Guanajuato, felicísimo: satisfechos con la vida, sin agua, sin escrituras y con lechuga internacional
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Hay días en que el Bajío amanece con tal cantidad de contradicciones que uno sospecha que el estado se administra a sí mismo por sorteo. Repasemos.
Abrimos con la noticia que debería enmarcarse en la sala de todo guanajuatense: la entidad destaca en satisfacción con la vida y estabilidad laboral, con un nivel de satisfacción de "medio a alto" pese a las complejidades económicas nacionales. Medio a alto. Qué manera tan elegante de decir "ahí la llevamos". Es el equivalente estadístico de contestar "bien, gracias" cuando te preguntan cómo estás y traes tres deudas y una gotera. Y sin embargo, la encuesta no miente: uno puede estar satisfecho con la vida mientras la vida se le va en cosas menores, como el agua.
Porque en el fraccionamiento Arboledas, en Salamanca, los vecinos denuncian que cada vez que falla la luz, se va el agua. Han descubierto, sin quererlo, una de las verdades más incómodas de la infraestructura moderna: que todo está conectado con todo, y que si un cable estornuda, la regadera se resfría. Piden una solución permanente. Mientras tanto, el mismo municipio anuncia tanques elevados, redes nuevas y un pozo en Valtierrilla, y por si fuera poco informa que su organismo de agua repara quinientas fugas mensuales y recupera 1.3 millones de metros cúbicos al año. Quinientas fugas al mes. Eso ya no es mantenimiento, es una relación tóxica con la tubería: la reparas, te vuelve a fallar, la vuelves a reparar, y cuando alguien pregunta dices "es que está cambiando".
En León, la satisfacción con la vida se pone a prueba en Paraíso Real, colonia que lleva más de treinta años habitada sin escrituras, sin drenaje y sin agua potable. Treinta años. Ahí no vive gente: ahí vive una generación completa que nació, creció, se casó y tuvo hijos esperando un papel. El nombre de la colonia, además, se ha convertido en una de las ironías toponímicas más finas del estado. Paraíso Real. Con esos requisitos, el paraíso ya se antoja trámite.
Y hablando de León: los transportistas anunciaron que en veintidós días presentarán la solicitud para aumentar la tarifa. El estudio técnico incluirá el incremento de insumos y —esto es lo bueno— la disminución del 32% en usuarios del transporte público. Es decir: como se nos fue un tercio de la clientela, cóbrenles más a los que quedan. Es una lógica hermosa por lo circular. Si funciona, esperamos que la apliquen los taqueros, las tiendas de la esquina y los novios abandonados.
En la capital, el gobierno municipal despidió al director de Desarrollo Social, el integrante número dieciocho que ha salido de la administración. Dieciocho. A ese ritmo, el organigrama de la presidencia municipal ya no es un documento, es una serie por temporadas. Uno imagina la fotografía institucional del gabinete tomada en modo ráfaga, por si acaso.
De San Miguel de Allende llegan dos noticias que conviene leer juntas. La primera: fue reconocida por Tripadvisor entre lo mejor de México, a pocos días de haber sido nombrada la mejor ciudad del mundo. La segunda: cerca de Cañada de la Virgen, sitio arqueológico prehispánico, un grupo de particulares quería levantar un fraccionamiento de lujo, y por eso 701 hectáreas fueron expropiadas por decreto federal. La mejor ciudad del mundo, señores, atacada por su propio superpoder. Cada reconocimiento internacional viene acompañado de alguien con un plano bajo el brazo diciendo "aquí caben cuarenta residencias con vista al centro ceremonial". El patrimonio milenario, resistiendo no a los conquistadores sino al marketing inmobiliario.
En Salamanca, mientras tanto, un proyecto federal para construir un complejo deportivo contempla retirar aproximadamente seis árboles, más el trasplante de dos. El secretario del Ayuntamiento se apuró a aclarar que la obra es federal y no municipal. Traducción libre: los árboles no son nuestros, el hacha tampoco, y si preguntan, nosotros pasábamos por ahí. Es la Declaración de Independencia más rápida de la historia del Bajío.
En Abasolo, una ciudadana denunció que fue mordida por un perro en el bulevar Guerrero y que no es caso aislado: hay una jauría suelta. Lo más kafkiano es el detalle: los animales ya habían sido resguardados por la perrera por agresivos, pero un grupo de personas los sacó prometiendo hacerse cargo, y ahora andan libres. O sea que hubo una fuga carcelaria canina con complicidad ciudadana. Alguien debería escribir el guion.
Cerramos con la exportación estrella: un brote de ciclosporiasis en Estados Unidos fue ligado a lechuga de Guanajuato, y la Secretaría del Campo asegura estar preparada. El consejo del especialista es comprar la lechuga completa en lugar de la que se vende en trozos. Guanajuato lleva años buscando proyección internacional; nadie especificó por cuál producto. Y aún así, la entidad se declara satisfecha con la vida, de medio a alto. Con esa capacidad de adaptación, honestamente, deberíamos gobernar el país.
