Miércoles Ciudadano: el programa que atiende a todos menos a los que llegan
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Existe en Irapuato un programa noble llamado "Miércoles Ciudadano". Su premisa es sencilla y casi conmovedora: un día a la semana, el ciudadano puede acercarse a la presidencia municipal a plantear sus trámites y peticiones. Un puente entre el pueblo y su gobierno. Un ritual cívico. Una promesa.
Este miércoles, cerca de cincuenta personas del Movimiento Social y Organizado de Morena Irapuato decidieron tomarse la promesa al pie de la letra. Caminaron por las calles con pancartas, con música y con la consigna inmortal de "El pueblo unido jamás será vencido", que en México se grita con la misma fe con la que se compra un boleto de lotería. Iban a exigir mejores servicios públicos, atención a problemáticas sociales y seguridad. Llevaban un pliego petitorio. Llevaban ganas. Llevaban, sobre todo, miércoles.
Al llegar, las instalaciones estaban cerradas.
Ahí está la obra maestra. No hubo represión, no hubo escándalo, no hubo empujones. Hubo algo mucho más eficiente: una puerta. La forma más elegante de la democracia guanajuatense no es el diálogo, es el candado. Uno puede debatir con un manifestante; con una cortina metálica, no. La cortina no se contradice, no cae en trampas periodísticas, no da declaraciones desafortunadas. La cortina es la vocera perfecta.
"Esperemos que la administración pública nos reciba y tenga madurez para poder dialogar", había dicho antes de arrancar la marcha el representante del movimiento, esposo de una regidora morenista. La madurez, en efecto, se manifestó: alguien tuvo la madurez de no estar. Eventualmente salió el director de Gobierno y Derechos Humanos, recibió el pliego y se comprometió a dar respuesta "en los próximos días", que es la unidad de tiempo favorita del servicio público mexicano: dura entre setenta y dos horas y una eternidad, según convenga.
Hay que reconocer la ironía en su justa dimensión. El Miércoles Ciudadano funciona impecablemente cuando el ciudadano llega solo, calladito, con su folder y su copia del INE. El sistema colapsa cuando el ciudadano llega en plural. Cincuenta personas ya no son ciudadanos: son "un movimiento", y los movimientos no vienen contemplados en el horario de atención.
Desde luego, es probable que existan explicaciones logísticas perfectamente razonables. Siempre existen. En Guanajuato hay explicaciones razonables para todo: para que las comunidades pasen un mes sin recolección de basura, para que un funcionario que sueña con la boleta no pida licencia, para que las presas al 78% cancelen la sequía. Somos un estado con una capacidad narrativa envidiable y una capacidad de apertura de puertas cada vez más selectiva.
La buena noticia es que el pliego ya está entregado. La mejor noticia es que la respuesta llegará en unos días. La noticia neutral es que nadie sabe qué día. Ojalá no sea miércoles.
Este miércoles, cerca de cincuenta personas del Movimiento Social y Organizado de Morena Irapuato decidieron tomarse la promesa al pie de la letra. Caminaron por las calles con pancartas, con música y con la consigna inmortal de "El pueblo unido jamás será vencido", que en México se grita con la misma fe con la que se compra un boleto de lotería. Iban a exigir mejores servicios públicos, atención a problemáticas sociales y seguridad. Llevaban un pliego petitorio. Llevaban ganas. Llevaban, sobre todo, miércoles.
Al llegar, las instalaciones estaban cerradas.
Ahí está la obra maestra. No hubo represión, no hubo escándalo, no hubo empujones. Hubo algo mucho más eficiente: una puerta. La forma más elegante de la democracia guanajuatense no es el diálogo, es el candado. Uno puede debatir con un manifestante; con una cortina metálica, no. La cortina no se contradice, no cae en trampas periodísticas, no da declaraciones desafortunadas. La cortina es la vocera perfecta.
"Esperemos que la administración pública nos reciba y tenga madurez para poder dialogar", había dicho antes de arrancar la marcha el representante del movimiento, esposo de una regidora morenista. La madurez, en efecto, se manifestó: alguien tuvo la madurez de no estar. Eventualmente salió el director de Gobierno y Derechos Humanos, recibió el pliego y se comprometió a dar respuesta "en los próximos días", que es la unidad de tiempo favorita del servicio público mexicano: dura entre setenta y dos horas y una eternidad, según convenga.
Hay que reconocer la ironía en su justa dimensión. El Miércoles Ciudadano funciona impecablemente cuando el ciudadano llega solo, calladito, con su folder y su copia del INE. El sistema colapsa cuando el ciudadano llega en plural. Cincuenta personas ya no son ciudadanos: son "un movimiento", y los movimientos no vienen contemplados en el horario de atención.
Desde luego, es probable que existan explicaciones logísticas perfectamente razonables. Siempre existen. En Guanajuato hay explicaciones razonables para todo: para que las comunidades pasen un mes sin recolección de basura, para que un funcionario que sueña con la boleta no pida licencia, para que las presas al 78% cancelen la sequía. Somos un estado con una capacidad narrativa envidiable y una capacidad de apertura de puertas cada vez más selectiva.
La buena noticia es que el pliego ya está entregado. La mejor noticia es que la respuesta llegará en unos días. La noticia neutral es que nadie sabe qué día. Ojalá no sea miércoles.