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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 12 de agosto, 2026
Michoacán Nota 18 de julio de 2026

La Secretaría que busca a todo mundo extravió tres perros

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La Secretaría que busca a todo mundo extravió tres perros
Hay dependencias con mala suerte y hay dependencias con un sentido del humor cósmico. La Secretaría de Seguridad Pública de Michoacán pertenece a la segunda categoría: colectivos animalistas denunciaron la desaparición de tres perros dentro de sus propias instalaciones y exigen que el titular, José Antonio Cruz Medina, aclare dónde se encuentran los ejemplares.

Detengámonos un segundo en la geografía del asunto. No se perdieron en el monte. No se perdieron en la sierra. No los vio nadie salir corriendo por el Libramiento. Se perdieron adentro. En el edificio. En el inmueble de la institución cuyo oficio literal es localizar cosas, personas, vehículos y responsabilidades. Es como que a la Secretaría de Educación se le pierda el alfabeto, o que a Hacienda se le traspapele un cobro. Nunca pasa lo segundo, por cierto.

Uno imagina la escena administrativa: el oficio de solicitud, el acuse, el turnado al área correspondiente, el área correspondiente que responde que eso le toca a otra área, y los tres perros mientras tanto ejerciendo su derecho constitucional al libre tránsito por los pasillos. Porque de eso se trata la burocracia michoacana: no de que las cosas desaparezcan, sino de que desaparezcan con folio.

Y el timing es de artista. El mismo día en que se conoce la denuncia, otros colectivos animalistas anuncian que quieren replicar en Michoacán la llamada Ley Anti Pedro Sola, propuesta que surgió a raíz de las declaraciones del conductor de Ventaneando. Es decir: hay energía legislativa suficiente para responder a un señor que habló en la televisión nacional, pero el asunto de los tres perros del patio de la SSP sigue en estatus de "pendiente de aclaración". Legislamos contra el ruido y administramos el silencio.

No se malinterprete: la causa animalista en Michoacán es de las pocas que mueve gente sin necesidad de camión ni torta. Lo que provoca ternura amarga es el orden de prioridades del debate público, que siempre prefiere el enemigo lejano y televisado al problema cercano y con dirección exacta. Es más fácil ponerle nombre de celebridad a una ley que preguntarle a un funcionario, cara a cara, dónde quedaron los animales que estaban bajo su techo.

La buena noticia es que esta es, quizá, la única desaparición en Michoacán en la que sabemos con precisión milimétrica dónde ocurrió, quién estaba a cargo del inmueble y a quién hay que preguntarle. Un caso con todas las condiciones para resolverse en una tarde. Si aun así no se resuelve, ya sabremos que el problema nunca fue la falta de pistas.

Mientras tanto, la ciudadanía espera. Y los tres perros, si andan por ahí, harían bien en no acercarse a las máquinas tragamonedas del Centro: esas sí las están asegurando con puntualidad.