En Zacapu la seguridad se cuida sola: detienen al director y al subdirector por robo calificado
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Se debate a nivel nacional si conviene desaparecer las policías municipales. El PRI Michoacán dice que la sola propuesta evidencia el fracaso en materia de seguridad, y que si bajan los homicidios dolosos es por subregistro. Entre morenistas la idea tampoco prendió: Fabiola Alanís, Torres Piña y Gladyz Butanda ya se pronunciaron; Raúl Morón, por ahora, guarda un silencio que también dice cosas.
Y entonces llega la nota de Zacapu y le pone un moño al debate.
El director y el subdirector de Seguridad Pública de ese municipio fueron detenidos, acusados del presunto delito de robo calificado. ¿El detalle? Según la información publicada, tenían en su poder objetos de los policías que fueron emboscados en Nahuatzen. Los mandos. De Seguridad Pública. Con las cosas de los compañeros emboscados.
Que quede claro, porque en este oficio uno se cuida: son señalamientos, hay una carpeta, hay un proceso y hay una presunción de inocencia que aplica para todos, incluidos los que traen fornitura. No estamos condenando a nadie. Estamos, nada más, señalando la ironía cósmica de que el debate sobre si sirven o no las policías municipales se ilustre solito, el mismo día, con dos mandos detenidos.
Porque el problema con la discusión nacional es que se plantea como si fuera de arquitectura institucional: quitamos esta cajita, ponemos aquella, dibujamos una flecha nueva en el organigrama y ya. Y en Michoacán el problema nunca ha sido el organigrama. En Michoacán puedes desaparecer la policía municipal y crear la estatal y la del mando único y la del mando mixto y la del mando de a de veras, que si el mando de arriba está presuntamente ocupado en otras encomiendas, la cajita nueva llega con el mismo relleno.
Mientras tanto, en el resto del estado el termómetro no baja: dos homicidios en horas distintas en la cabecera de Apatzingán —uno frente a la capilla del Perpetuo Socorro, otro contra un joven jornalero en la colonia Lázaro Cárdenas—; un hombre localizado sin vida dentro de una camioneta abandonada en Uruapan; una mujer hallada sin vida rumbo a Los Azufres, en Zinapécuaro, a quien la Fiscalía ni siquiera ha podido identificar y por eso pide ayuda ciudadana; y 150 personas desplazadas de El Guayabo, Cueramato y Cueramatillo, en Apatzingán, cuyo retorno dependerá de que existan condiciones de seguridad. O sea, del calendario maya.
El PAN, por su parte, informa que no tiene información sobre infiltración criminal en sus ayuntamientos, y Carlos Quintana agregó una perla de sinceridad: si los alcaldes tuvieran información, no se la darían a conocer a su dirigente estatal. Es decir, el partido reconoce que sus propios presidentes municipales no le cuentan nada. Con esos niveles de comunicación interna, no sabemos si preocuparse por la infiltración o por el WhatsApp del grupo.
Y la Fiscalía, para no quedarse fuera, informa que investiga una extorsión contra un presidente municipal de Michoacán. No dice cuál. Detalle menor, seguramente.
Así que sí: discutamos si desaparecen las policías municipales. Pero mientras Zacapu nos recuerda de qué va realmente el asunto, permítannos proponer una reforma más modesta y quizá más eficaz. Que los mandos, antes de mandar, pasen por un filtro. Cualquier filtro. Uno de café estaría bien para empezar.
Y entonces llega la nota de Zacapu y le pone un moño al debate.
El director y el subdirector de Seguridad Pública de ese municipio fueron detenidos, acusados del presunto delito de robo calificado. ¿El detalle? Según la información publicada, tenían en su poder objetos de los policías que fueron emboscados en Nahuatzen. Los mandos. De Seguridad Pública. Con las cosas de los compañeros emboscados.
Que quede claro, porque en este oficio uno se cuida: son señalamientos, hay una carpeta, hay un proceso y hay una presunción de inocencia que aplica para todos, incluidos los que traen fornitura. No estamos condenando a nadie. Estamos, nada más, señalando la ironía cósmica de que el debate sobre si sirven o no las policías municipales se ilustre solito, el mismo día, con dos mandos detenidos.
Porque el problema con la discusión nacional es que se plantea como si fuera de arquitectura institucional: quitamos esta cajita, ponemos aquella, dibujamos una flecha nueva en el organigrama y ya. Y en Michoacán el problema nunca ha sido el organigrama. En Michoacán puedes desaparecer la policía municipal y crear la estatal y la del mando único y la del mando mixto y la del mando de a de veras, que si el mando de arriba está presuntamente ocupado en otras encomiendas, la cajita nueva llega con el mismo relleno.
Mientras tanto, en el resto del estado el termómetro no baja: dos homicidios en horas distintas en la cabecera de Apatzingán —uno frente a la capilla del Perpetuo Socorro, otro contra un joven jornalero en la colonia Lázaro Cárdenas—; un hombre localizado sin vida dentro de una camioneta abandonada en Uruapan; una mujer hallada sin vida rumbo a Los Azufres, en Zinapécuaro, a quien la Fiscalía ni siquiera ha podido identificar y por eso pide ayuda ciudadana; y 150 personas desplazadas de El Guayabo, Cueramato y Cueramatillo, en Apatzingán, cuyo retorno dependerá de que existan condiciones de seguridad. O sea, del calendario maya.
El PAN, por su parte, informa que no tiene información sobre infiltración criminal en sus ayuntamientos, y Carlos Quintana agregó una perla de sinceridad: si los alcaldes tuvieran información, no se la darían a conocer a su dirigente estatal. Es decir, el partido reconoce que sus propios presidentes municipales no le cuentan nada. Con esos niveles de comunicación interna, no sabemos si preocuparse por la infiltración o por el WhatsApp del grupo.
Y la Fiscalía, para no quedarse fuera, informa que investiga una extorsión contra un presidente municipal de Michoacán. No dice cuál. Detalle menor, seguramente.
Así que sí: discutamos si desaparecen las policías municipales. Pero mientras Zacapu nos recuerda de qué va realmente el asunto, permítannos proponer una reforma más modesta y quizá más eficaz. Que los mandos, antes de mandar, pasen por un filtro. Cualquier filtro. Uno de café estaría bien para empezar.