El Mundial se fue y nos dejó la cuenta: crónica de una resaca con Airbnb incluido
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Se acabó el Mundial. España campeona, Argentina llorando en la Roma, y la Ciudad de México despertando con esa sensación tan nuestra de haber pagado la cuenta de una fiesta a la que técnicamente fuimos anfitriones pero acabamos sirviendo las bebidas.
Empecemos por el marcador que sí duele: Deloitte calculó que el torneo dejó 2 mil 543 millones de dólares de impacto económico en México, 7% menos de lo previsto, y aportó 0.12% del PIB en vez del 0.14% prometido. La ocupación hotelera se quedó por debajo del 70%. Restaurantes, transporte y entretenimiento: por debajo de expectativas. El único sector que superó su pronóstico fue el comercio minorista, con 433 millones de dólares. Traducción: nadie durmió aquí, pero todos compraron una playera. Nos vendieron el Mundial como la transformación turística del siglo y terminamos siendo un enorme puesto de souvenirs con estadio de fondo.
Mientras tanto, la oferta de Airbnb en la capital subió 21% entre diciembre y junio: de 26 mil a 31 mil 430 anuncios. Cinco mil cuatrocientos treinta departamentos nuevos para huéspedes que, según la ocupación hotelera, tampoco llegaron en masa. O sea: se gentrificó la ciudad para un público que se quedó viendo el partido en su casa. Es el equivalente inmobiliario de cocinar para veinte y que lleguen tres. Y por si alguien pensaba que el Bando Uno iba a frenar esto, El Sol de México reporta que la Ley de Rentas Justas avanza con lentitud "insuficiente" mientras Roma y Condesa siguen subiendo de precio. La gentrificación tiene algo de futbol: siempre gana el que tiene más recursos y nadie revisa el VAR.
En el palco, la otra final. La presidenta Sheinbaum estuvo en el Estadio de Nueva York junto a Trump, Carney, los reyes de España e Infantino, entregó el Balón de Oro a Rodri y celebró la unidad de Norteamérica. Los cronistas más severos de La Jornada preguntaron si valía la pena el viaje si sólo era para ver futbol; el embajador Johnson dijo que la foto refleja una "asociación sin precedentes". Ambas cosas pueden ser ciertas: fue una asociación sin precedentes y también fue un partido de futbol. Lo que nadie discute es que la fotografía fue histórica, aunque la parte más comentada haya sido cuando Infantino tuvo que reubicar amablemente a Trump para que los campeones pudieran salir en su propia foto de campeones. Nada más democrático que un suizo-italiano tomando del brazo al hombre más poderoso del mundo para decirle "por acá, presidente".
En tierra, la ciudad hizo lo que sabe hacer: fiesta. La Cibeles se convirtió en colonia española con banderas rojigualdas, niños en hombros y cánticos de "¿en dónde están los argentinos?"; el Ángel también se llenó; el Zócalo alcanzó capacidad máxima con gente formada desde las cinco de la mañana. En la Roma, en un restaurante de la calle Quintana Roo, hubo hinchas argentinos rezando de rodillas frente a la pantalla y un mesero con máscara de Messi buscando propinas. Nunca la economía informal fue tan poética. Y la SSC, fiel a su vocación, decomisó y destruyó un cargamento de cervezas en la calle Hamburgo antes de que llegara a la zona de festejos. Ganó España, ganó el comercio minorista, perdió la camioneta roja.
En política local, sorpresa: Héctor Díaz-Polanco renunció a la dirigencia de Morena en la Ciudad de México a mes y medio del arranque del proceso electoral, porque —dijo— "es un momento oportuno". Todos los momentos son oportunos cuando uno anuncia por video que sigue en el Consejo Nacional y en el Consejo Consultivo. Brugada agradeció su trayectoria como "pilar de la transformación" y las fuentes ya susurran el nombre del sucesor. Cambio de entrenador en la antesala del torneo: dicen que a veces funciona.
Y hablando de Brugada, su programa Aliados C5 sumó doce cámaras de una universidad privada en Tlalpan a la red pública que ya rebasa las 119 mil 700. Doce. La aritmética de la seguridad participativa es conmovedora: falta poco para que nos pidan la cámara del timbre. Iztapalapa, en cambio, no anda con simbolismos: entregó la Ciudad Deportiva Francisco I. Madero rehabilitada con 174 millones de pesos, alberca que pasó de 650 a 2 mil usuarios y primer lugar del medallero capitalino. Si el Mundial dejó algo claro es que la gente sí sale a hacer deporte cuando hay dónde.
Dos datos para cerrar la resaca. Uno: cuatro de cada diez autos llevados al corralón nunca son reclamados; de 6 mil 661 unidades remitidas por abandono, 2 mil 683 siguen ahí. Existe en esta ciudad una población de coches huérfanos más grande que muchos municipios. Dos: en Coyoacán, el Barrio del Niño Jesús pasó el lunes con baja presión de agua por una falla en el arrancador del Pozo S11, con restablecimiento prometido a las ocho de la noche. Cinco mil cuatrocientos treinta Airbnb nuevos y un pozo que se descompone. La Copa se fue a España; la presión del agua, a saber a dónde.
