El Mundial se va, el agua sigue chocolatosa: crónica de un domingo de resaca tricolor
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Hoy se acaba el Mundial y Guadalajara amanece como esos invitados que se quedan hasta que apagan las luces del salón: crudos, mojados y con la sospecha de que la fiesta salió más cara de lo que dijeron.
Empecemos por lo obvio. El Fan Festival de la Plaza de la Liberación rebasará el millón de asistentes hoy, cifra digna de un monumento. Un millón de personas cantando bajo la lluvia por selecciones ajenas, porque México ya se fue hace rato y la FIFA, magnánima, ahora nos invita a pintar el Zócalo de verde para ver a España contra Argentina. Traducción: pónganse la playera del equipo que no juega, para que en la toma aérea se vea bonito. Nunca la palabra "anfitrión" había significado tan claramente "el que pone la casa y come en la cocina".
Y hablando de la cuenta: el impacto económico del Mundial en México fue menor a lo esperado. Entre 0.4 y 0.5% del PIB de aportación, una derrama de apenas 0.1%, consumo a la baja 0.2% mensual y 4.9% anual. Es decir, nos vaciaron el refrigerador, nos dejaron los estadios llenos de recuerdos y la economía con la misma cara que tenemos nosotros el lunes: felicidad emocional, saldo insuficiente. Nos prometieron el sueño mundialista y salió más barato soñar.
El detalle es que mientras el Fan Fest brillaba, la ciudad se inundaba. La tormenta del sábado dejó árbol caído, pasos a desnivel cerrados y un automovilista rescatado del canal a espaldas del CUCEA en Zapopan, arrastrado por la corriente en Parres Arias y Las Torres. Que un coche navegue junto a un centro universitario de economía y administración es la metáfora más completa que Jalisco nos ha regalado este año: ahí se estudia el flujo, aquí se sufre. Y el pronóstico para hoy, día de la Final: tormentas eléctricas. La despedida perfecta, con pirotecnia gratis y cortesía del cielo.
El agua, por cierto, es el tema serio. Alrededor de 600 colonias del área metropolitana reciben agua turbia, con mal olor, amarillenta o —según la descripción oficial— "chocolatosa". Los especialistas advirtieron que los filtros caseros pueden quitar color y sedimentos, pero no garantizan eliminar la contaminación. O sea: el filtro sirve para que el agua se vea decente, no para que lo sea. Muy jalisciense todo. Mientras tanto, en la primera Convención Jalisciense, el vicecoordinador de Morena en la Cámara de Diputados vino a comprometer respaldo federal a los proyectos hídricos rumbo al Presupuesto 2027. Dos mil veintisiete. Un año que suena a promesa y a plazo cómodo, porque para entonces el agua ya habrá cambiado de color otra vez y nadie recordará quién dijo qué. Y en Tlaquepaque, la presidenta municipal pregunta lo elemental: ¿cómo van los municipios a administrar el SIAPA sin antes sanearlo? Nadie quiere heredar el mueble, todos quieren la llave. Bueno, no la llave: la llave gotea.
En el Centro tapatío, mientras tanto, se venden vaporizadores prohibidos a plena luz del día sobre Javier Mina, junto a la ropa de segunda mano, desde 150 pesos y con sabor a mora azul para el mercado adolescente. La prohibición existe, está en el papel, funciona magníficamente en el papel. Afuera del San Juan de Dios el papel se usa para envolver otra cosa. Es notable la eficacia del Estado mexicano: capaz de prohibir un producto y volverlo, en el mismo movimiento, más barato y más accesible.
La Secretaría de Salud, por su parte, reporta aumento de enfermedades gastrointestinales en seis municipios metropolitanos, con El Salto encabezando el incremento con 69%. Y recomienda tomar agua purificada. Cierra el círculo: el agua que llega es sospechosa, el agua buena se compra, y el que se enferma es porque no se lavó las manos. Responsabilidad individual, se llama.
Cierre de la jornada deportiva local: Chivas perdió 2-0 en casa contra Toluca, se le acabó la racha de catorce juegos sin caer en el AKRON, y su técnico salió a decir que el equipo es candidato al título. Candidato, como los proyectos hídricos: con mucho potencial y cero puntos.
Y para el archivo: los antorchistas anuncian nuevas protestas por falta de respuesta a demandas de servicios básicos; 97 personas se apuntaron para presidir el IEPC; y en Tlajomulco unos artistas locales restauraron los dinosaurios del paisaje urbano. Al menos algo en Jalisco se está renovando, aunque lleve extinto sesenta y seis millones de años. Feliz Final, tapatíos. Lleven paraguas y agua embotellada.
