Indemnización exprés por bache: 27 días hábiles, o sea, ya merito
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Buenas noticias para el automovilista capitalino: la palabra "exprés" llegó al Congreso de la Ciudad de México. Malas noticias: significa 27 días hábiles.
La vicecoordinadora del Partido Verde en el Congreso local presentó una iniciativa para crear un Procedimiento de Indemnización Exprés, con el que quien sufra daños en su vehículo por caer en un bache —o por un árbol caído, o por cualquier otro bien público que decida cambiar de posición sin avisar— pueda cobrarle al gobierno en un plazo máximo de 27 días hábiles. La propuesta también busca que los expedientes no se queden congelados por falta de un dictamen técnico, que es la forma elegante de decir que hoy se quedan congelados por falta de un dictamen técnico.
Hagamos la aritmética, que es donde la sátira se escribe sola. Veintisiete días hábiles, descontando sábados, domingos y los días que este país tiene la generosidad de declarar feriados, son aproximadamente cinco semanas y media de calendario real. Mes y medio. Eso es "exprés". Uno tiembla de imaginar el procedimiento ordinario: probablemente se mide en sexenios y se hereda a los nietos junto con la escritura.
El fondo, sin embargo, es sólido y hasta noble. La legisladora recuerda que la Ley de Responsabilidad Patrimonial de la Ciudad de México ya reconoce el derecho de las personas a ser reparadas cuando la actividad administrativa irregular del gobierno les daña sus bienes. Ahí está la joya del vocabulario jurídico mexicano: actividad administrativa irregular. Que es como llamamos, en lenguaje de exposición de motivos, al hoyo. El hoyo no es un hoyo: es una irregularidad de la actividad administrativa. Suena a que el asfalto tuvo un problema de conducta.
Y aquí conviene ser justos: el derecho ya existe. Lleva años existiendo. Lo que no existe es la posibilidad práctica de ejercerlo, porque para cobrar hay que probar, y para probar hay que dictaminar, y para dictaminar hay que esperar a que alguien vaya a mirar el bache, y el bache —esto es lo maravilloso— para entonces ya fue tapado, o se hizo más grande, o se convirtió en dos baches hijos. El bache tiene un ciclo de vida más ágil que el expediente que lo documenta. Es fauna urbana: nace, crece, se reproduce y se tapa mal.
Hay algo profundamente capitalino en tener que legislar la velocidad de la burocracia como si fuera un servicio premium. Indemnización exprés. Suena a paquetería. Uno espera que en la siguiente iniciativa venga la Indemnización Plus, con rastreo en línea y notificación por mensaje: "su amortiguador va en camino, llega entre las 8 y las 6 del sexenio".
Mientras tanto, el ciudadano seguirá haciendo lo que ha hecho siempre: pagar la reparación de su llanta ese mismo día, con su propio dinero, en el vulcanizadora de la esquina, sin dictamen técnico, sin folio y sin plazo. El vulcanizador, cabe decir, ofrece un servicio exprés que sí es exprés: veinte minutos y un refresco.
Ojalá pase la iniciativa. De verdad. Y ojalá que en la práctica los 27 días hábiles no se conviertan en la nueva unidad de medida del optimismo legislativo capitalino, junto con el exhorto, el punto de acuerdo y la campaña permanente de difusión.
Mientras tanto, esquive. Es más rápido.
La vicecoordinadora del Partido Verde en el Congreso local presentó una iniciativa para crear un Procedimiento de Indemnización Exprés, con el que quien sufra daños en su vehículo por caer en un bache —o por un árbol caído, o por cualquier otro bien público que decida cambiar de posición sin avisar— pueda cobrarle al gobierno en un plazo máximo de 27 días hábiles. La propuesta también busca que los expedientes no se queden congelados por falta de un dictamen técnico, que es la forma elegante de decir que hoy se quedan congelados por falta de un dictamen técnico.
Hagamos la aritmética, que es donde la sátira se escribe sola. Veintisiete días hábiles, descontando sábados, domingos y los días que este país tiene la generosidad de declarar feriados, son aproximadamente cinco semanas y media de calendario real. Mes y medio. Eso es "exprés". Uno tiembla de imaginar el procedimiento ordinario: probablemente se mide en sexenios y se hereda a los nietos junto con la escritura.
El fondo, sin embargo, es sólido y hasta noble. La legisladora recuerda que la Ley de Responsabilidad Patrimonial de la Ciudad de México ya reconoce el derecho de las personas a ser reparadas cuando la actividad administrativa irregular del gobierno les daña sus bienes. Ahí está la joya del vocabulario jurídico mexicano: actividad administrativa irregular. Que es como llamamos, en lenguaje de exposición de motivos, al hoyo. El hoyo no es un hoyo: es una irregularidad de la actividad administrativa. Suena a que el asfalto tuvo un problema de conducta.
Y aquí conviene ser justos: el derecho ya existe. Lleva años existiendo. Lo que no existe es la posibilidad práctica de ejercerlo, porque para cobrar hay que probar, y para probar hay que dictaminar, y para dictaminar hay que esperar a que alguien vaya a mirar el bache, y el bache —esto es lo maravilloso— para entonces ya fue tapado, o se hizo más grande, o se convirtió en dos baches hijos. El bache tiene un ciclo de vida más ágil que el expediente que lo documenta. Es fauna urbana: nace, crece, se reproduce y se tapa mal.
Hay algo profundamente capitalino en tener que legislar la velocidad de la burocracia como si fuera un servicio premium. Indemnización exprés. Suena a paquetería. Uno espera que en la siguiente iniciativa venga la Indemnización Plus, con rastreo en línea y notificación por mensaje: "su amortiguador va en camino, llega entre las 8 y las 6 del sexenio".
Mientras tanto, el ciudadano seguirá haciendo lo que ha hecho siempre: pagar la reparación de su llanta ese mismo día, con su propio dinero, en el vulcanizadora de la esquina, sin dictamen técnico, sin folio y sin plazo. El vulcanizador, cabe decir, ofrece un servicio exprés que sí es exprés: veinte minutos y un refresco.
Ojalá pase la iniciativa. De verdad. Y ojalá que en la práctica los 27 días hábiles no se conviertan en la nueva unidad de medida del optimismo legislativo capitalino, junto con el exhorto, el punto de acuerdo y la campaña permanente de difusión.
Mientras tanto, esquive. Es más rápido.