San Pedro quiere revivir el Centrito y ya identificó al culpable: el gobierno pasado y la pandemia
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El Centrito Valle fue, durante años, el lugar donde San Pedro iba a demostrar que San Pedro existe. Ahí se cerraban tratos, se rompían noviazgos y se pagaban ochenta pesos por un estacionamiento con la sonrisa del que sabe que está pagando por el privilegio de estar ahí. Hoy, según el propio municipio, la afluencia se cayó.
¿Las causas? El municipio ya hizo el peritaje forense y tiene dos sospechosos plenamente identificados: una remodelación mal ejecutada durante el gobierno anterior, y la pandemia.
Qué combinación tan afortunada. Un antecesor y un virus. Ninguno de los dos puede levantar la mano en la sesión de cabildo. Uno ya no está en el cargo y el otro no da entrevistas. Es el equivalente municipal a decirle a tu jefe que el reporte no salió por culpa del becario del año pasado y de la lluvia. Y lo mejor: técnicamente ambas cosas pueden ser verdad. Ese es el genio del diagnóstico. No es mentira. Es solamente una verdad cuidadosamente recortada para que del otro lado del recorte no quede nadie del presente.
Mientras las administraciones se reparten la autoría del cráter, los comerciantes reportan lo aburrido de siempre: pérdidas y cierres. Que es la manera que tiene un negocio de participar en el debate público. No sacan boletín, no convocan rueda de prensa, no publican una gráfica comparativa. Simplemente bajan la cortina y ya. Y una cortina abajo en el Centrito Valle vale, como argumento, más que trescientas diapositivas sobre movilidad.
Ahora el municipio quiere revivirlo. Excelente. Solo un par de recordatorios antes del ritual: revivir una zona no es ponerle un festival, ni un domingo peatonal, ni luces colgantes que se ven muy bien en Instagram durante tres semanas y luego se vuelven cables. Un Centrito revive cuando la gente puede llegar, estacionarse sin hipotecar el coche, caminar sin obstáculo y salir sin pleito. Es de una simpleza humillante para cualquier plan estratégico.
Y hay una lección que nadie va a aprender: la remodelación mal ejecutada de un gobierno es la herencia del siguiente, y la remodelación de este gobierno será la herencia del próximo, que a su vez explicará que la afluencia se cayó por —adivinen— una remodelación mal ejecutada durante el gobierno anterior. San Pedro descubrió el movimiento perpetuo. Solo que en lugar de generar energía, genera banquetas.
Después de la pandemia y del gobierno pasado, quizá valga la pena considerar un tercer sospechoso, uno más incómodo: que la gente simplemente se fue a otro lado, porque otro lado la trató mejor. Pero para eso hay que revisar el espejo, y el espejo, dicen, también quedó mal en la remodelación anterior.
¿Las causas? El municipio ya hizo el peritaje forense y tiene dos sospechosos plenamente identificados: una remodelación mal ejecutada durante el gobierno anterior, y la pandemia.
Qué combinación tan afortunada. Un antecesor y un virus. Ninguno de los dos puede levantar la mano en la sesión de cabildo. Uno ya no está en el cargo y el otro no da entrevistas. Es el equivalente municipal a decirle a tu jefe que el reporte no salió por culpa del becario del año pasado y de la lluvia. Y lo mejor: técnicamente ambas cosas pueden ser verdad. Ese es el genio del diagnóstico. No es mentira. Es solamente una verdad cuidadosamente recortada para que del otro lado del recorte no quede nadie del presente.
Mientras las administraciones se reparten la autoría del cráter, los comerciantes reportan lo aburrido de siempre: pérdidas y cierres. Que es la manera que tiene un negocio de participar en el debate público. No sacan boletín, no convocan rueda de prensa, no publican una gráfica comparativa. Simplemente bajan la cortina y ya. Y una cortina abajo en el Centrito Valle vale, como argumento, más que trescientas diapositivas sobre movilidad.
Ahora el municipio quiere revivirlo. Excelente. Solo un par de recordatorios antes del ritual: revivir una zona no es ponerle un festival, ni un domingo peatonal, ni luces colgantes que se ven muy bien en Instagram durante tres semanas y luego se vuelven cables. Un Centrito revive cuando la gente puede llegar, estacionarse sin hipotecar el coche, caminar sin obstáculo y salir sin pleito. Es de una simpleza humillante para cualquier plan estratégico.
Y hay una lección que nadie va a aprender: la remodelación mal ejecutada de un gobierno es la herencia del siguiente, y la remodelación de este gobierno será la herencia del próximo, que a su vez explicará que la afluencia se cayó por —adivinen— una remodelación mal ejecutada durante el gobierno anterior. San Pedro descubrió el movimiento perpetuo. Solo que en lugar de generar energía, genera banquetas.
Después de la pandemia y del gobierno pasado, quizá valga la pena considerar un tercer sospechoso, uno más incómodo: que la gente simplemente se fue a otro lado, porque otro lado la trató mejor. Pero para eso hay que revisar el espejo, y el espejo, dicen, también quedó mal en la remodelación anterior.