Servicio integral: ahora te roban y ya no tienes a quién llamar
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Las autoridades capitalinas informaron la detención de seis policías en activo —cinco de la Secretaría de Seguridad Ciudadana y un agente de la Policía de Investigación de la Fiscalía— señalados por integrar dos bandas dedicadas al robo a casa habitación, con al menos cinco carpetas de investigación abiertas y otras diez órdenes de aprehensión en camino. Por si fuera poco, en el sector Oasis de Iztapalapa fueron aprehendidos otros cinco uniformados por tentativa de homicidio y robo.
Uno lee "dos bandas formadas por agentes de la SSC y de la PDI" y piensa: qué nivel de coordinación interinstitucional. Ojalá los trámites de la ciudad fluyeran así. Aquí sacas una constancia de no adeudo y tardas cuatro ventanillas, tres módulos y una foto tamaño infantil; en cambio, la colaboración entre corporaciones para presuntamente vaciarle la sala a un ciudadano funcionaba como relojito suizo. Hay que preguntarles cuál fue su metodología. Seguro tenían grupo de WhatsApp con reglas y todo.
Lo verdaderamente exquisito es la lógica del negocio. Un policía sabe qué casas están solas, a qué hora pasa la ronda, cuánto tarda la denuncia en llegar a algún lado y quién va a investigarla. Es como jugar dominó viendo las fichas de todos. El robo a casa habitación es, en ese contexto, prácticamente un trabajo de escritorio.
Y ahí está la joya del asunto: cuando te asaltan, el consejo oficial es "llame a la policía". La pregunta incómoda es a cuál. Es como reportar la fuga de agua a la tubería. Un ciudadano de esta ciudad ya no tiene miedo a la delincuencia; tiene miedo a la ambigüedad. Ese instante frente a una patrulla en el que uno no sabe si va a ser auxiliado o inventariado.
Hay que reconocerlo: la SSC y la Fiscalía sí detectaron y sí detuvieron, y vienen diez órdenes más. Eso, en un país donde la impunidad suele tener plan vitalicio, cuenta. La depuración duele porque es la prueba de que había algo que depurar. Pero también significa que la casa se está limpiando después de la fiesta, no antes.
Mientras tanto, la ciudadanía hace lo suyo: rejas eléctricas, cámara en el timbre, grupo vecinal, dos perros. Los perros, curiosamente, son la única institución de seguridad de la que nadie sospecha. Y este fin de semana hay jornada de adopción en la Glorieta de Insurgentes. Aprovechen. Es la contratación de seguridad privada más barata y más leal del mercado.
Uno lee "dos bandas formadas por agentes de la SSC y de la PDI" y piensa: qué nivel de coordinación interinstitucional. Ojalá los trámites de la ciudad fluyeran así. Aquí sacas una constancia de no adeudo y tardas cuatro ventanillas, tres módulos y una foto tamaño infantil; en cambio, la colaboración entre corporaciones para presuntamente vaciarle la sala a un ciudadano funcionaba como relojito suizo. Hay que preguntarles cuál fue su metodología. Seguro tenían grupo de WhatsApp con reglas y todo.
Lo verdaderamente exquisito es la lógica del negocio. Un policía sabe qué casas están solas, a qué hora pasa la ronda, cuánto tarda la denuncia en llegar a algún lado y quién va a investigarla. Es como jugar dominó viendo las fichas de todos. El robo a casa habitación es, en ese contexto, prácticamente un trabajo de escritorio.
Y ahí está la joya del asunto: cuando te asaltan, el consejo oficial es "llame a la policía". La pregunta incómoda es a cuál. Es como reportar la fuga de agua a la tubería. Un ciudadano de esta ciudad ya no tiene miedo a la delincuencia; tiene miedo a la ambigüedad. Ese instante frente a una patrulla en el que uno no sabe si va a ser auxiliado o inventariado.
Hay que reconocerlo: la SSC y la Fiscalía sí detectaron y sí detuvieron, y vienen diez órdenes más. Eso, en un país donde la impunidad suele tener plan vitalicio, cuenta. La depuración duele porque es la prueba de que había algo que depurar. Pero también significa que la casa se está limpiando después de la fiesta, no antes.
Mientras tanto, la ciudadanía hace lo suyo: rejas eléctricas, cámara en el timbre, grupo vecinal, dos perros. Los perros, curiosamente, son la única institución de seguridad de la que nadie sospecha. Y este fin de semana hay jornada de adopción en la Glorieta de Insurgentes. Aprovechen. Es la contratación de seguridad privada más barata y más leal del mercado.