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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 12 de agosto, 2026
Jalisco Nota 20 de julio de 2026

Filtro para el agua, filtro para la realidad: la nueva política hidráulica tapatía

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Filtro para el agua, filtro para la realidad: la nueva política hidráulica tapatía
Buenas noticias para las colonias del Área Metropolitana de Guadalajara donde el agua sale amarillenta, con olor raro y sedimentos que uno podría clasificar geológicamente: ya hay solución. La solución es que usted la compre.

Ante la persistente crisis por la mala calidad del agua, especialistas recomiendan instalar filtros domésticos y comerciales —sistemas antisarro, de fibra de vidrio— para reducir el color chocolatoso, el mal olor y los sedimentos. Es un consejo técnico impecable. También es, sin querer, el resumen más honesto del pacto ciudadano en esta ciudad: usted paga el servicio, el servicio no llega en condiciones, y luego usted paga otra vez para corregir lo que pagó.

Hay algo profundamente jalisciense en esta solución. No se arregla el problema: se le pone una malla. La misma lógica con la que se le echa cemento al bache en lugar de repavimentar, con la que se pone una reja en lugar de patrullar, con la que se compra un tinaco más grande en lugar de exigir presión constante. Somos una civilización de parches, y ya alcanzamos el nivel maestro: el parche molecular.

Los propios especialistas advierten, con toda honestidad, que la eficacia de los filtros depende del tipo de contaminante presente. O sea: sirven para algunas cosas y para otras no, y usted no sabe cuál le tocó porque no tiene un laboratorio en la cocina. Ahí es donde el ciudadano tapatío desarrolla su competencia más avanzada: la hidrología intuitiva. "Hoy salió menos café que ayer, algo hicieron."

Mientras tanto, la conversación pública sigue su curso. Los columnistas coinciden en que la calidad del agua es de los problemas que llevan años arrastrándose sin que nadie parezca hacer gran cosa. Se dice con tanta frecuencia que ya perdió el estatus de denuncia y adquirió el de clima: hace calor, llueve en la tarde, el agua sale fea. Cosas que pasan.

Y sin embargo, hay que reconocer el avance conceptual. Antes teníamos un problema de agua. Ahora tenemos un mercado de soluciones al problema de agua, con proveedores, catálogos, instalación a domicilio y planes de mantenimiento. El PIB agradece. La regadera no.

La recomendación final de esta redacción es sencilla: instale su filtro, cuide su piel, proteja su cafetera. Y guarde el recibo. Algún día, cuando el agua salga transparente por decreto oficial y alguien corte un listón, ese papelito será el único documento que pruebe que durante años usted financió su propia agua potable con recursos propios, mientras la ciudad organizaba mundiales impecables.