Empecemos por lo obvio. El Fan Festival de la Plaza de la Liberación rebasará el millón de asistentes hoy, cifra digna de un monumento. Un millón de personas cantando bajo la lluvia por selecciones ajenas, porque México ya se fue hace rato y la FIFA, magnánima, ahora nos invita a pintar el Zócalo de verde para ver a España contra Argentina. Traducción: pónganse la playera del equipo que no juega, para que en la toma aérea se vea bonito. Nunca la palabra "anfitrión" había significado tan claramente "el que pone la casa y come en la cocina".
Y hablando de la cuenta: el impacto económico del Mundial en México fue menor a lo esperado. Entre 0.4 y 0.5% del PIB de aportación, una derrama de apenas 0.1%, consumo a la baja 0.2% mensual y 4.9% anual. Es decir, nos vaciaron el refrigerador, nos dejaron los estadios llenos de recuerdos y la economía con la misma cara que tenemos nosotros el lunes: felicidad emocional, saldo insuficiente. Nos prometieron el sueño mundialista y salió más barato soñar.
El detalle es que mientras el Fan Fest brillaba, la ciudad se inundaba. La tormenta del sábado dejó árbol caído, pasos a desnivel cerrados y un automovilista rescatado del canal a espaldas del CUCEA en Zapopan, arrastrado por la corriente en Parres Arias y Las Torres. Que un coche navegue junto a un centro universitario de economía y administración es la metáfora más completa que Jalisco nos ha regalado este año: ahí se estudia el flujo, aquí se sufre. Y el pronóstico para hoy, día de la Final: tormentas eléctricas. La despedida perfecta, con pirotecnia gratis y cortesía del cielo.
El agua, por cierto, es el tema serio. Alrededor de 600 colonias del área metropolitana reciben agua turbia, con mal olor, amarillenta o —según la descripción oficial— "chocolatosa". Los especialistas advirtieron que los filtros caseros pueden quitar color y sedimentos, pero no garantizan eliminar la contaminación. O sea: el filtro sirve para que el agua se vea decente, no para que lo sea. Muy jalisciense todo. Mientras tanto, en la primera Convención Jalisciense, el vicecoordinador de Morena en la Cámara de Diputados vino a comprometer respaldo federal a los proyectos hídricos rumbo al Presupuesto 2027. Dos mil veintisiete. Un año que suena a promesa y a plazo cómodo, porque para entonces el agua ya habrá cambiado de color otra vez y nadie recordará quién dijo qué. Y en Tlaquepaque, la presidenta municipal pregunta lo elemental: ¿cómo van los municipios a administrar el SIAPA sin antes sanearlo? Nadie quiere heredar el mueble, todos quieren la llave. Bueno, no la llave: la llave gotea.
En el Centro tapatío, mientras tanto, se venden vaporizadores prohibidos a plena luz del día sobre Javier Mina, junto a la ropa de segunda mano, desde 150 pesos y con sabor a mora azul para el mercado adolescente. La prohibición existe, está en el papel, funciona magníficamente en el papel. Afuera del San Juan de Dios el papel se usa para envolver otra cosa. Es notable la eficacia del Estado mexicano: capaz de prohibir un producto y volverlo, en el mismo movimiento, más barato y más accesible.
La Secretaría de Salud, por su parte, reporta aumento de enfermedades gastrointestinales en seis municipios metropolitanos, con El Salto encabezando el incremento con 69%. Y recomienda tomar agua purificada. Cierra el círculo: el agua que llega es sospechosa, el agua buena se compra, y el que se enferma es porque no se lavó las manos. Responsabilidad individual, se llama.
Cierre de la jornada deportiva local: Chivas perdió 2-0 en casa contra Toluca, se le acabó la racha de catorce juegos sin caer en el AKRON, y su técnico salió a decir que el equipo es candidato al título. Candidato, como los proyectos hídricos: con mucho potencial y cero puntos.
Y para el archivo: los antorchistas anuncian nuevas protestas por falta de respuesta a demandas de servicios básicos; 97 personas se apuntaron para presidir el IEPC; y en Tlajomulco unos artistas locales restauraron los dinosaurios del paisaje urbano. Al menos algo en Jalisco se está renovando, aunque lleve extinto sesenta y seis millones de años. Feliz Final, tapatíos. Lleven paraguas y agua embotellada.