El Bajío en su salsa: lechuga sospechosa, poesía congelada y un Home Depot con alma colonial
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Hay días en que Guanajuato no necesita sátira: se autopublica.
Empecemos por el platillo fuerte, literalmente. La FDA volvió a señalar que lechugas producidas en el estado llegaron contaminadas al mercado estadounidense, en medio de un brote de ciclosporiasis con más de mil seiscientos casos confirmados allá. Segunda ocasión. No primera: segunda. Es decir, ya no es accidente, es tradición emergente. El doctor Alejandro Macías pide, con toda la razón, que nadie se automedique. Consejo sensato en un país donde el protocolo médico estándar consiste en preguntarle a la vecina, tomarse lo que sobró del tratamiento anterior y, si persiste, un té. Guanajuato lleva años vendiéndose como el granero verde del Bajío; ahora también exporta suspenso gastrointestinal. Marca estado.
De la lechuga saltamos a la poesía, que también quedó marchita. El premio Efrén Hernández sigue congelado porque el ganador resultó haber sido alumno tallerista de una de las juezas. La Secretaría de Cultura, ante el escándalo, hizo lo más elegante posible: le pasó la papa caliente a la Secretaría de la Honestidad. Existe una Secretaría de la Honestidad. Ese es el chiste, yo solo lo reporto. Mientras tanto, los ciento cincuenta mil pesos permanecen en el limbo, que es el único lugar donde un premio de poesía mexicano cotiza al alza. La comunidad literaria acusa amiguismo; la burocracia responde con la única métrica que domina: tiempo. Si el poema era bueno, seguirá siendo bueno en 2029, cuando salga el dictamen.
En León, mientras tanto, se practica el deporte local favorito: la denuncia cruzada. Comerciantes de la Unión de Tianguistas Unidos Leoneses señalan cobros de cuotas por parte de un funcionario de Comercio y Consumo. El regidor Ramón Hernández, señalado de extorsión, responde que no existe denuncia formal en su contra y que él solo acompañaba a ciudadanos ante instancias municipales —el eufemismo del año, digno de exhibirse junto a los murales de San Miguel—. Y por si faltaba coreografía, otro regidor acusa que el director de Comercio recibió depósitos en cuenta personal y anuncia denuncia ante la Fiscalía. Todos anuncian denuncias. Nadie presenta ninguna. Es un tianguis, pero de acusaciones: se regatea, se apalabra, nadie factura.
En la misma ciudad, Miguel Bosques, director de Desarrollo Social, renunció al PAN y a las dos semanas ya es delegado de Movimiento Ciudadano en León. Dos semanas. Hay quien tarda más en que le den cita en el Registro Civil. El naranja, ese partido que promete renovación generacional, la construye reciclando cuadros panistas con la eficiencia de un depósito de chatarra. Economía circular, dirían en Abasolo, donde por cierto sí entregaron 788 cabezas de ganado a familias rurales y presumieron —con más honestidad que la Secretaría del mismo nombre— que le compraron a productores locales.
En el capítulo de identidades, el Tribunal Electoral ordenó al IEEG cambiar el requisito de autoadscripción indígena de simple a calificada, luego de que dos personas otomíes exigieran frenar identidades falsas para consejerías. Traducción: hubo que redactar un candado porque en México el sentido de pertenencia comunitaria brota misteriosamente cuando hay una plaza con sueldo de por medio. Que un tribunal tenga que legislar contra el oportunismo identitario dice más del proceso electoral 2027 que cualquier encuesta.
Y de las urnas al ladrillo. San Miguel de Allende anunció que tendrá el Home Depot más bonito de México, según su alcalde Mauricio Trejo. La cadena modificó imagen corporativa, diseño arquitectónico y criterios de sustentabilidad para adaptarse a la identidad sanmiguelense. O sea: le pintaron el naranja de color cantera y ya es patrimonio. El pueblo mágico ha alcanzado su forma final, un lugar donde puedes comprar taladros en un edificio que finge tener trescientos años de historia. Falta que le pongan farol de herrería y un mariachi en el pasillo de plomería.
Cierre agridulce y necesario: Juan Jairo Coronilla Durán, originario de San Luis de la Paz, murió atropellado mientras escapaba de un operativo de ICE en Florida. De ese hecho no hay chiste posible, y conviene decirlo así de seco. Mientras aquí discutimos el color corporativo de una ferretería y quién se quedó con qué premio, un guanajuatense murió huyendo a mil quinientos kilómetros de casa. Ese es el país: dos noticias, la misma página, ningún punto de comparación.
