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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 12 de agosto, 2026
Ciudad de México Nota 16 de julio de 2026

En la Roma se sirve pan artesanal con papeles artesanales

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En la Roma se sirve pan artesanal con papeles artesanales
Que nadie diga que la colonia Roma perdió su vocación creativa. La Fundación Roma informó que, de 2017 a 2025, la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial integró 17 expedientes de establecimientos mercantiles cuyos dueños, encargados o representantes legales presentaron documentos apócrifos ante la alcaldía Cuauhtémoc para poder operar. Diecisiete. En siete calles: Zacatecas, Orizaba, Colima, Tonalá, Guanajuato, Córdoba y Mérida. O sea, el itinerario exacto de cualquier domingo con brunch.

Cafeterías, restaurantes, panaderías, cervecerías. El menú completo del hipsterismo capitalino. Y todos, según la fundación, siguen activos.

Detengámonos ahí, porque es donde vive el chiste. No es que se hayan descubierto. Es que se descubrieron, se documentaron, se integró expediente, se emitió resolución —dos de ellos con fecha de febrero y mayo de 2025— y ahí siguen, sirviendo. La PAOT investiga, resuelve, archiva, y el negocio sigue tostando el café. Es el ciclo del agua, pero con carpetas: el papel se evapora, cae en forma de resolución y regresa al suelo sin mojar a nadie.

El detalle que aporta el presidente de la fundación es de manual: los permisos presuntamente falsos con los que se abrieron esos locales se presentaron durante una administración anterior de la alcaldía Cuauhtémoc, que —según su versión— otorgó autorizaciones con uso de suelo comercial en una zona que es sólo habitacional. Es decir, la magia no consistió en falsificar una firma; consistió en que un pedazo de ciudad cambió de vocación por decreto de ventanilla. La zonificación como género literario.

Uno entiende la tentación. El uso de suelo habitacional es una limitante espantosa para el emprendimiento: te impide poner sesenta sillas en una casa de los años treinta, apilar terrazas hasta el segundo piso y llenar la banqueta de gente esperando mesa con perro. Con uso de suelo comercial, en cambio, todo fluye. Con uso de suelo comercial apócrifo, fluye más rápido, porque no tuviste que esperar la respuesta.

Hay una industria completa aquí, y no es la gastronómica. Es la industria del documento que parece documento. El sello que se ve exactamente como un sello. El folio que tiene el número correcto de dígitos. En la Roma se paga por la autenticidad del producto —el maíz criollo, el cacao de origen, la fermentación de 48 horas— mientras el permiso de la puerta viene de un origen que ningún menú se atreve a declarar.

Y los vecinos, mientras tanto, siguen viviendo en lo que en el papel oficial es una zona habitacional y en la realidad es un corredor de terrazas con música hasta las dos. Ellos sí tienen los papeles en regla: escrituras, predial, boleta. No les sirve de nada. En esta ciudad, el documento falso circula mejor que el verdadero, porque el falso viene con prisa y el verdadero viene con paciencia.

El consuelo es turístico. Somos el tercer destino del país y proyectamos una derrama de 17 mil millones este verano. Los visitantes vendrán a la Roma, se sentarán en una terraza deliciosa, pedirán un pan que tardó dos días en levar y no sabrán —qué bueno para ellos— que el permiso de la puerta levó en una tarde.

Buen provecho. Y no pregunte por la carta de vinos ni por la de usos de suelo.