Felices, empapados y con la presidencia cerrada: manual guanajuatense de la conformidad
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Hay días en que Guanajuato no necesita sátira: se autoparodia con puntualidad de reloj checador. Hoy es uno de esos.
Empecemos por el agua, que este año dejó de ser tragedia y se volvió boletín. Las presas del estado andan al 78% de almacenamiento, 1,374.7 millones de metros cúbicos, y el titular dice —con esa serenidad de quien no recuerda nada— "Guanajuato sin sequía". Qué bonito. Después de años de rezar en seco, pedir tandeo y explicar que el acuífero se hundía como pastel mal horneado, bastó que lloviera para que el problema quedara oficialmente resuelto. La política hídrica del Bajío por fin encontró su estrategia definitiva: esperar. Irapuato, por su parte, ya acumuló 619.31 milímetros y rebasó su media histórica anual, y Japami mantiene un Plan Operativo de Lluvias con tres ejes: prevención, atención inmediata y resiliencia. Tres ejes es justo el número que se necesita para que ninguna calle inundada quede sin sinónimo.
En Pénjamo, mientras tanto, informan que la temporada de lluvias "no se espera desde las oficinas", frase que merece placa conmemorativa en todos los ayuntamientos del estado. Más de 35 comunidades con caminos rehabilitados y material donado por la SICT: la prueba de que cuando algo se hace, se puede narrar. El pequeño detalle es que el mismo municipio lleva dos masacres en lo que va del año y un asesinato a balazos en pleno centro, cerca del templo de San Antonio, la mañana del miércoles. Los caminos ya están nivelados. La calma, todavía en licitación.
Pasemos a Irapuato, donde ocurrió el chiste institucional del día. Cerca de cincuenta personas marcharon con pancartas, música y el clásico "El pueblo unido jamás será vencido" hasta la presidencia municipal para entregar un pliego petitorio sobre servicios públicos, problemas sociales y seguridad. Llegaron... y las instalaciones estaban cerradas. En miércoles. En pleno programa "Miércoles Ciudadano", que existe precisamente para recibir trámites y peticiones. El Miércoles Ciudadano funciona perfecto siempre y cuando el ciudadano no llegue en bola y con consignas. Al final salió un director de Gobierno y Derechos Humanos, recibió el papel y prometió respuesta "en los próximos días", ese plazo elástico que en Guanajuato equivale a entre 72 horas y la siguiente administración.
Y ya que hablamos de administraciones: la alcaldesa de Irapuato aclaró que sus funcionarios con aspiraciones a candidatura no necesitan pedir licencia todavía, porque andan en "procesos internos". Traducción legal impecable, sociología irrefutable: se puede firmar oficios con una mano y repartir sonrisas con la otra siempre que el calendario electoral no haya abierto oficialmente el changarro. Un director de la misma administración ya levantó la mano por el PAN y aseguró que su aspiración "no lo distrae" de resolver problemáticas. Nadie se distrae. Nunca. Es asombroso el nivel de concentración de la clase política guanajuatense justo antes de 2027.
En Celaya, el PAN acusa que los informes trimestrales del alcalde son "actos de desesperación política" y analiza denunciarlo por promoción personalizada. Un partido que gobernó Guanajuato desde antes de que existieran las stories denunciando exceso de autopromoción: eso, señores, es maestría. En San Miguel de Allende, el alcalde salió a decir que no estará en la boleta y que terminará su mandato, declaración que en México tiene la misma vida útil que un hielo en la canícula —que, por cierto, ya entró, según el IMSS, con recomendaciones para no achicharrarse.
El premio a la ironía fina se lo lleva el Congreso: premió los mejores ensayos sobre inteligencia artificial aplicada a la "gobernanza anticipatoria" y la "calidad legislativa". Ensayos hermosos. Guanajuato está a un paso de anticipar legislativamente el futuro con algoritmos, mientras en Abasolo hay comunidades que llevan hasta un mes sin que pase el camión de la basura porque las unidades se descomponen. Ya van a comprar nueve camiones nuevos con inversión bipartita. Prospectiva legislativa, sí; prospectiva del cochambre, apenas.
Y el cierre estadístico, cortesía del INEGI: los guanajuatenses califican su satisfacción con la vida con 8.65 de 10, pero uno de cada cinco adultos batalla seriamente para cubrir los gastos básicos del hogar. Además, estamos por debajo de la media nacional en indicios de depresión. Somos, oficialmente, un pueblo feliz que no llega al 30. Empresarias de León reportan cancelación de inversiones y caída de ventas por aranceles e incertidumbre; el CCE de Celaya reconoce que bajaron los homicidios pero suben los robos a casas y negocios; y aun así calificamos la vida con 8.65. Con ese ánimo, no necesitamos gobierno: necesitamos que alguien nos explique cómo le hacemos.
Mientras tanto, GM inauguró paneles solares en Silao para dejar de contaminar 870 toneladas al año, Silao alista operativo de feria del 17 de julio al 2 de agosto, y el Ejército destruyó más de 3,500 armas y pide que saquen las que quedan en las casas. Todo al mismo tiempo, todo en el mismo estado. Presas llenas, presidencia cerrada, felicidad estadística y basura acumulada.