Y mañana, la quinta jornada de la Liga Irapuatense. Que al menos ahí las reglas están claras.
Empecemos por el platillo fuerte, literalmente. La FDA volvió a señalar que lechugas producidas en el estado llegaron contaminadas al mercado estadounidense, en medio de un brote de ciclosporiasis con más de mil seiscientos casos confirmados allá. Segunda ocasión. No primera: segunda. Es decir, ya no es accidente, es tradición emergente. El doctor Alejandro Macías pide, con toda la razón, que nadie se automedique. Consejo sensato en un país donde el protocolo médico estándar consiste en preguntarle a la vecina, tomarse lo que sobró del tratamiento anterior y, si persiste, un té. Guanajuato lleva años vendiéndose como el granero verde del Bajío; ahora también exporta suspenso gastrointestinal. Marca estado.
De la lechuga saltamos a la poesía, que también quedó marchita. El premio Efrén Hernández sigue congelado porque el ganador resultó haber sido alumno tallerista de una de las juezas. La Secretaría de Cultura, ante el escándalo, hizo lo más elegante posible: le pasó la papa caliente a la Secretaría de la Honestidad. Existe una Secretaría de la Honestidad. Ese es el chiste, yo solo lo reporto. Mientras tanto, los ciento cincuenta mil pesos permanecen en el limbo, que es el único lugar donde un premio de poesía mexicano cotiza al alza. La comunidad literaria acusa amiguismo; la burocracia responde con la única métrica que domina: tiempo. Si el poema era bueno, seguirá siendo bueno en 2029, cuando salga el dictamen.
En León, mientras tanto, se practica el deporte local favorito: la denuncia cruzada. Comerciantes de la Unión de Tianguistas Unidos Leoneses señalan cobros de cuotas por parte de un funcionario de Comercio y Consumo. El regidor Ramón Hernández, señalado de extorsión, responde que no existe denuncia formal en su contra y que él solo acompañaba a ciudadanos ante instancias municipales —el eufemismo del año, digno de exhibirse junto a los murales de San Miguel—. Y por si faltaba coreografía, otro regidor acusa que el director de Comercio recibió depósitos en cuenta personal y anuncia denuncia ante la Fiscalía. Todos anuncian denuncias. Nadie presenta ninguna. Es un tianguis, pero de acusaciones: se regatea, se apalabra, nadie factura.
En la misma ciudad, Miguel Bosques, director de Desarrollo Social, renunció al PAN y a las dos semanas ya es delegado de Movimiento Ciudadano en León. Dos semanas. Hay quien tarda más en que le den cita en el Registro Civil. El naranja, ese partido que promete renovación generacional, la construye reciclando cuadros panistas con la eficiencia de un depósito de chatarra. Economía circular, dirían en Abasolo, donde por cierto sí entregaron 788 cabezas de ganado a familias rurales y presumieron —con más honestidad que la Secretaría del mismo nombre— que le compraron a productores locales.
En el capítulo de identidades, el Tribunal Electoral ordenó al IEEG cambiar el requisito de autoadscripción indígena de simple a calificada, luego de que dos personas otomíes exigieran frenar identidades falsas para consejerías. Traducción: hubo que redactar un candado porque en México el sentido de pertenencia comunitaria brota misteriosamente cuando hay una plaza con sueldo de por medio. Que un tribunal tenga que legislar contra el oportunismo identitario dice más del proceso electoral 2027 que cualquier encuesta.
Y de las urnas al ladrillo. San Miguel de Allende anunció que tendrá el Home Depot más bonito de México, según su alcalde Mauricio Trejo. La cadena modificó imagen corporativa, diseño arquitectónico y criterios de sustentabilidad para adaptarse a la identidad sanmiguelense. O sea: le pintaron el naranja de color cantera y ya es patrimonio. El pueblo mágico ha alcanzado su forma final, un lugar donde puedes comprar taladros en un edificio que finge tener trescientos años de historia. Falta que le pongan farol de herrería y un mariachi en el pasillo de plomería.
Cierre agridulce y necesario: Juan Jairo Coronilla Durán, originario de San Luis de la Paz, murió atropellado mientras escapaba de un operativo de ICE en Florida. De ese hecho no hay chiste posible, y conviene decirlo así de seco. Mientras aquí discutimos el color corporativo de una ferretería y quién se quedó con qué premio, un guanajuatense murió huyendo a mil quinientos kilómetros de casa. Ese es el país: dos noticias, la misma página, ningún punto de comparación.
Y mañana, la quinta jornada de la Liga Irapuatense. Que al menos ahí las reglas están claras.