Buscaban a Liam por medio estado; lo tenía el gobierno
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Hay historias que se cuentan solas y luego se van corriendo a esconderse de la vergüenza. Esta es una de ellas.
Una familia de Parral reportó a la Fiscalía General del Estado que Liam Noé, de cinco años, fue visto por última vez el 1 de julio en la colonia Tierra y Libertad. Se activó la ficha de búsqueda. Se compartió en redes. Se pidió a la ciudadanía ayuda para localizarlo. Se hizo el ritual completo del que todos ya nos aprendimos la coreografía: la foto, los datos, el "si lo ves, repórtalo".
Y resulta que sí lo habían visto. Lo tenía el DIF Estatal. En custodia. En resguardo. En sus manos. En la misma administración pública que estaba pidiendo ayuda para encontrarlo.
Detengámonos ahí un segundo, porque merece un momento de silencio institucional. El gobierno buscaba a un niño que el gobierno tenía. No un gobierno lejano, no otro país, no un archivo perdido en la nube: el mismo aparato estatal que tiene teléfono, correo, oficio, oficina y hasta comunicado de prensa. Dos dependencias del mismo estado, en el mismo estado, sin poder saber que hablaban de la misma criatura de cinco años.
Y la ficha se levantó el 16 de julio por una desaparición del 1 de julio. Quince días. En quince días la Fiscalía revisa camiones, hace rastreos en despoblados de Valle de Allende con operativo interinstitucional buscando indicios, y bastaba —hipotéticamente, teóricamente, absurdamente— con una llamada al edificio de junto.
Lo peor no es el error. Los errores existen. Lo peor es lo que revela: que las dependencias que integran el mismo escudo, el mismo membrete y el mismo presupuesto no se hablan entre sí. Que la coordinación interinstitucional es una palabra que se dice en las ruedas de prensa con la misma convicción con la que uno dice "ahorita te marco".
De cara a la familia, que pasó dos semanas imaginando lo peor que un padre puede imaginar, la palabra correcta no es "asegurar" ni "localizar". La palabra correcta es "perdón". Y la segunda palabra correcta es "explicación": por qué, cómo, desde cuándo y quién no levantó el teléfono.
La buena noticia, la única, es que Liam está bien. Eso vale más que todo lo anterior y por eso hay que decirlo primero, aunque aquí lo digamos al final: el niño apareció, el niño está resguardado, el niño no estaba en un despoblado.
La mala es que aprendimos algo que ya sospechábamos: que el estado no se busca a sí mismo. Y que cuando lo hace, tarda quince días.
Hoy, en la lista de las cosas que en Chihuahua no aparecen aunque estén ahí mismo, Liam ya salió. Faltan las otras.
Una familia de Parral reportó a la Fiscalía General del Estado que Liam Noé, de cinco años, fue visto por última vez el 1 de julio en la colonia Tierra y Libertad. Se activó la ficha de búsqueda. Se compartió en redes. Se pidió a la ciudadanía ayuda para localizarlo. Se hizo el ritual completo del que todos ya nos aprendimos la coreografía: la foto, los datos, el "si lo ves, repórtalo".
Y resulta que sí lo habían visto. Lo tenía el DIF Estatal. En custodia. En resguardo. En sus manos. En la misma administración pública que estaba pidiendo ayuda para encontrarlo.
Detengámonos ahí un segundo, porque merece un momento de silencio institucional. El gobierno buscaba a un niño que el gobierno tenía. No un gobierno lejano, no otro país, no un archivo perdido en la nube: el mismo aparato estatal que tiene teléfono, correo, oficio, oficina y hasta comunicado de prensa. Dos dependencias del mismo estado, en el mismo estado, sin poder saber que hablaban de la misma criatura de cinco años.
Y la ficha se levantó el 16 de julio por una desaparición del 1 de julio. Quince días. En quince días la Fiscalía revisa camiones, hace rastreos en despoblados de Valle de Allende con operativo interinstitucional buscando indicios, y bastaba —hipotéticamente, teóricamente, absurdamente— con una llamada al edificio de junto.
Lo peor no es el error. Los errores existen. Lo peor es lo que revela: que las dependencias que integran el mismo escudo, el mismo membrete y el mismo presupuesto no se hablan entre sí. Que la coordinación interinstitucional es una palabra que se dice en las ruedas de prensa con la misma convicción con la que uno dice "ahorita te marco".
De cara a la familia, que pasó dos semanas imaginando lo peor que un padre puede imaginar, la palabra correcta no es "asegurar" ni "localizar". La palabra correcta es "perdón". Y la segunda palabra correcta es "explicación": por qué, cómo, desde cuándo y quién no levantó el teléfono.
La buena noticia, la única, es que Liam está bien. Eso vale más que todo lo anterior y por eso hay que decirlo primero, aunque aquí lo digamos al final: el niño apareció, el niño está resguardado, el niño no estaba en un despoblado.
La mala es que aprendimos algo que ya sospechábamos: que el estado no se busca a sí mismo. Y que cuando lo hace, tarda quince días.
Hoy, en la lista de las cosas que en Chihuahua no aparecen aunque estén ahí mismo, Liam ya salió. Faltan las otras.