Ingresar | Crear cuenta

El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 12 de agosto, 2026
Jalisco Nota 19 de julio de 2026

Un millón de almas en la plaza y 0.1% de derrama: el Mundial nos salió a peso

Tamaño de letra
Un millón de almas en la plaza y 0.1% de derrama: el Mundial nos salió a peso
Hoy, con la final entre España y Argentina, el Fan Festival de Guadalajara superará el millón de asistentes acumulados en 38 días. Un millón. Es un número que merece placa, mariachi y discurso con voz temblorosa. Nadie discute la fiesta: la Plaza de la Liberación se convirtió en el patio trasero del planeta y ayer, con el Inglaterra 6-4 Francia, la gente gritó diez goles como si fueran propios, que es la especialidad tapatía: apasionarse por lo ajeno con más devoción que el dueño.

El problema empieza cuando alguien saca la calculadora. Las estimaciones señalan que el Mundial aportó apenas entre 0.4 y 0.5% del PIB, con una derrama económica de alrededor del 0.1%. Y en el mismo periodo el consumo cayó 0.2% mensual y 4.9% anual. Traducido al idioma de la banqueta: gritamos como millonarios y gastamos como quien espera la quincena del jueves.

Durante años nos vendieron el Mundial como el gran detonante. Turismo, inversión, proyección internacional, la ciudad al mundo. Y sí: la ciudad se vio al mundo, hubo una coordinadora tapatía que organizó la operación televisiva y merece todos los aplausos. Pero el aparato económico que iba a levantar el PIB terminó levantando principalmente la venta de cerveza en un perímetro de doce cuadras. El legado mundialista de Guadalajara será un millón de fotos, cero pesos visibles en el bolsillo y una pregunta incómoda: ¿alguien va a auditar cuánto costó traer la fiesta?

Y como el guion mexicano no perdona, la despedida viene con lluvia. El pronóstico para el día de la final anuncia tormentas eléctricas sobre la capital jalisciense, la misma ciudad que apenas el sábado tuvo pasos a desnivel cerrados, un árbol caído y un automovilista rescatado de un canal en Zapopan. Un millón de personas celebrando encima de una ciudad que no aguanta un aguacero de madrugada: si eso no es una postal del país, no sé qué lo sea.

La FIFA, generosa, cierra con broche: pidió a los aficionados mexicanos ir al Zócalo con playera verde para "pintar de verde" la final de dos selecciones que no son la nuestra. Es el último acto de un anfitrión perfecto: pusimos los estadios, pusimos las plazas, pusimos el millón de cuerpos, pusimos el color. Ellos pusieron la copa y se la llevan.

Que conste que la pasamos bien. Es lo único que quedó comprobado.