Paracho resuelve la sucesión: las reinas actuales se quedan, y sin necesidad de urnas
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Mientras todo Michoacán se desgarra las vestiduras hablando de elecciones de Estado, estructuras que defiendan el voto y agendas rumbo al 2027, en Paracho se aplicó la solución más elegante y menos hipócrita del año: se suspende el certamen y las reinas actuales siguen.
Así, sin más. El Ayuntamiento suspendió el certamen de belleza y al pueblo mágico lo representará durante la edición 2026 las reinas actuales. Punto. No hubo campaña, no hubo debate, no hubo jurado, no hubo escrutinio ni cómputo ni impugnación ante el TEEM. Hubo continuidad administrativa. Y todos tan contentos.
Hay que reconocer la honestidad brutal del asunto. En otros lados montan todo el teatro: convocatoria, aspirantes, boletas, discursos sobre la voluntad popular, y al final gana quien ya se sabía que iba a ganar. En Paracho se ahorraron el teatro. Fueron directo al resultado. Eso, señores, es transparencia: nos dijeron de una vez quién va a estar en el puesto, sin obligarnos a fingir suspenso durante meses.
Y es que la Feria Nacional de la Guitarra no es cualquier cosa. Es la vitrina de un pueblo que lleva generaciones haciendo con las manos instrumentos que suenan en medio mundo, un oficio real, verificable, que no depende de comunicados. Que ese pueblo tenga o no reina es, sinceramente, la parte menos importante de su patrimonio. Los laudeeros de Paracho seguirán fabricando guitarras con o sin corona, con o sin certamen, con o sin ayuntamiento. Llevan haciéndolo desde antes de que existiera el concepto de "pueblo mágico" y lo seguirán haciendo después de que la etiqueta pase de moda.
Aunque uno no puede evitar la pregunta obligada: ¿por qué se suspendió? Porque en Michoacán, cuando una autoridad suspende algo, la explicación oficial suele ser la menos interesante de todas las explicaciones disponibles. Y el silencio, en un pueblo, no es silencio: es una conversación en voz baja en la plaza, en la tortillería y en cada taller de guitarras, que llega más lejos y con mejor información que cualquier boletín.
Lo cierto es que Paracho acaba de darle a la clase política michoacana una lección de eficiencia procesal que ojalá nadie tome literal. Porque si el modelo prospera —suspendemos el proceso, los actuales se quedan, ahorramos dinero, evitamos conflictos— tenemos serios problemas rumbo al 2027. Y algunos, sospecho, ya tomaron nota con entusiasmo.
Mientras tanto, las reinas actuales acumulan un año extra de mandato sin haberlo pedido. Reelección por default. Bienvenidas al club: aquí en Michoacán, quedarse es la única política pública que siempre funciona.
Y la guitarra, que es lo único que de verdad importa en ese pueblo, seguirá sonando igual de bonita. Ella nunca ha necesitado corona.
Así, sin más. El Ayuntamiento suspendió el certamen de belleza y al pueblo mágico lo representará durante la edición 2026 las reinas actuales. Punto. No hubo campaña, no hubo debate, no hubo jurado, no hubo escrutinio ni cómputo ni impugnación ante el TEEM. Hubo continuidad administrativa. Y todos tan contentos.
Hay que reconocer la honestidad brutal del asunto. En otros lados montan todo el teatro: convocatoria, aspirantes, boletas, discursos sobre la voluntad popular, y al final gana quien ya se sabía que iba a ganar. En Paracho se ahorraron el teatro. Fueron directo al resultado. Eso, señores, es transparencia: nos dijeron de una vez quién va a estar en el puesto, sin obligarnos a fingir suspenso durante meses.
Y es que la Feria Nacional de la Guitarra no es cualquier cosa. Es la vitrina de un pueblo que lleva generaciones haciendo con las manos instrumentos que suenan en medio mundo, un oficio real, verificable, que no depende de comunicados. Que ese pueblo tenga o no reina es, sinceramente, la parte menos importante de su patrimonio. Los laudeeros de Paracho seguirán fabricando guitarras con o sin corona, con o sin certamen, con o sin ayuntamiento. Llevan haciéndolo desde antes de que existiera el concepto de "pueblo mágico" y lo seguirán haciendo después de que la etiqueta pase de moda.
Aunque uno no puede evitar la pregunta obligada: ¿por qué se suspendió? Porque en Michoacán, cuando una autoridad suspende algo, la explicación oficial suele ser la menos interesante de todas las explicaciones disponibles. Y el silencio, en un pueblo, no es silencio: es una conversación en voz baja en la plaza, en la tortillería y en cada taller de guitarras, que llega más lejos y con mejor información que cualquier boletín.
Lo cierto es que Paracho acaba de darle a la clase política michoacana una lección de eficiencia procesal que ojalá nadie tome literal. Porque si el modelo prospera —suspendemos el proceso, los actuales se quedan, ahorramos dinero, evitamos conflictos— tenemos serios problemas rumbo al 2027. Y algunos, sospecho, ya tomaron nota con entusiasmo.
Mientras tanto, las reinas actuales acumulan un año extra de mandato sin haberlo pedido. Reelección por default. Bienvenidas al club: aquí en Michoacán, quedarse es la única política pública que siempre funciona.
Y la guitarra, que es lo único que de verdad importa en ese pueblo, seguirá sonando igual de bonita. Ella nunca ha necesitado corona.