regar una milpa mediana, lavar toda la ropa de la colonia y todavía sobrar para el aguacero de la temporada. Uno se imagina a la familia Quintero con una fábrica de hielo clandestina en el patio, o quizá abasteciendo por su cuenta al Área Metropolitana de Guadalajara mientras el gobierno estatal gasta cien millones en pipas.

Lo hermoso del caso es la asimetría cósmica. Cuando la falla es del ciudadano, la lógica del organismo es implacable: aquí está el número, aquí está la tarifa, aquí está la fecha límite. Cuando la falla es del organismo, entramos a un territorio metafísico donde todo se «revisa» y nada concluye. El medidor nunca miente, salvo cuando miente, en cuyo caso hay que demostrarlo con testigos, notario y de preferencia un dron.

Y no es que uno desconfíe de la infraestructura. Es solo que frente a las mismísimas oficinas de Seapal Vallarta hay una alcantarilla dañada, con parte de la abertura expuesta, que los vecinos llevan tiempo pidiendo que arreglen porque de noche o con lluvia alguien se va a partir la madre ahí. El organismo que factura seiscientos mil litros con precisión de laboratorio no ha logrado tapar un agujero que tiene enfrente de su propia puerta. Hay algo bíblico en eso: la viga en el ojo ajeno, pero con registro sanitario.

La familia pide que se revise el caso. Es lo único que puede hacer: pedir. Como el gobernador pidiendo audiencia, como el Cabildo exhortando escaleras, como todos nosotros pidiendo, siempre pidiendo, con la esperanza de que del otro lado haya alguien que no esté también pidiendo algo.

Entre tanto, si usted vive en Vallarta y le llega un recibo modesto, no cante victoria. Solo significa que su agua se la están cobrando a los Quintero.