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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 12 de agosto, 2026
Nuevo León Nota 17 de julio de 2026

Remodelaron el Centrito Valle tan bonito que ya nadie se atreve a entrar

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Remodelaron el Centrito Valle tan bonito que ya nadie se atreve a entrar
Hay tragedias griegas y hay tragedias regias. La griega es cuando el héroe cumple la profecía intentando evitarla. La regia es cuando remodelas el Centrito Valle para que la gente vaya, y la gente deja de ir.

Según reportan los propios comercios, la zona luce "prácticamente como un pueblo fantasma", especialmente entre semana. Y ahí está el municipio, con promociones y actividades para atraer visitantes y reactivar la zona. Es decir: primero le hicimos cirugía a la novia y luego contratamos mariachi para que vuelva. Clásico.

Entendamos el fenómeno. El Centrito Valle fue durante años el hábitat natural de una especie muy específica: el regio que sale a cenar no porque tenga hambre, sino porque tiene camioneta. Ahí se estacionaba en doble fila la autoestima de todo San Pedro. Era ruidoso, era caro, era insoportable y por eso mismo era perfecto. Funcionaba.

Entonces llegó la remodelación. Y la remodelación es ese ritual del urbanismo mexicano donde se cambia el piso, se ponen luminarias, se ordenan los cajones y se produce, invariablemente, el mismo resultado: un espacio mucho más bonito y considerablemente más vacío. Es el efecto "sala de visitas de la abuela": impecable, digna, con plástico en los sillones, y nadie se sienta ahí jamás.

Ahora el municipio impulsa promociones y actividades. Uno se imagina la junta. "¿Y si ponemos un evento?" "¿Y si hacemos un 2x1?" "¿Y si traemos un grupo?" Señores: la gente no dejó de ir porque faltaba un grupo. La gente dejó de ir porque entre semana ya nadie tiene tiempo, dinero ni ganas de manejar cuarenta minutos para pagar estacionamiento y luego una hamburguesa que cuesta lo que un tanque de gas.

El dato más cruel es "especialmente entre semana". O sea que el fin de semana sí revive. Lo cual significa que no tenemos una zona comercial: tenemos un pariente que solo visita en Navidad. El Centrito ya no es un lugar, es un evento estacional, como el Grito o como la lluvia en Monterrey.

Los comercios, mientras tanto, reportando baja afluencia, que es la manera educada de decir "llevo tres horas viendo el techo". Un mesero en el Centrito entre semana tiene hoy la vida contemplativa de un monje trapense, nada más que sin la paz espiritual y con la renta encima.

Y este es el punto que a nadie le gusta: se puede remodelar el piso, pero no se puede remodelar la afluencia. La afluencia no depende de las luminarias, depende de que la gente tenga con qué. Puedes ponerle banquetas de mármol italiano; si la inflación en Monterrey se acelera y el bolsillo se aprieta, la gente cena en su casa y ve el partido en el celular. Gratis. Con aire acondicionado. Sin valet.

Propuesta modesta desde El Destiempo: en lugar de promociones, pongan un letrero honesto en la entrada que diga "Zona remodelada, favor de usarla". O mejor: renten el vacío. Hay directores de cine que pagarían fortunas por un set de apocalipsis tan bien iluminado y con tanto estacionamiento disponible.

Mientras tanto, el Centrito Valle sigue ahí, precioso, ordenado y solo. Como esos gimnasios de enero. Como esas relaciones que se arreglan por fuera. Como Nuevo León entero, si lo pensamos tantito.