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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Guanajuato Nota 15 de junio de 2026

El Bajío corre, brinda y pide cita: crónica de una salud bipolar

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El Bajío corre, brinda y pide cita: crónica de una salud bipolar
Hay semanas en que Guanajuato parece un consultorio con personalidad dividida. Por un lado, mil y pico de almas se levantaron temprano, se amarraron los tenis y salieron a correr 3, 5 o 10 kilómetros porque una corporación lo convocó por redes sociales. Por el otro, el director de Salud Municipal, Eduardo Tovar Guerrero, salió a recordarnos que durante los partidos del Mundial conviene no ahogarnos en cerveza, humo y ultraprocesados, sobre todo los menores. Y en medio de los dos extremos, los centros de rehabilitación del Bajío levantan la mano para pedir una cita con la autoridad que, hasta ahora, los tiene en visto.

Es la paradoja perfecta. El mismo Bajío que entrena para una carrera de 10 kilómetros es el que, según el propio funcionario, está en riesgo de pasar 90 minutos de futbol con una michelada en una mano y un paquete de frituras en la otra. Somos atletas de fin de semana y aficionados de fin de partido, a veces el mismo domingo, a veces en la misma persona. El cuerpo humano del guanajuatense promedio es un milagro de la termodinámica: quema calorías en la mañana para reponerlas con creces en la tarde, frente a la pantalla.

Lo verdaderamente fino es el orden de las urgencias. La autoridad encuentra micrófono para advertirnos —con toda razón, válgase— sobre el alcohol y el tabaco frente al Mundial. Spoiler de salud pública: el exceso hace daño. Quién lo diría. Pero cuando la Unión Estatal de Centros de Rehabilitación Unidos del Bajío pide diálogo, ahí el teléfono entra a buzón. Es decir: tenemos comunicado para el problema y silencio para quienes atienden las consecuencias del problema. Una política de prevención que previene, sobre todo, las reuniones.

Uno imagina la escena. Mientras un corredor cruza la meta de los 10 kilómetros aplaudido por la corporación que lo convocó, a unas cuadras un centro de rehabilitación sigue redactando su tercer oficio, ese que 'analiza nuevas acciones para visibilizar sus demandas'. Traducción del lenguaje burocrático-resignado: ya no saben cómo hacerse notar sin organizar también su propia carrera de 5 kilómetros con dorsal y medalla. A lo mejor por ahí va la solución. En el Bajío, si quieres respuesta de la autoridad, no mandes oficio: convoca por redes, ofrece tres categorías y reparte agua en la meta. Funciona para llenar un evento con mil personas; igual sirve para llenar una agenda de diálogo.

Mientras tanto, el aficionado promedio escuchará el consejo del director de Salud, asentirá con respeto, y abrirá la siguiente cerveza justo en el minuto 44 del primer tiempo, cuando los nervios lo justifican. No por rebeldía, sino por costumbre nacional. Aquí cuidamos la salud como cuidamos la cancha del equipo: con mucha pasión y poco mantenimiento.

La moraleja del Bajío esta semana es sencilla y un poco cruel. Corremos kilómetros para sentirnos sanos, brindamos litros para sentirnos vivos, y a quienes ayudan a juntar los pedazos los dejamos esperando afuera, con su oficio en la mano. La paradoja mexicana no es que hagamos las tres cosas. Es que las hagamos el mismo fin de semana y nos parezca normal.