Abrimos con la noticia que debería enmarcarse en la sala de todo guanajuatense: la entidad destaca en satisfacción con la vida y estabilidad laboral, con un nivel de satisfacción de "medio a alto" pese a las complejidades económicas nacionales. Medio a alto. Qué manera tan elegante de decir "ahí la llevamos". Es el equivalente estadístico de contestar "bien, gracias" cuando te preguntan cómo estás y traes tres deudas y una gotera. Y sin embargo, la encuesta no miente: uno puede estar satisfecho con la vida mientras la vida se le va en cosas menores, como el agua.
Porque en el fraccionamiento Arboledas, en Salamanca, los vecinos denuncian que cada vez que falla la luz, se va el agua. Han descubierto, sin quererlo, una de las verdades más incómodas de la infraestructura moderna: que todo está conectado con todo, y que si un cable estornuda, la regadera se resfría. Piden una solución permanente. Mientras tanto, el mismo municipio anuncia tanques elevados, redes nuevas y un pozo en Valtierrilla, y por si fuera poco informa que su organismo de agua repara quinientas fugas mensuales y recupera 1.3 millones de metros cúbicos al año. Quinientas fugas al mes. Eso ya no es mantenimiento, es una relación tóxica con la tubería: la reparas, te vuelve a fallar, la vuelves a reparar, y cuando alguien pregunta dices "es que está cambiando".
En León, la satisfacción con la vida se pone a prueba en Paraíso Real, colonia que lleva más de treinta años habitada sin escrituras, sin drenaje y sin agua potable. Treinta años. Ahí no vive gente: ahí vive una generación completa que nació, creció, se casó y tuvo hijos esperando un papel. El nombre de la colonia, además, se ha convertido en una de las ironías toponímicas más finas del estado. Paraíso Real. Con esos requisitos, el paraíso ya se antoja trámite.
Y hablando de León: los transportistas anunciaron que en veintidós días presentarán la solicitud para aumentar la tarifa. El estudio técnico incluirá el incremento de insumos y —esto es lo bueno— la disminución del 32% en usuarios del transporte público. Es decir: como se nos fue un tercio de la clientela, cóbrenles más a los que quedan. Es una lógica hermosa por lo circular. Si funciona, esperamos que la apliquen los taqueros, las tiendas de la esquina y los novios abandonados.
En la capital, el gobierno municipal despidió al director de Desarrollo Social, el integrante número dieciocho que ha salido de la administración. Dieciocho. A ese ritmo, el organigrama de la presidencia municipal ya no es un documento, es una serie por temporadas. Uno imagina la fotografía institucional del gabinete tomada en modo ráfaga, por si acaso.
De San Miguel de Allende llegan dos noticias que conviene leer juntas. La primera: fue reconocida por Tripadvisor entre lo mejor de México, a pocos días de haber sido nombrada la mejor ciudad del mundo. La segunda: cerca de Cañada de la Virgen, sitio arqueológico prehispánico, un grupo de particulares quería levantar un fraccionamiento de lujo, y por eso 701 hectáreas fueron expropiadas por decreto federal. La mejor ciudad del mundo, señores, atacada por su propio superpoder. Cada reconocimiento internacional viene acompañado de alguien con un plano bajo el brazo diciendo "aquí caben cuarenta residencias con vista al centro ceremonial". El patrimonio milenario, resistiendo no a los conquistadores sino al marketing inmobiliario.
En Salamanca, mientras tanto, un proyecto federal para construir un complejo deportivo contempla retirar aproximadamente seis árboles, más el trasplante de dos. El secretario del Ayuntamiento se apuró a aclarar que la obra es federal y no municipal. Traducción libre: los árboles no son nuestros, el hacha tampoco, y si preguntan, nosotros pasábamos por ahí. Es la Declaración de Independencia más rápida de la historia del Bajío.
En Abasolo, una ciudadana denunció que fue mordida por un perro en el bulevar Guerrero y que no es caso aislado: hay una jauría suelta. Lo más kafkiano es el detalle: los animales ya habían sido resguardados por la perrera por agresivos, pero un grupo de personas los sacó prometiendo hacerse cargo, y ahora andan libres. O sea que hubo una fuga carcelaria canina con complicidad ciudadana. Alguien debería escribir el guion.
Cerramos con la exportación estrella: un brote de ciclosporiasis en Estados Unidos fue ligado a lechuga de Guanajuato, y la Secretaría del Campo asegura estar preparada. El consejo del especialista es comprar la lechuga completa en lugar de la que se vende en trozos. Guanajuato lleva años buscando proyección internacional; nadie especificó por cuál producto. Y aún así, la entidad se declara satisfecha con la vida, de medio a alto. Con esa capacidad de adaptación, honestamente, deberíamos gobernar el país.