Zapopan tiene panteras y El Salto exporta hormigas reina: el zoológico clandestino de Jalisco
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Si alguien todavía duda de que Jalisco es un estado con vocación exportadora y diversificada, este jueves llegó la prueba definitiva por partida doble.
Primer acto: en una finca de Zapopan, un operativo aseguró una pantera, leopardos, ponis, vehículos y droga. Los animales quedaron a cargo de la Profepa. Léase de nuevo, despacio, con la calma que merece: pantera, leopardos, ponis. No es un cateo, es el elenco de un circo mediano que se equivocó de giro. Uno se imagina al vecino de la finca de al lado explicándole al agente: "no, pues sí se oían rugidos, pero pensé que era la fiesta". En Zapopan ya nada asombra. Hay colonias donde un poni pastando en el jardín levanta menos sospechas que un coche mal estacionado.
Segundo acto, y aquí es donde la cosa alcanza rango de arte: la Profepa detectó en El Salto un cargamento de 105 hormigas reina del género Pogonomyrmex, metidas en tubos de ensayo, dentro de una caja etiquetada como "figuras de colección", con destino a Laos. En Asia. Cinco continentes de distancia. Las hormigas viajaban en clase tubo de ensayo mientras miles de jaliscienses no logran ni una cita en el consulado.
Y no es un capricho de excéntricos: la investigación refiere el hallazgo de unas 59 mil colonias de hormigas de 209 especies vendidas por 206 vendedores en 89 ciudades de China en apenas seis meses. Existe un mercado global de hormigas reina. Existe gente que paga por una reina como quien compra un reloj de alta gama —otro producto que, casualmente, también anda de moda en Zapopan, donde detuvieron a un presunto integrante de una banda dedicada a robarlos.
El detalle poético es la etiqueta: "figuras de colección". Nadie puede negar la sinceridad parcial. Son figuras. Son de colección. Solo que están vivas, son reinas y tienen la capacidad de fundar imperios. Es la declaración aduanal más honesta y más mentirosa a la vez que ha pasado por una paquetería de El Salto.
Lo que estas dos historias tienen en común no es la fauna, es la ambición. Mientras el estado no consigue poner agua limpia en la llave ni más de tres inspectores en el río más contaminado del país, alguien sí logró meter felinos grandes a una finca residencial y alguien más armó una cadena logística internacional de hormigas reina con etiqueta falsa. El problema de Jalisco nunca fue la falta de capacidad organizativa. El problema es en qué se está usando.
Moraleja: si quieres que algo funcione en el estado, no lo pidas al gobierno. Ponlo en un tubo de ensayo y mándalo a Laos.
Primer acto: en una finca de Zapopan, un operativo aseguró una pantera, leopardos, ponis, vehículos y droga. Los animales quedaron a cargo de la Profepa. Léase de nuevo, despacio, con la calma que merece: pantera, leopardos, ponis. No es un cateo, es el elenco de un circo mediano que se equivocó de giro. Uno se imagina al vecino de la finca de al lado explicándole al agente: "no, pues sí se oían rugidos, pero pensé que era la fiesta". En Zapopan ya nada asombra. Hay colonias donde un poni pastando en el jardín levanta menos sospechas que un coche mal estacionado.
Segundo acto, y aquí es donde la cosa alcanza rango de arte: la Profepa detectó en El Salto un cargamento de 105 hormigas reina del género Pogonomyrmex, metidas en tubos de ensayo, dentro de una caja etiquetada como "figuras de colección", con destino a Laos. En Asia. Cinco continentes de distancia. Las hormigas viajaban en clase tubo de ensayo mientras miles de jaliscienses no logran ni una cita en el consulado.
Y no es un capricho de excéntricos: la investigación refiere el hallazgo de unas 59 mil colonias de hormigas de 209 especies vendidas por 206 vendedores en 89 ciudades de China en apenas seis meses. Existe un mercado global de hormigas reina. Existe gente que paga por una reina como quien compra un reloj de alta gama —otro producto que, casualmente, también anda de moda en Zapopan, donde detuvieron a un presunto integrante de una banda dedicada a robarlos.
El detalle poético es la etiqueta: "figuras de colección". Nadie puede negar la sinceridad parcial. Son figuras. Son de colección. Solo que están vivas, son reinas y tienen la capacidad de fundar imperios. Es la declaración aduanal más honesta y más mentirosa a la vez que ha pasado por una paquetería de El Salto.
Lo que estas dos historias tienen en común no es la fauna, es la ambición. Mientras el estado no consigue poner agua limpia en la llave ni más de tres inspectores en el río más contaminado del país, alguien sí logró meter felinos grandes a una finca residencial y alguien más armó una cadena logística internacional de hormigas reina con etiqueta falsa. El problema de Jalisco nunca fue la falta de capacidad organizativa. El problema es en qué se está usando.
Moraleja: si quieres que algo funcione en el estado, no lo pidas al gobierno. Ponlo en un tubo de ensayo y mándalo a Laos.