Guanajuato: donde el problema no se resuelve, se le espera a que llueva.
Empecemos por el agua, que este año dejó de ser tragedia y se volvió boletín. Las presas del estado andan al 78% de almacenamiento, 1,374.7 millones de metros cúbicos, y el titular dice —con esa serenidad de quien no recuerda nada— "Guanajuato sin sequía". Qué bonito. Después de años de rezar en seco, pedir tandeo y explicar que el acuífero se hundía como pastel mal horneado, bastó que lloviera para que el problema quedara oficialmente resuelto. La política hídrica del Bajío por fin encontró su estrategia definitiva: esperar. Irapuato, por su parte, ya acumuló 619.31 milímetros y rebasó su media histórica anual, y Japami mantiene un Plan Operativo de Lluvias con tres ejes: prevención, atención inmediata y resiliencia. Tres ejes es justo el número que se necesita para que ninguna calle inundada quede sin sinónimo.
En Pénjamo, mientras tanto, informan que la temporada de lluvias "no se espera desde las oficinas", frase que merece placa conmemorativa en todos los ayuntamientos del estado. Más de 35 comunidades con caminos rehabilitados y material donado por la SICT: la prueba de que cuando algo se hace, se puede narrar. El pequeño detalle es que el mismo municipio lleva dos masacres en lo que va del año y un asesinato a balazos en pleno centro, cerca del templo de San Antonio, la mañana del miércoles. Los caminos ya están nivelados. La calma, todavía en licitación.
Pasemos a Irapuato, donde ocurrió el chiste institucional del día. Cerca de cincuenta personas marcharon con pancartas, música y el clásico "El pueblo unido jamás será vencido" hasta la presidencia municipal para entregar un pliego petitorio sobre servicios públicos, problemas sociales y seguridad. Llegaron... y las instalaciones estaban cerradas. En miércoles. En pleno programa "Miércoles Ciudadano", que existe precisamente para recibir trámites y peticiones. El Miércoles Ciudadano funciona perfecto siempre y cuando el ciudadano no llegue en bola y con consignas. Al final salió un director de Gobierno y Derechos Humanos, recibió el papel y prometió respuesta "en los próximos días", ese plazo elástico que en Guanajuato equivale a entre 72 horas y la siguiente administración.
Y ya que hablamos de administraciones: la alcaldesa de Irapuato aclaró que sus funcionarios con aspiraciones a candidatura no necesitan pedir licencia todavía, porque andan en "procesos internos". Traducción legal impecable, sociología irrefutable: se puede firmar oficios con una mano y repartir sonrisas con la otra siempre que el calendario electoral no haya abierto oficialmente el changarro. Un director de la misma administración ya levantó la mano por el PAN y aseguró que su aspiración "no lo distrae" de resolver problemáticas. Nadie se distrae. Nunca. Es asombroso el nivel de concentración de la clase política guanajuatense justo antes de 2027.
En Celaya, el PAN acusa que los informes trimestrales del alcalde son "actos de desesperación política" y analiza denunciarlo por promoción personalizada. Un partido que gobernó Guanajuato desde antes de que existieran las stories denunciando exceso de autopromoción: eso, señores, es maestría. En San Miguel de Allende, el alcalde salió a decir que no estará en la boleta y que terminará su mandato, declaración que en México tiene la misma vida útil que un hielo en la canícula —que, por cierto, ya entró, según el IMSS, con recomendaciones para no achicharrarse.
El premio a la ironía fina se lo lleva el Congreso: premió los mejores ensayos sobre inteligencia artificial aplicada a la "gobernanza anticipatoria" y la "calidad legislativa". Ensayos hermosos. Guanajuato está a un paso de anticipar legislativamente el futuro con algoritmos, mientras en Abasolo hay comunidades que llevan hasta un mes sin que pase el camión de la basura porque las unidades se descomponen. Ya van a comprar nueve camiones nuevos con inversión bipartita. Prospectiva legislativa, sí; prospectiva del cochambre, apenas.
Y el cierre estadístico, cortesía del INEGI: los guanajuatenses califican su satisfacción con la vida con 8.65 de 10, pero uno de cada cinco adultos batalla seriamente para cubrir los gastos básicos del hogar. Además, estamos por debajo de la media nacional en indicios de depresión. Somos, oficialmente, un pueblo feliz que no llega al 30. Empresarias de León reportan cancelación de inversiones y caída de ventas por aranceles e incertidumbre; el CCE de Celaya reconoce que bajaron los homicidios pero suben los robos a casas y negocios; y aun así calificamos la vida con 8.65. Con ese ánimo, no necesitamos gobierno: necesitamos que alguien nos explique cómo le hacemos.
Mientras tanto, GM inauguró paneles solares en Silao para dejar de contaminar 870 toneladas al año, Silao alista operativo de feria del 17 de julio al 2 de agosto, y el Ejército destruyó más de 3,500 armas y pide que saquen las que quedan en las casas. Todo al mismo tiempo, todo en el mismo estado. Presas llenas, presidencia cerrada, felicidad estadística y basura acumulada.
Guanajuato: donde el problema no se resuelve, se le espera a que llueva.