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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 12 de agosto, 2026
Guanajuato Nota 18 de julio de 2026

La lechuga guanajuatense: exportando verduras y también consecuencias

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La lechuga guanajuatense: exportando verduras y también consecuencias
Guanajuato ha trabajado durante décadas para consolidarse como potencia agroexportadora del Bajío. Misión cumplida: ahora nuestras lechugas cruzan la frontera con la misma facilidad que las malas noticias.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos volvió a señalar que lechugas producidas en el estado fueron enviadas contaminadas al mercado estadounidense, en el contexto de un brote de ciclosporiasis que suma mil seiscientos cuarenta y cinco casos confirmados y más de cinco mil bajo investigación en treinta y cuatro estados. La empresa Taylor Farms, con parte de su producción en Guanajuato, comenzó a retirar mercancía. Y aquí viene el detalle que eleva la nota de anécdota a patrón: es la segunda ocasión que la FDA señala lechugas del estado.

La primera vez es un incidente. La segunda ya es una preferencia estilística.

El parásito responsable, Cyclospora cayetanensis, se transmite típicamente por contaminación del agua de riego con materia fecal, y se aloja en vegetales de hoja verde difíciles de lavar: lechuga, fresas, pepinos, perejil, cilantro. O sea, prácticamente el inventario completo de lo que Guanajuato le presume al mundo en sus folletos de promoción económica. El campo guanajuatense recibirá mil trescientos millones de pesos vía la Secretaría del Campo este año. Sería un momento francamente oportuno para que alguna fracción de esa cifra se destinara a la pregunta menos glamorosa del sector: ¿con qué agua estamos regando?

Porque el problema no es de imagen, aunque a los comunicadores oficiales les urja tratarlo como tal. El agua de riego contaminada no aparece por generación espontánea; aparece donde el saneamiento es deficiente, donde los drenes agrícolas llevan años esperando desazolve, donde nadie quiso pagar la infraestructura aburrida que no se inaugura con tijeras y banda de guerra.

Mientras tanto, el doctor Alejandro Macías pidió a la población no automedicarse ante la posible llegada de la ciclosporiasis a México. Recomendación impecable y absolutamente destinada al fracaso en un país donde el sistema de salud paralelo se llama 'lo que me sobró del tratamiento pasado' y su segunda opinión se llama 'la señora de la farmacia'. Un antibiótico tomado a lo tonto no cura una parasitosis, pero sí arruina la flora intestinal y, de paso, construye pacientemente la resistencia bacteriana que nos va a cobrar la factura dentro de diez años.

Hay una ironía cruel en el asunto. Guanajuato exporta hortalizas premium a Estados Unidos mientras aquí investigamos si el brote llegará al mercado interno. Es decir: la lechuga que preocupa a la FDA en treinta y cuatro estados americanos se cultiva en tierra donde el mismo riesgo existe, solo que sin un organismo regulador emitiendo alertas nacionales con nombre y apellido de empresa.

Que quede claro lo que sí es una buena noticia: existe un mecanismo que detectó el problema, rastreó el origen y ordenó el retiro. Funcionó. Simplemente funcionó del otro lado de la frontera.

La lección, si alguien la quiere: el agua sucia no discrimina por pasaporte. Y ninguna campaña de marca estado, por bien diseñada que esté, sobrevive dos señalamientos consecutivos de una agencia sanitaria extranjera. Al tercero ya no es marca, es antecedente.