Empecemos por el marcador que sí duele: Deloitte calculó que el torneo dejó 2 mil 543 millones de dólares de impacto económico en México, 7% menos de lo previsto, y aportó 0.12% del PIB en vez del 0.14% prometido. La ocupación hotelera se quedó por debajo del 70%. Restaurantes, transporte y entretenimiento: por debajo de expectativas. El único sector que superó su pronóstico fue el comercio minorista, con 433 millones de dólares. Traducción: nadie durmió aquí, pero todos compraron una playera. Nos vendieron el Mundial como la transformación turística del siglo y terminamos siendo un enorme puesto de souvenirs con estadio de fondo.
Mientras tanto, la oferta de Airbnb en la capital subió 21% entre diciembre y junio: de 26 mil a 31 mil 430 anuncios. Cinco mil cuatrocientos treinta departamentos nuevos para huéspedes que, según la ocupación hotelera, tampoco llegaron en masa. O sea: se gentrificó la ciudad para un público que se quedó viendo el partido en su casa. Es el equivalente inmobiliario de cocinar para veinte y que lleguen tres. Y por si alguien pensaba que el Bando Uno iba a frenar esto, El Sol de México reporta que la Ley de Rentas Justas avanza con lentitud "insuficiente" mientras Roma y Condesa siguen subiendo de precio. La gentrificación tiene algo de futbol: siempre gana el que tiene más recursos y nadie revisa el VAR.
En el palco, la otra final. La presidenta Sheinbaum estuvo en el Estadio de Nueva York junto a Trump, Carney, los reyes de España e Infantino, entregó el Balón de Oro a Rodri y celebró la unidad de Norteamérica. Los cronistas más severos de La Jornada preguntaron si valía la pena el viaje si sólo era para ver futbol; el embajador Johnson dijo que la foto refleja una "asociación sin precedentes". Ambas cosas pueden ser ciertas: fue una asociación sin precedentes y también fue un partido de futbol. Lo que nadie discute es que la fotografía fue histórica, aunque la parte más comentada haya sido cuando Infantino tuvo que reubicar amablemente a Trump para que los campeones pudieran salir en su propia foto de campeones. Nada más democrático que un suizo-italiano tomando del brazo al hombre más poderoso del mundo para decirle "por acá, presidente".
En tierra, la ciudad hizo lo que sabe hacer: fiesta. La Cibeles se convirtió en colonia española con banderas rojigualdas, niños en hombros y cánticos de "¿en dónde están los argentinos?"; el Ángel también se llenó; el Zócalo alcanzó capacidad máxima con gente formada desde las cinco de la mañana. En la Roma, en un restaurante de la calle Quintana Roo, hubo hinchas argentinos rezando de rodillas frente a la pantalla y un mesero con máscara de Messi buscando propinas. Nunca la economía informal fue tan poética. Y la SSC, fiel a su vocación, decomisó y destruyó un cargamento de cervezas en la calle Hamburgo antes de que llegara a la zona de festejos. Ganó España, ganó el comercio minorista, perdió la camioneta roja.
En política local, sorpresa: Héctor Díaz-Polanco renunció a la dirigencia de Morena en la Ciudad de México a mes y medio del arranque del proceso electoral, porque —dijo— "es un momento oportuno". Todos los momentos son oportunos cuando uno anuncia por video que sigue en el Consejo Nacional y en el Consejo Consultivo. Brugada agradeció su trayectoria como "pilar de la transformación" y las fuentes ya susurran el nombre del sucesor. Cambio de entrenador en la antesala del torneo: dicen que a veces funciona.
Y hablando de Brugada, su programa Aliados C5 sumó doce cámaras de una universidad privada en Tlalpan a la red pública que ya rebasa las 119 mil 700. Doce. La aritmética de la seguridad participativa es conmovedora: falta poco para que nos pidan la cámara del timbre. Iztapalapa, en cambio, no anda con simbolismos: entregó la Ciudad Deportiva Francisco I. Madero rehabilitada con 174 millones de pesos, alberca que pasó de 650 a 2 mil usuarios y primer lugar del medallero capitalino. Si el Mundial dejó algo claro es que la gente sí sale a hacer deporte cuando hay dónde.
Dos datos para cerrar la resaca. Uno: cuatro de cada diez autos llevados al corralón nunca son reclamados; de 6 mil 661 unidades remitidas por abandono, 2 mil 683 siguen ahí. Existe en esta ciudad una población de coches huérfanos más grande que muchos municipios. Dos: en Coyoacán, el Barrio del Niño Jesús pasó el lunes con baja presión de agua por una falla en el arrancador del Pozo S11, con restablecimiento prometido a las ocho de la noche. Cinco mil cuatrocientos treinta Airbnb nuevos y un pozo que se descompone. La Copa se fue a España; la presión del agua, a saber a dónde.