Confían en salir del top 20 de ciudades violentas; esa misma noche, tres homicidios en una hora
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El anuncio venía con buena intención y hasta con datos: el secretario de Seguridad Pública Municipal de Juárez, César Omar Muñoz Morales, afirmó que la disminución sostenida de homicidios podría sacar a Ciudad Juárez del listado de las 20 ciudades más violentas, y lo atribuyó a la coordinación entre corporaciones. Desde el estado, el subsecretario Ricardo Realivázquez reforzó el aplauso y sumó a los créditos a la Plataforma Centinela, con la advertencia obligatoria de "no bajar la guardia".
Y hay que ser justos: los homicidios efectivamente vienen a la baja, y eso no es cosa menor en una ciudad que aprendió a contar muertos como quien cuenta cambio. Toda vida que no se pierde es una victoria real, sin comillas.
El problema no es el dato. El problema es el calendario.
Porque esa misma noche de domingo, mientras la frase "top 20" todavía flotaba tibia en los boletines, tres hombres fueron asesinados a balazos en menos de una hora en tres puntos distintos de Juárez: en la colonia Fronteriza, en el cruce de Cocotero y Del 57, con la víctima a bordo de una camioneta; en la Gustavo Díaz Ordaz, en Tenango y Atizapán; y en Urbi Villa Bonita, en Monoceros y Orión. Veintiséis homicidios en lo que va del mes. Tres ambulancias, tres cintas amarillas, tres cuadras que ya no van a dormir igual.
Hay algo profundamente juarense en esa simultaneidad: la conferencia y el reporte policiaco compartiendo la misma plana, como pareja que discute pero no se separa. Nos volvimos expertos en un género literario propio, el comunicado optimista con nota roja al pie.
Y luego está el ranking en sí, que merece su propio párrafo. Salir del lugar 20 para llegar al 21 es un logro estadístico, sí, pero también es la definición más precisa de mediocridad ambiciosa que ha producido la administración pública mexicana. Es como celebrar que ya no eres el peor alumno del salón porque reprobaste con un punto más que el de junto. Uno quisiera escuchar, alguna vez, a un funcionario decir: "aspiramos a no aparecer en ninguna lista". Sería raro. Sería nuevo. Sería honesto.
Mientras tanto, la organización Causa en Común colocó a Chihuahua en el quinto lugar nacional en atrocidades, con 140 eventos de alto impacto en el primer semestre. Ahí sí escalamos posiciones y nadie convocó a rueda de prensa.
Ojalá el pronóstico se cumpla. Ojalá el año que viene Juárez ande por el lugar 30, o por el 50, o fuera del mapa de las listas. Pero mientras tanto, quizá convendría celebrar después, no durante. Porque el problema de anunciar la victoria antes del silbatazo final es que a veces el partido se va a tiempos extra.
Y en esta ciudad, los tiempos extra siempre los pierde la misma gente.
Y hay que ser justos: los homicidios efectivamente vienen a la baja, y eso no es cosa menor en una ciudad que aprendió a contar muertos como quien cuenta cambio. Toda vida que no se pierde es una victoria real, sin comillas.
El problema no es el dato. El problema es el calendario.
Porque esa misma noche de domingo, mientras la frase "top 20" todavía flotaba tibia en los boletines, tres hombres fueron asesinados a balazos en menos de una hora en tres puntos distintos de Juárez: en la colonia Fronteriza, en el cruce de Cocotero y Del 57, con la víctima a bordo de una camioneta; en la Gustavo Díaz Ordaz, en Tenango y Atizapán; y en Urbi Villa Bonita, en Monoceros y Orión. Veintiséis homicidios en lo que va del mes. Tres ambulancias, tres cintas amarillas, tres cuadras que ya no van a dormir igual.
Hay algo profundamente juarense en esa simultaneidad: la conferencia y el reporte policiaco compartiendo la misma plana, como pareja que discute pero no se separa. Nos volvimos expertos en un género literario propio, el comunicado optimista con nota roja al pie.
Y luego está el ranking en sí, que merece su propio párrafo. Salir del lugar 20 para llegar al 21 es un logro estadístico, sí, pero también es la definición más precisa de mediocridad ambiciosa que ha producido la administración pública mexicana. Es como celebrar que ya no eres el peor alumno del salón porque reprobaste con un punto más que el de junto. Uno quisiera escuchar, alguna vez, a un funcionario decir: "aspiramos a no aparecer en ninguna lista". Sería raro. Sería nuevo. Sería honesto.
Mientras tanto, la organización Causa en Común colocó a Chihuahua en el quinto lugar nacional en atrocidades, con 140 eventos de alto impacto en el primer semestre. Ahí sí escalamos posiciones y nadie convocó a rueda de prensa.
Ojalá el pronóstico se cumpla. Ojalá el año que viene Juárez ande por el lugar 30, o por el 50, o fuera del mapa de las listas. Pero mientras tanto, quizá convendría celebrar después, no durante. Porque el problema de anunciar la victoria antes del silbatazo final es que a veces el partido se va a tiempos extra.
Y en esta ciudad, los tiempos extra siempre los pierde la misma gente.